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Planificá tu año laboral

Planificar te va a hacer ahorrar estrés y te va a ayudar a acercarte a tus metas de una manera más armoniosa
Planificar te va a hacer ahorrar estrés y te va a ayudar a acercarte a tus metas de una manera más armoniosa Crédito: Florencia Cosin.
A partir de un método integral, te proponemos recursos para clarificar y lograr tus objetivos en el trabajo.
Carolina Cattáneo
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15 de enero de 2015  • 00:20

Si algo tenés claro, es que querés que este año laboral sea diferente del 2014. Ya sea porque necesitás un cambio o porque estás justo en el momento de pegar un estirón. Tal vez porque llegaste a un punto en tu carrera que te invita a replantearte algunas cuestiones o simplemente porque es inminente dar el salto y ascender. Sea como fuere, es natural y esperable que quieras tomar las riendas de lo que viene. Planificar te va a hacer ahorrar estrés y te va a ayudar a acercarte a tus metas de una manera más armoniosa. Hay muchas formas de hacerlo. El enfoque Modo Delta es una de ellas. Creado por Mercedes Korin, especialista en planificación estratégica, evaluación de proyectos y gestión del cambio, propone una mirada integral y parte de la idea de que el aspecto profesional y el sentido profundo que querés darle a la etapa de la vida que estás viviendo van de la mano. Planificar el año laboral, por lo tanto, te va a arrimar un poquito más a ese sentido mayor. Para eso, Mercedes busca, a través de talleres, que las personas desarrollen criterios propios, genuinos, que redunden en decisiones más sabias. No hay fórmulas mágicas para que consigas una gerencia, aumentes tus ingresos, estés más tiempo con tu familia o logres emprender tu propio negocio. Pero sí hay algunos pasos cortitos que podés dar para activar e ir detrás de lo que buscás sin desesperación y con confianza.

Dale lugar a la introspección

Empezá por hacerte preguntas. Puede ser incómodo, y pueden surgir respuestas que no tenés ganas de escuchar, pero es la base sobre la que se sostiene una planificación sólida, que no es otra cosa que la parte operativa para acomodarte a las respuestas que vayan surgiendo. Se trata de poner en perspectiva tu vida laboral y preguntarte si está alineada con el sentido que vos querés darle a esta etapa de tu vida. Animate a cuestionar tu statu quo y a preguntarte si el rumbo que estás tomando es el que realmente querés tomar. Algunas pistas: ¿qué emociones experimentás en tu trabajo?, ¿en qué usás tu energía cada jornada laboral?, ¿cuán cerca está tu jornada real de lo que sería una "excelente"?, ¿sos respetada?, ¿te tienen confianza?, tus compañeros, jefes, clientes y colegas, ¿son el tipo de personas con las que te gusta relacionarte?, ¿algo de lo laboral interrumpe tu sueño a la noche?, ¿cuántas horas de tu día dedicás a lo que te gusta hacer?, ¿cómo te imaginás de acá a cinco años, a nivel laboral, y qué estás haciendo en ese sentido?

Visualizá lo que querés lograr

Identificá tus expectativas. Son más bien abstractas y están vinculadas con cómo querés sentirte. Por ejemplo: "Quiero ser más valorada profesionalmente" o "Busco alejarme del mundo corporativo". Preguntate: ¿son factibles? ¿Son tantas que no podés con todas? ¿Son alcanzables / medianamente alcanzables / inalcanzables? ¿Son contraproducentes entre sí? No te mientas y sé realista en tu respuesta. Una vez que tengas claras tus expectativas, decidí cuáles vas a tomar para 2015, considerando tu situación personal y el contexto en que te encontrás. Las expectativas conllevan objetivos (¡hora de identificarlos!). Delimitalos bien. Bajalos a concreto. Por ejemplo, si tu expectativa es sentirte más valorada profesionalmente, pensá si eso puede ser a través de lograr un ascenso o ser convocada de otro empleo donde contemplen todas tus habilidades. En ambos casos vas a tener que generar condiciones de posibilidad. Si lo que querés es alejarte del mundo corporativo, el objetivo durante 2015 puede ser optar por el mundo de la consultoría, del emprendedurismo o de la docencia. En este caso, la decisión es un objetivo en sí mismo. Tomarte tiempo para decidir (si no, vas a rumiar constantemente las mismas ideas), también es planificar.

Trazá un rumbo

Crédito: Corbis

Una vez que tenés claros tus objetivos, identificá las condiciones de posibilidad que dependen de vos para ayudar a que se concreten. Hay situaciones, pequeñas, sin costo económico y con poco esfuerzo, que podés activar para que las cosas sucedan. Definí tu hoja de ruta con el recorrido que vas a seguir. Apuntá esos pasos concretos que podrías dar y diseñá un radar que puedas orientar hacia tu interior y hacia el exterior. El primero consiste en hacer tu propio análisis FODA (fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas) y en darle bolilla a tu intuición. El segundo, en prestar atención a lo que sucede afuera: si tu expectativa es ir alejándote de la gestión de empresas al mundo del arte, empezá a circular por ese ámbito. Pero si buscás subir tu perfil entre tus colegas y que tu nombre empiece a sonar, estate atenta a la agenda de encuentros, eventos, congresos o ferias donde se reúnen. Animate a ir.

Pasá a la acción

Un paso, por más pequeño que sea, significa que activaste algo para empezar a conseguir lo que querés y no te estancaste en la duda paralizadora. Tené tu hoja de ruta a mano, pero no te ates: conviene olvidarla cada tanto, recuperarla, reescribirla. Hacé sinergia entre tus instrumentos de navegación: la hoja de ruta y el radar se retroalimentan entre sí. En este paso a la acción, no pierdas de vista que en el proceso se avanza más como en el juego de María la Paz que como en un camino recto. Recalculá a medida que avanzás.

Anotá tus logros

Para saber si la planificación está rindiendo frutos o hay que ir modificándola, es importante tener un registro de los logros que vas obteniendo. Usá indicadores cualitativos y cuantitativos que te ayuden a registrarlos. Los "indicadores de proceso" muestran que vas creando las condiciones de posibilidad que dependen de vos (o sea, que estás en camino). Así, por ejemplo, si tu objetivo era comenzar a perfeccionarte en un área nueva y ya te anotaste en un seminario web o leíste el primer libro sobre el tema, anotate un poroto. Si buscabas un cambio de actitud en la oficina y para eso empezaste terapia, ídem. Los "indicadores de resultados" dan cuenta de que los objetivos se van cumpliendo: que hayas logrado perfeccionarte en esa nueva área que te interesa o que empezás a notar cambios en tus vínculos en la oficina gracias al cambio de actitud.

¿Qué te pareció esta nota? ¿Sos de planificar tu año laboral? Además: Mantras ohlaleros para ser felices y El mérito de ser feliz.

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