A 10 años de Cromañón, los familiares de las víctimas reclamaron justicia por el caso

Se realizaron varios actos en la zona del boliche y en las plazas de Mayo y Miserere; además, el Papa Francisco envió una carta en la que les da su apoyo
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30 de diciembre de 2014  • 21:57

Familiares de las víctimas de la tragedia de Cromañón , en la que murieron 194 jóvenes y de la cual hoy se cumplen 10 años, realizaron diversos actos en la plazas de Mayo y de Once, en donde pregonaron el clamor de justicia y "la corrupción mata", al tiempo que recibieron un mensaje del papa Francisco , quien les expresó: "Quiero que sepan que cuentan siempre con mi cercanía y mi oración".

Los actos comenzaron a la mañana en el llamado "Santuario" ubicado frente adonde se erigió el boliche República de Cromañón, en la zona porteña de Once, en el cual se construyó un paseo en lo que era la calle Bartolomé Mitre, donde las zapatillas colgadas de una soga, símbolo de lo que fue la tragedia, rodean todo el perímetro del lugar

"Justicia", "La corrupción mata" y "10 años de impunidad" fueron las banderas que enarbolaron los familiares y que trasladaron hasta Plaza de Mayo, en donde se realizó un festival de bandas, murgas y talleres alusivos como recordación de las 194 víctimas que murieron intoxicadas por el humo venenoso generado tras el lanzamiento de bengalas en pleno recital que daba el grupo Callejeros.

Unas mil personas colmaron la Catedral Metropolitana para escuchar la homilía que dio Jorge Lozano, que preside la Pastoral Social y quien era obispo auxiliar de Buenos Aires al momento de la tragedia, secundando al obispo Jorge Bergoglio, hoy el papa Francisco.

"Paz eterna"

El Santo Padre, en una carta escrita de su puño y letra y que llegó vía postal con el sello del Estado Vaticano, al dirigirse a los familiares expresó que: "Les hago llegar la seguridad de mi cercanía y mi oración, que el señor sane vidas, ayude a una verdadera justicia y de paz eterna a quienes murieron allí".

Leída a los familiares por el Arzobispo primado de Buenos Aires Mario Poli, la carta destacó: "No puedo olvidar aquella noche y los días subsiguientes recorriendo los hospitales. Hoy, diez años después, rezo con ustedes y sigo caminando con ustedes"

Y añade: "Que Dios los bendiga y la Virgen Santa los cuide, y por favor no se olviden de rezar por mí".

La misa fue escuchada con mucha tensión por los familiares y muchos de ellos rompieron en llantos y abrazos cuando monseñor Lozano los invitó a llevar velas, que representaban a cada una de las 194 víctimas, al atrio de la Catedral.

En su homilía, Lozano destacó que "aquella noche fatal se robó mucha vida joven, hoy se cumplen diez años de sufrimientos y desamparos, pero también de gestos de cariño que reconfortan y reaniman".

"El sufrimiento compartido fue como una escuela en la cual aprendimos muchas cosas. Vimos que no siempre la sociedad trató con cuidado las heridas. Hemos conocido el dolor que sana y el dolor que enferma o agravia", sostuvo el obispo de Gualeguaychú

Al referirse a este último dolor, Lozano expresó que: "Lo hemos experimentado en la incomprensión, la superficialidad, el maltrato, la descalificación, la injusticia y la indiferencia".

"En cuantos momentos hemos sentido que Cromañón no era un problema de todos, como si dijeran es un problema de ustedes", se preguntó el religioso.

Actos

Tras la homilía, la mayor parte de los familiares y amigos, que repartían volantes con la inscripción de Justicia en fondo negro y letras blancas marcharon otra vez a Plaza Miserere, mientras que un grupo mas reducido compartió con organizaciones sociales y políticas un acto en Plaza de Mayo, en el que se leyó un documento consensuado.

El texto situó al jefe de Gobierno porteño en el momento de la tragedia, Aníbal Ibarra , como "el principal responsable político porque su estructura partidaria se financiaba con dinero que salía de la corrupción".

"Hablar de Cromañón es hablar de injusticia, la primera y más grande es la muerte antinatural y evitable de jóvenes y no sólo muertes físicas, sino también de muertes simbólicas de vidas que continúan pero de diferente manera, ya que nadie volvió a ser el mismo tras el 30 de diciembre del 2004", sostuvieron.

Denunciaron además que "muchos de los sobrevivientes han sido ninguneados, demonizados o estigmatizados por haber estado en Cromañón y parte de la sociedad los señala como drogadictos y vagos, lo que se tradujo en dificultades concretas para conseguir empleo o acceder a los servicios de salud".

Los actos terminaron con todos los familiares y amigos en el santuario de Once en el que leyeron un documento y, al grito de presente, nombraron a los 194 víctimas, tal como sucedió durante estos diez años desde que ocurrió la tragedia

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