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Variaciones sobre el tema del desempleo

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7 de julio de 1996  

Difícilmente hubieran podido los dirigentes de la Asociación de Bancos de la República Argentina que organizaron las jornadas de estos días encontrar a fines de 1995 cuando eligieron el tema central del encuentro uno que en el preciso momento de la reunión tuviera una resonancia mayor. El empleo en la nueva economía es en efecto una cuestión clave de nuestro tiempo y no sólo en nuestro país debido al circunstancial 17 1% anunciado en vísperas de las elecciones porteñas sino en una gran cantidad de economías capitalistas -o que aspiran y tienden a serlo- y en cada caso por razones particulares.

¿Circunstancial 17 1%? Habrá que verlo. En las reuniones de ABRA el miércoles y el jueves el tema de la muy alta desocupación fue desmenuzado por diversos expositores desde puntos de vista diferentes pero entre las más notables coincidencias hay que señalar la que pronostica que se mantendrá en niveles anormalmente elevados durante un período prolongado.

Porque como sostuvo correctamente el ministro de Trabajo Armando Caro Figueroa "si bien sólo es posible aumentar el número de ocupados en contextos de genuina expansión económica las relaciones entre empleo y producto no son lineales".

A ritmo lento

En otros términos esto significa que muy probablemente en los próximos diez o quince años el empleo será un bien escaso como lo admitió el ministro debido a "los cambios en los modos de producir de comerciar y de trabajar".

Orlando Ferreres se preguntó ¿hasta cuándo puede durar el desempleo alto? Y en busca de respuesta calculó: tomando en cuenta la expansión demográfica (1 3% anual) una tasa de actividad creciente (41% ahora 42% hacia fin de siglo no menos del 44% en el 2010) que constituye un problema adicional y una mejora del 1 7% anual en la productividad de la industria y algo menos en el sector servicios un aumento constante del 5% anual en el PBI permitiría reducir la desocupación a valores normales o a una situación de pleno empleo -un 5% es lo que se denomina habitualmente desempleo friccional; de allí para abajo se puede considerar que hay pleno empleo- para el año 2004. Tres años más tarde el desempleo sería cero y a partir de allí sería necesario importar mano de obra o reducir la tasa de crecimiento.

Si el PBI aumentara a razón del 4% anual ese 5% de desocupación que se puede considerar pleno empleo llegaría sólo en el año 2009. Caro Figueroa asegura que entre 1989 y 1995 para generar un aumento del 1% en el empleo fue menester un crecimiento del 4% en el PBI.

Pero el crecimiento no vendrá por sí solo. Ferreres sostiene que ínterin es necesario realizar reformas laborales -pueden ser postergadas pero la demora tiene también su costo- y si se aspira a un crecimiento sostenido del 5% asegurar la credibilidad del país la estabilidad política la seguridad jurídica y la previsibilidad de los riesgos laborales. La calificación de la Argentina ha mejorado pero es todavía BB: no llega a investment grade; y si no se consolidan y se hacen irreversibles las reformas "el precio será el desempleo".

Es decir: si las cosas se hacen bien habrá alta desocupación aunque decreciente por diez o quince años. Si se hacen mal . . .

Flexibilidad v. rigidez

El criterio que predominó largamente en las Jornadas de ABRA es que la flexibilización de las condiciones laborales es un requisito sine quo non para mejorar las perspectivas de abatir los índices de desempleo. Para Enrique Folcini por ejemplo el enfoque pasa por atender a dos postulados sustanciales de la ciencia económica.

Por una parte flexibilizar las regulaciones del trabajo es una respuesta al principio de que en un mercado toda sobreoferta resulta equilibrada por vía del ajuste de precios; si ese ajuste no se produce es señal de la existencia de rigideces que deben ser eliminadas.

El otro postulado es que no se puede gravar -y menos aún con exageración- aquello que se desea fomentar; y esto vale cualquiera que sea el destino que se asigne a los recursos obtenidos. Pero los impuestos al trabajo -incluido el IVA que también lo es- en la Argentina lo mismo que en Europa son muy altos.

"Debe flexibilizarse el mercado laboral -recomienda Folcini- no sólo para limitar el desempleo sino especialmente para que no caiga el salario medio por menor demanda de trabajo más calificado." Y asegura que "debe proseguir la rebaja de los impuestos al trabajo incluso los destinados a obras sociales. No se desconoce la dificultad en reordenar el gasto que financia o en recaudar impuestos alternativos pero el desempleo es prioritario".

Ni tanto ni tan poco

Para el ministro Caro Figueroa hubo ya pasos importantes en el camino de la flexibilización y la desgravación y expuso entre otros estos resultados:

1) las cargas sociales en promedio bajaron a partir del 1° de enero pasado de un 33% a un 21 3% sobre la nómina salarial lo que importa una diferencia de 3500 millones de pesos anuales;

2) según las últimas mediciones alrededor del 10% de los planteles está contratado bajo las nuevas modalidades producto de la flexibilización lo que indica la aceptación de los empleadores;

3) el 60% de los convenios laborales de 1994/95 son contratos por empresa que facilitan la adaptación de las condiciones de trabajo a la realidad;

4) la reducción del costo de los riesgos por accidentes del trabajo del 12% al 3% en promedio y de la litigiosidad laboral que genera pasivos eventuales por 30.000 millones de pesos al 30% de las empresas. El resultado fue una reducción del 18% en el costo laboral unitario.

Ferreres anota otras fórmulas para atenuar el desempleo producto de la experiencia de países altamente industrializados: una empresa europea que emplea a 600.000 trabajadores con horarios cortos y flexibles para hacer lo que harían 70.000 empleados de 8 horas; Japón bajó su semana laboral de 52 horas a 37 y deberán reducirla aún más el año próximo además de extender las vacaciones y aumentar a 15 los días feriados en el año contra 10 en nuestro país.

Lo que no hay que hacer

Si respecto de algunos puntos hubo enfoques encontrados acerca de otros hubo virtual unanimidad. Por ejemplo cuando se habla de preservar las condiciones de previsibilidad indispensables para un sólido crecimiento de la economía.

El presidente del Banco Central Roque Fernández fue enfático al hablar de las "falsas opciones" para hacer frente al desempleo: un poco de inflación una devaluación para elevar el tipo de cambio real cerrar la economía como protección para la mano de obra local orientar el crédito con criterios ajenos al de una eficiente asignación de recursos. El mejor aporte que puede hacer el sistema financiero a la solución del problema del desempleo es mejorar la evaluación y la calificación de los deudores y aumentar su solvencia y su eficiencia.

Por su parte Folcini coincidió en que el mundo globalizado no da margen para el proteccionismo y resultaría trágico que la Argentina retornara a su pasado proteccionista cuando su integración en el Mercosur está dando tan buenos resultados. Y Caro Figueroa recomendó un benchmarking sociolaboral con los países asociados o competidoras con la idea de que la globalización aconseja una paulatina armonización de los sistemas laborales y de seguridad social.

Lo que hace falta

Un dato más: Julio Aurelio a partir de los datos estadísticos conocidos sostiene que siempre el desempleo ha sido alto en nuestro país a lo largo de los pasados tres lustros.

Si la tasa de actividad hubiera sido constante -digamos 45%- lo que parece una situación óptima en 1980 con 2 6% de desempleo sería en realidad una desocupación del 17 1%. Es que la tasa de actividad fluctúa al influjo de condiciones económicas dispares y se vincula con cuestiones socioculturales y con la retirada de importantes sectores del mercado laboral. En todo caso la curva muestra la alarmante declinación de la tasa de empleo en los dos últimos años.

¿Qué queda por hacer en lo inmediato? Por el lado de la economía asegurar las condiciones para generar una alta tasa de ahorro e inversión y promover actividades mano de obra intensivas. Por el lado del gasto social hace falta una revisión profunda y transparente que le asegure mayor eficiencia.

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