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Más turismo interno: tiempo de vacaciones locales y gasoleras

Con pocas opciones a la hora de invertir el dinero, la muy poca perspectiva de ahorro y el encarecimiento de los pasajes al exterior, quienes pueden eligen gastar en viajes dentro del país
Carlos Manzoni
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11 de enero de 2015  

Los tuits de la presidenta, Cristina Kirchner , llovieron torrencialmente por el ciberespacio. "Textual: Estoy en la costa atlántica. No sabés lo que es la calle acá. Explota Pinamar y Cariló.. No se puede caminar por la gente que hay"; "y por eso Mar Del Plata batió record histórico en diciembre con ingreso de 840.000 turistas"; "Que tal?? Ni cepo, ni devaluación. Poder adquisitivo y políticas públicas de Gobierno..". Exultante, por la afluencia del turismo interno, la mandataria omite que en otros países el porcentaje de la población que vacacionar es mayor y que el cepo, la devaluación y el 35% de recargo en gastos en el exterior sí que desalienta los viajes al extranjero e invita a visitar paisajes locales. Además, en un país con poco crédito hipotecario para viviendas, donde la gente ya adquirió todos los electrodomésticos que necesita y no tiene instrumentos confiables para ahorrar, el gasto en turismo se presenta como una buena opción.

Hay un dato comparativo más, que no debe tomarse como una profecía, sino como indicador de que el boom de turismo interno no siempre es presagio de buenos augurios o reflejo de la fortaleza y salud de una economía: la última temporada récord en el sector se produjo en 2001, poco antes de que estallara la peor crisis económica de la historia argentina.

El presidente de la Cámara Argentina de Turismo, Oscar Ghezzi, dio números que a simple vista son positivos: más de 11 millones de turistas recorrieron el país durante los fines de semana largo de 2014, el fin de semana largo de Navidad, con cerca de dos millones de turistas internos, fue el de mayor impacto económico del año, con un gasto total de 2100 millones de pesos. Además, el movimiento registrado en el año ha consolidado un promedio cercano a 1,1 millones de turistas por fin de semana largo.

La estada promedio de los argentinos que hicieron estas escapadas fue de 4,3 noches en cada lugar, con un gasto promedio diario de $ 261 y un gasto por turista de $ 1122 pesos, según el Ministerio de Turismo de la Nación.

Hernán Lombardi, actual ministro de Cultura de la ciudad de Buenos Aires, que tuvo un paso por la Secretaría y el Ministerio de Turismo de la Nación, durante el gobierno de Fernando De la Rúa, analiza con más detenimiento estas cifras. "Lo que hubo fue un gran fin de año, motivado por los feriados puente de Navidad y Año Nuevo. Para ver si realmente fue una temporada excepcional, hay que medir desde el 15 de diciembre al 15 de marzo. Porque puede ser que en febrero caiga mucho la cantidad de turistas", dice.

Aun así, Lombardi hace hincapié en la necesidad de comparar con otros países la performance local. Ahí se puede ver que se está varios cuerpos por detrás. En la Argentina, 33% de la población se toma vacaciones, lo que, contrariamente a lo que dice la Presidenta, es un número sensiblemente inferior al de Uruguay (50%), Francia (78%) o Estados Unidos (84%), por citar sólo tres casos.

Marcelo Grether, director comercial de Avantrip.com, una agencia de venta de viajes online en la Argentina, coincide con que se habla de un boom turístico respecto de nosotros mismos, pero no respecto de otros países. "Otros tienen más turismo interno en proporción, porque cuentan con tarifas aéreas desreguladas, que permiten hacer buenas promociones. Por ejemplo, en Chile, un pasaje puede costar US$ 100, mientras que acá no sale menos de US$ 400", detalla el ejecutivo. Hay una sola palabra que explica esta diferencia: regulación. En el vecino país no existe, entonces pueden proponer verdaderas ofertas.

Hecha esa aclaración, queda por ver cuáles fueron las razones que llevaron a la gente a vacacionar en centros turísticos locales. Ghezzi argumenta que se debe al trabajo promocional realizado durante el año, al nivel de servicio y calidad que están ofreciendo los distintos destinos en el país, y, sobre todo, a la decisión que ha tomado el turista argentino de seguir conociendo el territorio nacional. "Esto se evidenció a lo largo de este año y lo veremos reflejado también durante las próximas semanas", concluye.

Hay quienes disienten en parte. Juan José Cruces, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), es uno de ellos. En primer lugar, explica, la devaluación paró un poco los viajes al exterior; ahora veranear en Pinamar o Mar del Plata con dólares cambiados en el mercado blue es más barato que hace unos años. "A esto hay que sumarle el 35% de recarga por gastos en el extranjero, que, si bien lo devuelven, lo hacen un año después y siempre que se esté en blanco", señala el académico.

Un segundo punto por tener en cuenta es, para Cruces, el hecho de que hay un escenario de mucha incertidumbre donde no hay vehículos de ahorro claros, el dólar está caro, y la Bolsa y los plazos fijos presentan demasiadas dudas para la mayoría de la población. "Entonces gran parte de los argentinos, en lugar de ahorrar, destina ese dinero para tomarse un momento de relax y reponerse después de un año duro", concluye.

En lo que hace a la alternativa del ahorro, los números son claros. Según el Indec, el ahorro total en la Argentina, no supera 18% del PBI; algo muy bajo, si se tiene en cuenta que países como China o Corea del Sur exhiben cifras de 45% y 35%, respectivamente. Para Lombardi, ésta es una vieja cuestión que ya se veía muy clara en 2001: cuando hay una economía en la que el crédito hipotecario es caro, sólo hay préstamos con varias cuotas para el consumo, la gente ya compró todos los electrodomésticos que quería y no hay perspectiva de ahorro, el argentino recurre al turismo, el ocio y la recreación, que es lo único que le queda.

"En 2001, los números de turismo interno eran buenísimos. Ahora, ¿estaba bien la situación económica? -se pregunta el funcionario-. No, para nada. Es muy elemental o primario vincular esos números con la salud de la economía. Habría que mirar, más vale, la variable de inflación y la de empleo."

También la seguidilla de feriados largos hizo lo suyo. Con entre 18 y 20 por año, la Argentina es uno de los países con más feriados en el mundo. Para Roberto Brunello, presidente de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (Fehgra), la sanción de la ley de corrimiento de feriados y escalonamiento vacacional es un instrumento legal que hace previsible el calendario. "Permite vender más y mejor, a lo largo del año. A su vez, responde a un nuevo modelo de consumo, ya que en el mundo hoy el turista toma breves recesos en distintos momentos del año. Actualmente, los viajes son más cortos y más frecuentes", relata.

Según Lombardi, la hipótesis más fuerte en cuanto a lo que ocurre con los fines de semana largos es que, como el gasto de esparcimiento que tiene una familia es razonablemente el mismo, lo que ocurre es que éste es esparcido por partes durante la temporada, en lugar de ser consumido todo junto en las vacaciones de invierno o verano.

En muchos casos, el gasto no sólo fue repartido, sino que también fue más gasolero. Brunello reconoce que el consumidor se cuida más en este tipo de gastos, disminuye la cantidad de salidas al mes, suele compartir platos, evitar el consumo de bebidas alcohólicas y no pedir postre. "Algunos mantienen las salidas, pero procuran hacerlo buscando opciones gastronómicas más económicas. Este mismo comportamiento que vimos a lo largo del año, seguramente, se repetirá durante la temporada estival", afirma el directivo.

Este dato no suena para nada raro si se tiene en cuenta que 2014 fue el primer año en la era kirchnerista que mostró una caída del consumo. Según la consultora CCR, en noviembre (último dato conocido), las ventas de alimentos, bebidas, artículos de tocador y de limpieza cerraron con una caída del 1,2% en unidades, y así en el acumulado del año la baja llegó al 1,3 por ciento. Esto hace que sea inevitable el saldo negativo para todo el año, algo que se conocerá en los próximos días, cuando se publiquen los datos de diciembre.

¿En qué viajan los argentinos? Según datos de la industria aerocomercial, en 2014 se trasladaron en avión 8,8 millones de pasajeros, 10% más que en 2013. En tanto, autoridades de la empresa Vía Bariloche, destacaron que el año pasado viajaron en ómnibus de larga distancia 50 millones de personas. Claro, este último transporte comunica 1500 ciudades, mientras que las aerolíneas sólo 36 destinos (más allá de que el precio de esta última es mayor).

El resto viaja en auto, algo que creció mucho en los últimos años por los récords de venta, pero que la suba del combustible y los peajes ya lo comienza a desalentar. En este caso, ni el Ministerio de Turismo ni las consultoras privadas consultadas tuvieron el número exacto de personas que vacacionan en estos vehículos.

Cuando se piensa desde el punto de vista del turismo aéreo, cuenta un operador, hay que considerar que el país no tiene capacidad aérea ni tampoco es un mercado atractivo para las inversiones. ¿Por qué? Porque al estar regulado, no es atractivo para las inversiones, está dominado por Aerolíneas Argentinas, es un mercado restringido hace años.

Al analizar la base de datos de Chile, Perú o Colombia, se observa que el turismo interno aéreo allí es el doble del argentino. ¿Y cómo lograron esos países que se estimule el viaje? Porque se desregularon. "Acá, al final un pasajero que quiere pagar poco no puede, porque tiene topes mínimos y máximos. El tope máximo no te deja ser muy rentable y el tope mínimo no te permite promocionar mucho", aclara el operador, que no quiere dar su nombre.

El turismo interno en la Argentina creció 10% en 2014, pero, según analistas consultados, el potencial da como para aumentarlo mucho más, alrededor del 25%. Claro, para eso, insisten, se debe mejorar la infraestructura existente. Un solo dato refleja esta carencia: el número de asientos disponibles en las aerolíneas es igual en la actualidad que en 2000.

En hotelería, en tanto, si bien se avanza en establecimientos de tres y cuatro estrellas, aún se está lejos de satisfacer la demanda, según explica Noel Verger, gerente de la división Hoteles de la inmobiliaria L.J. Ramos. "Además, los proyectos de hoteles de cinco estrellas se paralizaron todos, debido a que dejó de venir en cantidad el turista europeo o estadounidense, que era su principal clientela", enfatiza.

En tanto, mientras la llegada de visitantes extranjeros cae en la Argentina en los últimos tres años (ver infografía), el turismo en el mundo pasa por uno de sus mejores momentos. Según datos de la Organización Mundial de Turismo, el sector representa 9% del PBI mundial, explica uno de cada 11 empleos, genera US$ 1,3 billones en exportaciones (6% del total mundial), mueve 1035 millones de turistas internacionales, y entre 5000 y 6000 millones de turistas internos en todo el mundo.

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