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ROMAGNOLI

"Tengo muchas ganas de irme ya a Europa"
Ariel Ruya
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21 de mayo de 2000  

Con picardía esquiva las piernas rivales en el campo de juego, con timidez se desenvuelve con la fama repentina. Se esconde de las admiradoras, se sonroja y baja la mirada ante los elogios. Así es Leandro Atilio Romagnoli, un hábil pibe de 19 años, que se divierte en San Lorenzo, que anteayer fue la figura en el triunfo por 3 a 0 ante Estudiantes, pero que mañana puede pasearse por las canchas del Viejo Continente.

"Quiero irme a Europa; si es ahora, mejor", sorprende el joven que usa la camiseta número 10, requerido por Milan, que lo cedería a Brescia a fines del mes próximo. Sorprende porque debutó hace meses: fue el 14 de diciembre de 1998, derrota ante Racing por 3 a 2 mediante. "No pasó mucho tiempo, es verdad. Pero yo creo que lo importante es llegar a la primera, jugar, afianzarse y después irte a Europa. Ese es mi sueño. Pero no tengo que olvidarme de que estoy en San Lorenzo, que faltan siete fechas y que quiero salir campeón", aclara el volante, aún inmaduro, según la visión del técnico Oscar Ruggeri.

Apenas tiene 30 partidos en primera. Sí, 30 encuentros, en los cuales no siempre ingresó desde el primer pitazo. Pero Romagnoli no duda. Habla en voz baja, pero firme. "A mí me pasan muchas cosas por la cabeza; todos me preguntan cuándo me voy a ir, si me quiero ir, que tengo que jugar bien para irme. Por eso no es fácil, tengo que hablar con mi familia, que me aconseja. Yo tengo que tener los pies sobre la tierra y pensar en San Lorenzo.

-¿Y qué te dice tu familia?

-Y, yo les dije que tengo muchas ganas de irme y que me tengo que matar acá, en lo que queda del campeonato, y que si no rindo no tengo posibilidades de una transferencia. Es así.

Es una ecuación simple. Los millones de afuera pueden más que las gambetas de adentro. Un rival desairado, otro hombre en el camino y una llamada al teléfono. De Italia, esta vez. Lo quieren ya; lo quieren cuanto antes. "No, cuando estoy jugando no pienso en el pase, cuando hago un enganche tampoco, pienso en el partido. Bueno, mis amigos me preguntan cuándo me voy a ir, que son todos rumores, que a mí nadie me dijo nada. A veces me pregunto cómo será la vida allá. Tengo muchas ganas de irme ya a Europa, pero me tendría que adaptar. No sé, debe ser feo estar fuera de tu país, de tu barrio, lejos de tus amigos", confiesa.

A los seis años, de la mano de mamá Rita, cruzó la puerta de la Ciudad Deportiva cuando un afortunado descubrió su talento en Pompeya Franja de Oro, un club de baby, a cuadras de su hogar. Allí empezó su historia. Subió escalón por escalón. Llegó a la cima. Ysiempre al lado de su madre, inseparable para Romagnoli, desde el tatuaje que le cubre el corazón hasta en sus palabras. "Mi vieja significa mucho. Cuando empecé a jugar al baby, y también acá, me traía siempre, porque mi papá trabajaba. Siempre estuvo, con 40º grados de calor o cuando llovía; es fundamental en mi carrera."

-¿Sería la persona que más extrañarías si te vas?

-No, porque me la voy a llevar. Ya se lo dije.

Se desvive por el pase. Repite que todo depende de su habilidad, de lo que resta del torneo, de demostrar que puede. Entre las presiones, entre las urgencias, se ríe cuando alguien le grita que simpatiza con Huracán. "Sí, ya sé que muchos dicen que soy de Huracán, pero de chico mi tío me hizo de San Lorenzo. Mi viejo me dijo cuando era chico que cada uno se hace del cuadro que quiere; no me obligó". Papá Atilio actuó en Huracán, Morón y Riestra; y se retiró días antes del nacimiento de Leandro.

Fuera de la Ciudad Deportiva, tras las fotos, ve pasar, fugaz, el colectivo 76. "Vivo a diez cuadras y siempre venía con el 76, hasta que me compré el auto", recuerda, antes de subirse al Peugeot 206 con vidrios polarizados. Tiempo pasado, que merece una respuesta cubierta de ironía. "Todavía no se rompió mi auto, pero cuando le pase algo, ponele la firma que voy a volver al colectivo; y espero que ese día no haya en el bondi hinchas del Globo; por las dudas..."

Un triunfo para recuperar la confianza

Fue un triunfo para recuperar la confianza. Fue duro el golpe por la derrota ante Colón, en Santa Fe; por eso necesitábamos ganar así, para demostrarnos que todavía podemos pelear", sentenció Romagnoli, que recordó el éxito frente a Estudiantes por 3 a 0, anteanoche, en el Nuevo Gasómetro. Pálido primer tiempo, contundente segundo capítulo. Las dos caras de San Lorenzo invitaron a la desconfianza, primero, y al entusiasmo, después. "En la parte final demostramos que todavía podemos pensar que estamos para campeones. No fue un partido fácil, porque Estudiantes se metió muy atrás y no encontramos los espacios. Después, con Grisales y la levantada del resto, todo fue más fácil", señaló.

Lo acusan de discontinuo. De no mantener el mismo nivel en cada partido. Más aún. La irregularidad lo transforma en apenas 90 minutos. "No es fácil mantener siempre la misma actuación. Tengo que mejorar eso, así algún día seré un jugador casi completo."

Por: Ariel Ruya
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