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El análisis de la noticia: mal final pese a sus logros

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27 de julio de 1996  

Domingo Cavallo tiene asegurado un lugar en los libros. Será siempre recordado como el hombre que logró dominar el cáncer de la inflación.

Pero se va de mala manera más por culpa de un problema de formas que por una cuestión de fondo. Y aunque su situación se fue tornando paulatinamente insostenible en los últimos días se abre hoy la etapa pos-Cavallo que muchos analistas vislumbraron siempre con inocultable nerviosismo.

Menem fue rotundo sin embargo al afirmar que nada cambia en la formulación de la política económica.

Es comprensible su preocupación por evitar cualquier desconfianza interna o externa ante el alejamiento de Cavallo. Pero hizo notorio a la vez que no lo separa de Cavallo ni aun en este momento ninguna diferencia de convicciones sobre el rumbo básico de la economía y de las transformaciones que caracterizaron sobre todo a su primer gobierno.

La gran pregunta que comenzará a responderse desde pasado mañana cuando abran los mercados es la de saber entonces si un cambio de hombres y de estilos produce mejores resultados para esos mismos lineamientos básicos que continúan como base de la propuestas de Menem.

Las formas importan

No es menor el problema de las formas que tanto afectó a Cavallo en los últimos tiempos y que se diría que precipitó su caída.

Es reconocido que Cavallo tenía temperamento de peleador. Pero esa característica que en muchos momentos le sirvió para sacudir estructuras del Estado anquilosadas pareció volverse en contra y perjudicarlo gradualmente a medida que el terror de la hiperinflación dejó paso a una sociedad económica y política más estable.

Se produjo así una extraña involución de las relaciones político-económicas. Cavallo que arrancó con el gran aval de la ley de convertibilidad votada por el Congreso chocó más y más con los parlamentarios recostándose siempre sobre el importante apoyo de opinión pública que respaldaba no sólo muchos de sus argumentos sino sobre todo la seguridad de continuar en un esquema estable.

No es una casualidad que el fin de la etapa de Cavallo se haya producido exactamente cuando su principal sostén -la opinión pública- se redujo considerablemente.

El desempleo y la incertidumbre porque la economía sigue sin retornar al gran crecimiento de los años 92-94 más el cansancio por enfrentamientos constantes con el Presidente y con distintos sectores de la sociedad le robaron adhesiones que -cruel ironía para el hombre de la convertibilidad- devaluaron en buena medida su imagen.

Torpeza política

Por si fuera poco en las últimas dos semanas se sumaron varias torpezas políticas sorprendentes.

Cavallo lanzó los controvertidos decretos de las asignaciones familiares y los tickets sin informar a sus pares ni al jefe de Gabinete; anuló una reducción de salarios en su propio ministerio que cayó como una provocación; planteó descomedidamente al Presidente su oposición a un decreto que asignaba fondos a la obra social bancaria y hasta hizo difundir en la propia antesala de Olivos un nuevo documento con veladas presiones al Congreso que sorprendió amargamente una vez más tanto al Presidente como a los otros ministros.

Pero las formas tampoco pueden ocultar el fondo. Cavallo deja una economía en tenue reactivación con mucho desempleo y con el retorno del indeseable déficit fiscal pero con grandes cambios positivos que no pueden soslayarse. Allí se incluyen la formidable pelea contra la inflación la desregulación los combates contra privilegios irritantes y el enorme aval de confianza que generó entre inversores extranjeros que por primera vez en décadas advirtieron una Argentina distinta.

Roque Fernández no tendrá que luchar contra la inflación. Pero tiene por delante el desafío de una Argentina inquietante que retorna del pasado: la del desequilibrio en las cuentas públicas.

Después de Cavallo

Domingo Cavallo pasará a la historia como un gran ministro de economía. Logró el milagro de terminar con una inflación endémica de 45 años de los cuales 15 fueron con más de dos dígitos y con dos oleadas hiperinflacionarias al final pasando a una estabilidad casi absoluta y firmemente anclada.

Logró un fuerte crecimiento por cuatro años interrumpido sólo por una crisis al quinto que ya se estaba superando con un saldo de aumento importante. Fue impulsor de cambios profundos en todos los órdenes. Privatizó desreguló abrió la economía constituyó el Mercosur ordenó las finanzas públicas normalizó las relaciones financieras con el mundo y redujo la deuda pública.

Las reformas de Cavallo fueron muchas y muy profundas. Sin duda no hubiera podido hacer lo que hizo sin el respaldo de Menem tan convencido como él de este rumbo económico. Pero aunque el mérito sea compartido el de Cavallo está fuera de toda duda. Como dirían los franceses: ¡Chapeau!

En el fondo Cavallo deja de ser imprescindible gracias a sus propias reformas. A partir de ellas la tarea del Ministerio de Economía se ha vuelto mucho más simple. Antes los ministros perdían la mayor parte de su tiempo con los problemas generados por las empresas estatales por regulaciones irracionales y por los problemas derivados de la inflación. Ahora su tarea no es muy distinta a la de sus pares en los países avanzados.

Lo que pasó ahora con Cavallo recuerda el caso de Lawrence de Arabia quien después de sobrevivir en innumerables situaciones de peligro en el desierto se mató en un tonto accidente de motocicleta en Inglaterra.

Las cuestiones de fondo han sido resueltas; el 90% está hecho; los problemas de ahora son menudos (Peanuts como dirían los norteamericanos) en comparación con los que había en 1989 y aún en 1991 cuando Cavallo inicia su gestión. Son problemas no muy distintos a los que tienen la mayoría de los países avanzados.

Lo más importante es que se comprenda que no habrá devaluación. Roque Fernández es el hombre indicado para dar esa señal ya que fue el presidente del Banco Central de la estabilidad. Cuando el año pasado vino el violento embate de la crisis "tequila" Fernández manejó la situación con maestría manteniendo el tipo de cambio y logrando superar la crisis con un costo muy bajo. Ahora una vez más no cabe la menor duda de que resistirá como entonces. Es importante que sepa dar claras señales en este sentido.

Si en los mercados prevalece la opinión de los que pregonan la catástrofe habrá pérdida de reservas y depósitos bancarios y una consiguiente interrupción del ciclo coyuntural ascendente iniciado. Si en cambio prevalecen los que creen en que no habrá devaluación los que finalmente tendrán razón la economía volverá a evolucionar favorablemente.

Porque los factores objetivos que hacen a la recuperación y al crecimiento siguen vigentes: las altas inversiones (que cada vez más entran en la etapa de maduración) los aumentos de eficiencia en todos los órdenes las favorables condiciones de los mercados mundiales para nuestros productos agropecuarios y el cambio de mentalidad que se produjo en el país. La gestión de Cavallo tiene efectos positivos de largo alcance.

Hace una año que se venía hablando de su renuncia. El Presidente tuvo infinita paciencia frente a los desplantes del ministro y a los conflictos generalmente gratuitos que provocaba. Finalmente la última gota hizo rebasar el vaso.

De algún modo fue una lenta agonía; los últimos quince días fueron como diría García Márquez la "crónica de una muerte anunciada". Esto se reflejó en la Bolsa que bajó en el mes hasta la renuncia casi un 15 % en la interrupción del ciclo ascendente en un mal ambiente generalizado y en el recrudecimiento de las críticas a la política económica.

Ahora bien: los especuladores de Bolsa saben que ante circunstancias negativas hay que vender cuando aparece el rumor y comprar cuando se produce el hecho. Tal vez suceda lo mismo con el tan temido alejamiento de Cavallo. Ojalá.

Final para una gestión con déficit

Causas: el autor del programa de estabilidad no pudo evitar las consecuencias de los altos índices de desocupación y el déficit en las cuentas fiscales.

El verano de 1991 depositó a Cavallo en el Palacio de Hacienda.

El gobierno de Carlos Menem había asumido en julio de 1989 en medio de una hiperinflación asociada a una crisis fiscal de magnitud.

Las reformas estructurales que arrancaron en 1989 fueron minando la crisis de confianza y comenzaron a dar respuestas a las demandas de estabilización.

Frente a la evidente aceleración de los tiempos políticos y acaso motorizado por la apremiante necesidad de abrochar acuerdos que le permitieran acceder a nuevas fuentes de financiamiento Menem se decidió a anudar vínculos con una de las más poderosas corporaciones del país: Bunge & Born y nombró como ministro de Economía a uno de sus máximos directivos: Miguel Angel Roig.

El plan Bunge & Born basado en el modelo econométrico de Lawrence Klein -premio Nobel de Economía- se asentó sobre la base de un tipo de cambio notoriamente alto que quedaría fijo con el cual habría libertad para realizar todo tipo de transacciones. El modelo fracasó en diciembre de 1989 durante la gestión de Néstor Rapanelli vicepresidente del grupo.

Un año después la gestión de Erman González también naufragaba en medio de un ajuste ortodoxo.

El plan de convertibilidad llegó en abril de 1991. Fijó la paridad entre el peso y el dólar de uno a uno y permitió reconstruir la credibilidad perdida. Y lo hizo rápidamente.

La legislación que aprobó la autonomía del Banco Central y le prohibió emitir moneda alentó la confianza.

En abril de 1993 la Argentina ingresó en el Plan Brady y volvió a ser un país elegible con una menor prima de riesgo país y una mayor capacidad para financiarse en los mercados de títulos internacionales.

Pero el gran mérito del plan de convertibilidad fue el haber contribuido al retorno de los capitales y a reinstalar la credibilidad de los organismos internacionales.

El shock de confianza profundizó la expansión de la economía alimentada por el nuevo clima de optimismo que aumentó el consumo pero redujo la tasa de ahorro.

Por otro lado el ahorro externo financió inversiones asociado con el consumo y el ingreso de capitales.

El crecimiento de la demanda expandió la recaudación y permitió alcanzar el equilibrio fiscal que el programa de estabilización requería.

Domingo Cavallo mentor y ejecutor del nuevo cambio transformó la economía argentina en un ejemplo de cambio en el contexto económico internacional.

Pero los efectos del plan no se hicieron esperar: la apertura comercial aniquiló a los sectores expuestos a la competencia externa en particular a los que no tenían acceso al financiamiento barato.

El desgaste se sintió aún más sobre la franja de la sociedad que perdió el empleo tras la ola privatizadora.

El efecto tequila

Con la crisis del tequila que arrancó en diciembre de 1994 a raíz de la devaluación del peso mexicano el plan de convertibilidad sufrió el primer gran cimbronazo: el dinero se fugó del sistema financiero se cortó el crédito y se profundizaron la recesión y el desempleo.

La estrategia correctiva del plan comenzó a hacer agua se redujeron la demanda y la recaudación fiscal. La economía dio manotazos en medio de un contexto internacional desfavorable. El resultado: durante los primeros meses de 1995 estaba suficientemente claro que la apuesta a la expansión había llegado a su fin.

El contexto económico internacional con tasas de interés favorables y aumento del precio de los productos exportables evitó el shock.

Los anuncios del Banco Nación el de 12 de julio último -avalados por el presidente Menem- encontraron resistencia en todos los sectores de la sociedad.

Las medidas buscaron dar una respuesta a un déficit fiscal superior en 1000 millones a lo proyectado.

Pero las intenciones del equipo económico fueron paralizadas por el propio Menem quien pareció marcale límites al ministro.

La tormenta se desató después cuando Cavallo amenazó con renunciar si Menem firmaba un decreto que obligaba a los bancos y entidades a pagar durante un año el 1 % por las comisiones que cobran a sus clientes para sanear el déficit de la obra social de los bancarios. El ministro temía un aumento de las tasas.

"No me amagués más; si querés irte andate" le espetó el Presidente.

Y al final se fue...

Las disputas eran un clásico que traspuso fronteras

Diferencias: comenzaron seriamente en mayo de 1994 cuando Cavallo abandonó intempestivamente una reunión de gabinete en La Rioja; la tirantez se profundizó.

Los enfrentamientos del presidente Carlos Menem con su ahora ex ministro Domingo Cavallo ya eran un clásico de la política argentina que había trascendido nuestras fronteras.

Pasados los primeros momentos de encantamiento derivados de la convertibilidad comenzaron los problemas.

¿Cuándo? Algunos ubican el principio del fin en aquel 20 de mayo de 1994 cuando Cavallo abandonó intempestivamente una reunión de gabinete en La Rioja.

Se analizaba la creación de una supersecretaría de seguridad y Menem apoyaba a los ministros Carlos Ruckauf y Oscar Camilión que recortaban atribuciones a las ideas que aportaba Cavallo según se dijo. Por indicación de Menem Armando Caro Figueroa salió corriendo a buscar a Cavallo a quien alcanzó poco antes de que subiera a un avión.

Para 1995 ya se percibía un desgaste inocultable en la relación entre ambos.

La ley de correos los puso nuevamente en caminos separados. Cavallo acusó a Alfredo Yabrán de liderar mafias enquistadas en el poder y Menem respondió que se trataba de un empresario brillante y honesto. Muchas diferencias.

Pero Cavallo estaba acostumbrado a salir con los botines de punta. Pocos días después se reunió con Chacho Alvarez y le dijo que las maniobras tendrían vínculos en el Gobierno. Fue una equivocación grosera que en la intimidad menemista nunca le perdonaron.

A la semana siguiente fue a Diputados; denunció a Yabrán y a las mafias pero sin dar nombres de funcionarios.

Meses atrás el ex ministro volvió a amenazar con su renuncia si se firmaba el decreto del Consejo Económico y Social.

Anteayer en otra reunión de gabinete Menem criticó a Cavallo por el aumento de sueldos a personal de Economía.

El ex ministro esbozó la posibilidad de renunciar; el dueño del sillón le sacó tarjeta roja: "Estoy cansado de tus amenazas. No amagues más y si te querés ir andate ahora mismo" le respondió.

Ayer por indicación de Menem el jefe de Gabinete Jorge Rodríguez le pidió la renuncia a Cavallo según se informa ampliamente por separado. Fue el acto final.

De alguna manera tras las disputas anteriores el presidente Menem terminaba siempre ratificando públicamente a su ministro en el cargo. Quizá Cavallo evaluó esas señales como favorables a su propia posición. Pero no supo darse cuenta de que en cada ratificación presidencial se estaba gestando su propia caída; sólo respalda aquel que tiene todo el poder de su parte.

Cinco años a puro vértigo

Desde ayer el 26 de julio entrará en la memoria de los argentinos porque terminó la etapa del "megaministro" en la que parece haber sucedido todo.

Si el 14 de mayo por el de 1994 es una fecha que ningún menemista deja de recordar porque ese día Carlos Menem ganó la reelección el 26 de julio de 1996 difícilmente deje de estar por muchos años en la memoria colectiva. Se entiende: no es un día más aquel en el que cae un ministro de Economía que supo ostentar tanto poder como el "megaministro" Domingo Cavallo.

Lejos quedaron aquellos tiempos cuando el cambio de un titular de Hacienda no era un hecho extraordinario porque hace más de cinco años que los argentinos no recibían semejante noticia. Por eso se entiende el cimbronazo que tal modificación en el gabinete provocó en el país.

Ahora ¿qué cambió en todo este tiempo? Una pequeña lista al pasar: la inflación dejó de ser un drama cotidiano y su lugar lo ocupó la desocupación peronismo y liberalismo dejaron de ser antónimos se modificó una Constitución para permitir la reelección la embajada de Israel y la AMIA son nombres que se pronuncian con dolor el terror tomó forma de explosivo murió el hijo de Menem efedrina (por culpa de Maradona) y carótida (por la operación del Presidente) se incorporaron al diccionario cotidiano de los argentinos y las privatizaciones terminaron de cambiarle la cara al país.

Para ordenar mejor los cambios vale la pena remitirnos a los otros 26 de julio en los que Cavallo fue ministro de Economía.

Amira SIDA y devaluación

Así en el de 1991 cuando una mínima de 12° les quitaba un poco el frío a los porteños Amira Yoma era internada de urgencia después de tener que pagar 40.000 dólares de fianza para no pasar los siguientes días en la cárcel. Zulema en tanto era denunciada por desacato ante un juez por expresiones agraviantes contra su marido Carlos. ¿Se acuerda? Eran los tiempos del Yomagate. El mundo ajeno a las peleas de familia veía cómo el PC ruso a instancias de Gorbachov decidía abandonar buena parte de los principios del marxismo.

Cavallo que acababa de estrenar el cargo comenzaba a repetir lo que después fue un latiguillo: "No vamos a devaluar" y advertía como lo tuvo que vivir ayer en carne propia que "están cambiando las reglas de juego". Y mientras preocupaba la salud de Piazzolla y "Robin Hood" "Danza con lobos" y "Atame" convocaban multitudes al cine y las "Tortugas Ninjas" hacían lo mismo en el Luna Park el SIDA pasaba a convertirse definitivamente en una preocupación reflejada en un aumento del 110% en la venta de preservativos.

Fidel y las privatizaciones

El 26 de julio de 1992 tenía ya otro color: desde las tapas de los diarios todos se enteraban de que Somisa Segba Gas del Estado y Ferrocarriles Argentinos entraban definitivamente en la era de la privatización. Menem en tanto se preparaba para ir a Croacia a pasar revista a las tropas argentinas destacadas en la ex Yugoslavia y dejaba atrás el escándalo que había suscitado por su frase "Mientras Fidel viva es difícil que haya democracia en Cuba".

Y a la vez que Sevilla comenzaba a hacer gestiones por Maradona Bobby Fischer iniciaba su regreso y "Tango Feroz" comenzaba su filmación "La bella y la bestia" y "Bajos instintos" que nos hizo conocer más íntimamente a Sharon Stone competían en la cartelera porteña.

Colombia esperaba

El 26 de julio de 1993 se diferenció por mucho del de este año. Vea: se lanzaba un nuevo programa para las Pyme todo el mundo discutía sobre la "señorita X" la misteriosa mujer rica y soltera que a los 58 años desafiaba a la ciencia porque estaba a punto de ser madre cuando otras ya son abuelas; Luis Silvestrini y Martín Szew dos jóvenes estudiantes argentinos ganaban sendas medallas en las Olimpíadas matemáticas de Estambul y Erman González largaba su campaña para las elecciones legislativas de ese año con tan pocas expectativas para un triunfo como el que después tuvo que ni Menem fue a su lanzamiento.

Y mientras Cavallo no decía nada (¡cuánto cambió en tres años!) la Argentina comenzaba su preparación para las eliminatorias del Mundial de 1994 esa clasificación del inolvidable 0-5 con Colombia y ese Mundial del papelón que otra vez nos provocó Maradona.

El 26 de julio de 1994 todavía el dolor era inmenso: apenas ocho días antes 86 personas habían muerto en el atentado en la AMIA. Ese día trascendía que un militar iraní había participado en la planificación del atentado los argentinos no se despertaban del shock y el dolor que había llegado hasta la calle Pasteur se trasladaba a Londres donde otra bomba explotaba en la embajada israelí en el Reino Unido.

Y cuando en Santa Fe la reelección se abría camino Eduardo Menem aconsejaba a su hermano que no fuese a la inauguración de la Rural El Rey León dominaba la cartelera infantil y Vélez seguía su marcha en la Libertadores Domingo Cavallo reconocía públicamente que la desocupación "es un grave problema". ¿De cuánto era? Una cifra que hoy despertaría optimismo: 10 6 por ciento.

Bordón Alvarez y el ajuste

El año último el 26 de julio ya tenía otro costado: el de la resistencia en el interior al ajuste con epicentro en San Juan que se sacudía por serios disturbios aunque Carlos Corach acusaba a "bandas delictivas". En ese día la gente no sabía como tomarse la autopsia a dos presuntos alienígenas Al Kassar declaraba en Mendoza el país lloraba a Osvaldo Pugliese y Chacho Alvarez y Bordón iban hacia el fin de su "matrimonio político" aunque ellos afirmaban irónicamente que "nos íbamos a divorciar pero no tenemos plata para el abogado".

Y mientras "No te mueras sin decirme adónde vas" era el boom cinematográfico un funcionario de bajo perfil anunciaba que había crecido fuertemente el nivel de depósitos. Era Roque Fernández presidente del Banco Central quien como el resto de los argentinos estaba muy lejos de imaginarse que apenas 365 días después iba a ocupar el sitio de un Domingo Cavallo que desgastado y lejos del que fue dejaba el lugar privilegiado desde donde había asistido a cinco años únicos en la historia del país.

Un año y medio como canciller

Gestión: de su paso por Relaciones Exteriores se pueden computar el acuerdo con la Unión Europea y la reanudación de relaciones con Gran Bretaña.

Para explicar el arribo de Cavallo a la Cancillería sus allegados referían que unos 15 días antes de la asunción presidencial cuando supo que Miguel Roig había sido escogido para el Ministerio de Economía y presumió que no habría un lugar para él en el área viajó a Córdoba descorazonado y se llamó a silencio.

Algunos días después recibió un llamado en nombre del presidente electo y horas más tarde otro de éste que le habría dicho: "No creas que me olvidé de vos" y le pidió que bajara a Buenos Aires.

Cavallo llegó a la Cancillería con una actitud comprensiva aunque cueste creerlo. Preguntaba cuando no sabía algo consultaba el parecer de los profesionales antes de adoptar una decisión demostraba que se interesaba por el trabajo y por los diplomáticos y respetó sus ideas políticas.

Uno de sus mayores logros fue haber conseguido a menos de seis meses del gobierno de Menem la reanudación de las relaciones con Gran Bretaña negociación que encomendó al diplomático radical Lucio García del Solar.

Como en todo gobierno que comienza gran cantidad de correligionarios y amigos del Presidente vieron en la diplomacia su meta.

El canciller tuvo que tener una secretaría de Estado para atender las relaciones con Italia y España (¿por qué no tener otra para atender a Francia y Alemania y así sucesivamente?) porque se lo impusieron; tuvo durante un tiempo como segundo a un distinguido diplomático de carrera que había sido tentado por voces de sirenas entonces encumbradas para el primer puesto y lógicamente la relación sin ser mala no era la conveniente; tuvo que admitir designaciones de embajadores políticos que no compartía. Cuando se conoció que Rubén Cardoso fue designado en Paraguay La Nación quiso conocer el origen de la decisión y su respuesta fue muy clara: "¿Usted cree que yo lo hubiera nombrado?"

Exigió a los diplomáticos al máximo. Se cuenta que solía entrar por sorpresa a las oficinas y preguntaba al primero que veía su nombre su rango y qué estaba haciendo y le daba indicaciones si así lo consideraba. En esas inspecciones rasantes esbozó felicitaciones y pronunció severas reprimendas pero aquéllas tuvieron que haber sido más que éstas si se tiene en cuenta que al pasar a Economía llevó a 14 diplomáticos de carrera a colaborar con él.

En cuanto a su gestión aparte de la reanudación de las relaciones con Londres debe recordarse que le tocó firmar junto con Menem el Tratado de Asunción por el que nació el Mercosur.

Fue también el impulsor de los convenios de garantía de inversiones que se firmaron con los Estados Unidos y con países de Europa. Asimismo fue el impulsor del acuerdo marco Argentina-Unión Europea y dio un nuevo enfoque a la política local sobre seguridad internacional.

Durante su año y medio como canciller se firmó en Mendoza un acuerdo contra el uso de armas químicas en el cono sur y se dieron los primeros pasos en el proceso de globalización de la economía mundial.

Cuando se retiró de la comida que los diplomáticos le ofrecieron por el cambio de ministerio algo más de 260 participantes lo aplaudieron de pie en el Círculo Italiano.

Los juicios arrinconan a Cavallo

Largada: políticos magistrados y periodistas comenzarán en breve a pedir que se cite a Tribunales al ex ministro para que haga frente a las numerosas causas que le iniciaron.

El lunes 5 cuando finaliza la feria judicial comenzarán a llover en los tribunales diversos pedidos para que se cite a Domingo Cavallo quien con su estilo impulsivo se ganó numerosos enemigos.

Hasta ayer Cavallo pudo evitar la garra de la Justicia porque no podía ser convocado sin antes ser removido por medio de un juicio político. Pero ahora las cosas cambiaron y el controvertido ex funcionario deberá enfrentar varias causas:

  • Los jueces de la Corte Suprema Augusto Belluscio y Enrique Petracchi querellaron a Cavallo hace tres años cuando éste los tildó de corruptos porque aquéllos habían denunciado a uno de sus pares de haber sustraído del libro de protocolo del alto tribunal una sentencia que perjudicaba al Ministerio de Economía.
  • Hace dos meses Petracchi aceptó las disculpas que Cavallo le formuló públicamente. Pero Belluscio prefirió esperar. "Ya va a dejar el ministerio" se le escuchó decir.

  • En agosto del año último Yabrán también querelló a Cavallo ante el juzgado federal de Jorge Urso por calumnias e injurias. Este dijo ante la Cámara de Diputados que el empresario postal era el jefe de una mafia enquistada en el poder político. Un hombre cercano a Yabrán anticipó que el primer día hábil judicial se pedirá la citación de Cavallo a la audiencia de conciliación para que ratifique sus dichos o se retracte.
  • Ese mismo hecho también llevó a Yabrán a demandar al Estado y al ministro por una indemnización.
  • La compra del piso de Avenida del Libertador y Ocampo le trajo a Cavallo otro trastorno. Un letrado lo denunció ante el juzgado en lo penal económico de Guillermo Tiscornia por haber supuestamente escriturado el bien por un valor inferior al de plaza para evadir impuestos.
  • Esa causa fue retomada por el diputado radical Enrique Benedetti que hizo una presentación similar ante el juez Claudio Bonadío donde lo acusó por enriquecimiento ilícito: allí se dice que el ex funcionario cuando vendió su estancia Los Quebrachos en Catamarca aumentó artificialmente el precio de venta para poder justificar un ingreso que en rigor encubriría un supuesto incremento patriomonial desmedido.

  • En el juzgado federal de Adolfo Bagnasco también tramita una denuncia presentada por el juez federal Patricio Santamarina de quien Cavallo dijo que benefició con una sentencia a Yabrán.
  • Otra presentación similar hizo el fiscal ante la Cámara de Casación Raúl Plee.
  • Cavallo también se peleó con varios periodistas. Daniel Hadad presentó una querella ante el juzgado de Urso luego de que aquél lo acusó de evadir impuestos y de que el ministro de Interior Carlos Corach intercediera por él.
  • Asimismo luego de duros choques radiales y televisivos el periodista Bernardo Neustadt reclamó mediante una acción civil una indemnización por la ofensa pública que sufrió de boca de Cavallo.
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