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Una fiesta que orilló la tragedia

Una goleada sin relación día histórico de Chilavert expulsados y Castrilli otra vez en el centro de la mira.
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17 de junio de 1996  

Estaba señalado como el partido del año o por lo menos el que podía definir las cosas para el campeonato. Estadio lleno y un notable y bullicioso marco para una fiesta futbolística que luego caminó por la cornisa de terminar en una tragedia.

Pasó de todo. Hasta dos goles de Chilavert que sólo como hecho sería histórico y en definitiva quedó como uno más dentro de tantas cosas sucedidas. Habrá que ir por partes.

En lo futbolístico-estadístico terminó con una goleada que no tuvo nada ver con las posibilidades de juego de ambos equipos aunque nadie podrá ponerle reparos al éxito de Vélez porque no fue culpa suya de que el rival quedase disminuido ni de los fallos del árbitro y en el balance de lo jugado sin duda terminó siendo más que Boca pero habrá que apresurarse que la actuación del equipo de Carlos Bianchi no resultó buena ni mucho menos. Y para muestra quedarán esos 35 minutos de la segunda etapa hasta el gol en contra de Gamboa en los cuales Vélez con dos jugadores de más no supo cómo resolver el digno esfuerzo del Boca diezmado además de aparecer temeroso e irresoluto para manejar el balón.

Lo mejor

Pero eso fue posterior. Y dijimos que había que ir por partes. Y en el comienzo estuvo lo mejor y fue Boca el que lo expuso porque dentro de la imprecisión general la velocidad sin control en la que se jugó la marca la presión constante el equipo de Bilardo con un Maradona enchufado y exquisito intentó y realizó por momentos un juego coordinado. Vélez apareció con muchos problemas defensivos y sin presencia en el medio.

Y Boca se puso en ventaja y lucía mejor pero llegó la soberbia jugada de Pandolfi y el posterior gol -la pelota no entró- de Camps para que comenzase el principio del fin. Las protestas de Boca que se acrecentaron con la falta de Mac Allister que posibilitó el golazo de tiro libre de Chilavert -ante un estático Navarro Montoya que no tuvo reacción ni la previsión de poner allí a un compañero- y un estado de irritación general.

El penal y la expulsión de Fabbri segundo tanto en un partido de Chilavert y enseguida la expulsión de Maradona con toda una tribuna que quiso hacer justicia por la suya

Fue destruida una parte del alambrado la irrupción policial entre la gente y el comienzo de calmar con agua a la gente. El pandemonium se había instalado en la tribuna visitante. La acción de los jugadores de Boca -Mac Allister y Maradona a la cabeza- primero para impedir que los agentes arrojasen agua y luego en el pedido de calma a la gente salvó la tragedia. También la tarea policial en las graderías fue más de persuasión que de represión y el espectáculo pudo continuar.

Otro partido

El segundo tiempo con once de Vélez contra nueve de Boca fue un espejismo de fútbol. Allí se vio a un timorato equipo de Bianchi que no supo manejar el balón con esa superioridad numérica y un esfuerzo general de los de Bilardo por revertir una causa perdida.

La desgracia de Gamboa provocó el cuarto gol y en los 10 minutos finales pudo Vélez mostrarse como el real ganador en juego y en goles. Hubo uno más para sellar la goleada y un Boca ya sin fuerzas y entregado a su suerte.

Casi en el final la expulsión de Mac Allister en otra inflexibilidad de Castrilli y que pudo alterar de nuevo a una tribuna calmada y que pese a la derrota alentó a su equipo.

Así en grandes trazos se describió el partido del año que casi termina en tragedia. Que pintó para una fiesta que tuvo la jornada histórica de Chilavert y la controvertida labor del árbitro Javier Castrilli que más allá de la justicia de sus fallos diezmó a Boca y lo puso de rodillas ante un Vélez que sin cumplir una actuación destacada goleó y es único puntero del campeonato. Casi todo un desatino.

Cronología de un polémico arbitraje

Como ya es casi una costumbre Javier Castrilli volvió a convertirse en el protagonista de un partido. Este es el detalle de sus sanciones más controvertidas que dejaron como saldo a seis jugadores y a tres expulsados.

Primer tiempo

  • 1 minuto: amonesta a Carrizo por una infracción en la mitad de cancha.
  • 6 minutos: primera amarilla para Fabbri por una falta sobre Flores.
  • 20 minutos: tras un remate de Pandolfi que rebota en el travesaño Navarro Montoya cae dentro del arco. Camps cabecea y el arquero desde el suelo saca la pelota.
  • Castrilli deja seguir pero al ver que el juez de línea Alberto Barrientos corre hacia la mitad de la cancha convalidando el tanto no duda y sanciona el empate de Vélez. Navarro Montoya protesta y recibe la tarjeta amarilla.

  • 30 minutos: Pandolfi le reclama por una supuesta infracción y lo amonesta.
  • 39 minutos: amarilla para Maradona por protestar la falta que le cometió Mac Allister a Pandolfi en el borde del área y que le permitió a Chilavert marcar su primer tanto.
  • 45 minutos: después del penal de Mac Allister sobre Pandolfi el árbitro expulsa a Fabbri por inconducta (hizo el clásico gesto que identifica a los locos).
  • 48 minutos: tras el tercer gol de Vélez debe suspender el partido porque la hinchada de Boca derriba parte del alambrado olímpico. El partido se detuvo durante 15 minutos.
  • 49 minutos: Amonesta por segunda vez a Maradona por protestar y lo expulsa.
  • 57 minutos: le informa al periodismo que suspenderá el partido si algún espectador se sube al alambrado.
  • 60 minutos: se niega a conversar con Maradona que le pide explicaciones sobre su expulsión.
  • Segundo tiempo

  • 3 minutos: anula un ataque de Vélez que terminó en gol de Flores porque el juez de línea Ernesto Taibi sancionó posición adelantada.
  • 20 minutos: amarilla para Flavio Zandoná por golpear con violencia a Christian González.
  • 32 minutos: Posse baja una pelota con la mano que Castrilli no la ve pero la sanciona por indicación de Taibi.
  • 46 minutos: mientras la pelota estaba en otra posición se acerca a Mac Allister y lo expulsa por protestar.
  • Maradona: "Castrilli debe ir preso"

    Diego Maradona acaso sin quererlo porque estaba jugando muy bien y tranquilo se vio desbordado por las circunstancias que fueron envolviendo al partido y nuevamente "en caliente" dijo cosas muy duras contra el árbitro Javier Castrilli durante el cotejo ante Vélez y después cuando le tocó el turno para hablar con el periodista Fernando Niembro en el programa "El Deportivo" que se emite por Telefé.

    En la cancha el capitán de Boca empezó hablando con calma. Después de apagar el "incendio" de su tribuna que pretendía hacer justicia con su propia mano en la persona del juez y cuando Navarro Montoya quería frenarlo por temor a una agresión dijo: "Quiero que me expliqués como jugador que está pasando". Como Castrilli siguió imperturbable Maradona avanzó: "contestáme por favor que somos seres humanos tenemos derecho a que nos hablen que nos den una explicación". Navarro Montoya volvió a atajarlo con un: "Tranquilo Diego no te va a contestar nada".

    Allí Maradona todavía no sabía que había sido penado con la tarjeta roja. Cuando quiso averiguarlo mejor con su habitual rostro pétreo Castrilli simplemente dijo: "Usted está expulsado". A partir de ese instante la boca de Maradona se llenó de los insultos más graves que pueda imaginarse. Se salió de sus casillas. Ya no pudo controlarse. Hasta se tiró al piso. En ese momento sus compañeros asustados pidieron aire para que se pudiese recuperar. Se levantó y casi en crisis se marchó hacia los vestuarios.

    Cincuenta minutos después ya conectado con Telefé y en diálogo con Niembro que le hacía notar la posibilidad de una dura sanción por la habitual severidad de los informes de Castrilli Maradona descargó "munición gruesa" sobre el árbitro: "Si dicen que los jugadores incitamos a la violencia entonces Castrilli tendría que ir preso porque él fue el principal instigador. También pienso que si a mí me volvieron a sortear para el antidóping a él (por el juez del partido) también deben realizarle un control".

    Cuando se le hizo notar que muchos jugadores inclusive de Boca sostienen que Castrilli es el mejor árbitro Maradona afirmó: "Debe ser porque tienen miedo de que los expulsen. Sería bueno que ahora se realice una encuesta entre los mismos futbolistas para ver si siguen pensando que Castrilli es el mejor de todos".

    Fue la quinta expulsión de Diego Maradona en el fútbol argentino desde que debutó en primera división en 1976. Pero sin ninguna duda esta tarjeta roja por el clima que se vivió en Liniers seguirá dando que hablar durante toda la semana. La pregunta del millón es saber cuál sera el contenido del informe de Castrilli y cuántas fechas de suspensión recibirá Maradona.

    Lo cierto es que en una jornada que había comenzado futbolísticamente en un alto nivel culminó en un ambiente enrarecido. Con Castrilli en el ojo de la tormenta y Maradona echando espuma por la boca y más leña al fuego.

    Chilavert prolongó su guerra

    A los 37 minutos del segundo tiempo se produjo un hecho que le dejó sangre en el ojo a los hinchas de Boca y que provocó la mayor ovación de la noche por parte de los hinchas de Vélez: José Luis Chilavert fue reemplazado por Sandro Guzmán.

    Esta variante que no tiene muchos precedentes desde que Carlos Bianchi asumió la conducción del plantel fue tomada como una falta de respeto por parte de Bianchi ya que muchos hinchas pensaron que el técnico les estaba diciendo indirectamente: "Les saco al arquero porque sino hay robo."

    Quien también lo tomó de ese modo fue Carlos Navarro Montoya que le mandó a decir a Bianchi por intermedio del preparador físico Julio Santella que el cambio de Guzmán por Chilavert lo hizo para cargarlo.

    Enterado de esto Chilavert no escatimó municiones para continuar su guerra con el arquero colombiano: "En lugar de preocuparse por lo que hace Bianchi que Navarro Montoya se preocupe por mejorar su bajo nivel".

    Claro que las críticas hacia el arquero de Boca con quien mantiene una tirante relación desde que Navarro Montoya ganó el Olimpia de fútbol en 1994 no terminaron allí: "En una oportunidad Navarro Montoya dijo que somos un Fiat 600 y Boca un Mercedes. Quiero decirle que si nosotros somos un Fiat 600 tenemos un motor de fórmula 1 porque todavía seguimos molestándolos".

    Sobre los incidentes dijo: "La violencia no lleva a nada. Lo que hizo la hinchada de Boca ya está dando vueltas por todo el mundo y es lamentable la imagen que damos."

    Después de dedicarle los goles a su padre en su día en una declaración contradictoria concluyó: "Siempre fui una persona humilde. A los cinco años tenía un solo par de zapatillas. Ahora puedo decir que no soy el mejor arquero de la Argentina soy el mejor del mundo".

    Bianchi fue cauteloso

    El entrenador de Vélez Carlos Bianchi se mostró muy contento por la victoria pero fue cauteloso a la hora del análisis: "Fue un partido muy raro. No jugamos bien porque no manejamos bien la pelota.

    "Cuando nos hicieron el gol tuvimos que adelantarnos para buscar la igualdad y por suerte llegó. Después vino lo de José Luis (Chilavert) que demostró que es el mejor arquero del mundo y gracias a él nos pusimos en ventaja.

    "El primer tiempo terminó 3 a 1 sólo porque fuimos más efectivos."

    "Para el segundo tiempo les pedí que tocáramos mucho la pelota y que no nos arriesguemos a jugadas que pudieran terminar con amonestaciones."

    Cuando se lo consultó por la decisión de Chilavert de ir a patear el tiro libre comentó que: "Lo dejé ir porque se sintió con ganas y sé que cuando cruza la cancha tiene grandes posibilidades de meterla".

    El defensor Raúl Cardozo se encargó de recordar que: "El partido lo ganábamos 3 a 1 antes de las expulsiones. Nosotros no tuvimos nada que ver con lo que pasó después".

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