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“Me duele”, así fue el momento en que Juan Martín del Potro volvió a encender la alarma por su muñeca

Aún no sabe si el martes podrá debutar en el Abierto de Australia; “Hoy, vamos día a día”, dijo su coach, Franco Davin
José Luis Domínguez
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17 de enero de 2015  • 22:07

MELBOURNE.- La cancha 26 del Melbourne Park está lejos, a unos 400 metros del Rod Laver Arena y del Margaret Court Arena, y detrás del Hisense, los tres escenarios principales del Abierto de Australia , y es preciso recorrer varios pasillos laberínticos para llegar hasta allí. Es una de las 13 canchas auxiliares que están al aire libre, al costado de otros ocho courts -todos techados-, en el modernísimo complejo del National Tennis Centre de la federación australiana, con todas las comodidades imaginables para los jugadores. Todo es azul; con distintos tonos, pero siempre dentro del true blue . Allí, cerca de las tres de la tarde, con un cielo soleado pero lejos de que sea una jornada agobiante, se entrena Juan Martín del Potro con el uruguayo Pablo Cuevas, en su segunda práctica del día; al costado observan su entrenador, Franco Davin ; su preparador físico, Martiniano Orazi, y Daniel Orsanic, el capitán de Copa Davis. El peloteo dura unos veinte minutos, no más. Luego de haberle pedido a Cuevas que bajara un poco el ritmo, Delpo susurra: "Me duele". Camina hacia la silla, saluda, toma su raquetero y emprende la salida con gesto serio y triste; nada que ver con lo contento que se lo veía por la mañana, luego de un ensayo intenso de casi una hora con el ruso Teymuraz Gabashvili.

No hace falta preguntarle nada para entender que, una vez más, la muñeca izquierda lo tiene a maltraer. El dolor no lo deja en paz. Concede algunos descansos, pero reaparece en cualquier momento, y con intensidad. Y esas idas y venidas cansan, provocan un desgaste mental que no le permiten enfocarse en el juego; no lo dejan sentirse pleno dentro de una cancha, su principal aspiración para ser feliz en este momento. Delpo tenía dudas sobre su reaparición en el tour, pero también necesitaba volver a competir. Regresó con una notable participación en Sydney, donde ganó dos partidos, aunque las molestias le impidieron rendir a pleno, sobre todo en la derrota frente a Mikhail Kukushkin. El día siguiente a ese tropiezo, hizo tratamientos de kinesiología, y voló hacia Melbourne, dispuesto a prepararse para el estreno en el Open contra el polaco Jerzy Janowicz.

Si todo va bien, Delpo jugará pasado mañana. Pero los dolores encienden la incertidumbre. "Tuvimos que parar porque no podía pegar de revés", admitió Davin, que lo conoce como pocos. Y contó: "Es complicado, porque Juan viene de dos operaciones; la última, con una recuperación muy larga. Con él fuimos claros en que, cuando íbamos a entrenar, lo iba a hacer con la máxima exigencia, pero también paramos cuando siente molestias. La preocupación la tenemos, pero lo peor es verlo todavía con dolores. Se intentaron otras terapias, hubo algunas mejoras, incluso compramos algunos aparatos para hacer fisioterapia, pero cuánto puede durar esto no se puede saber".

"Las condiciones no son las ideales, pero acá estamos. No era lo esperado volver con dos victorias, pero Juan nunca me deja de sorprender. Fuimos con la idea de intensificar la preparación, y en Sydney consiguió dos buenos triunfos. Pero, en este momento, tampoco nos podemos ir muy adelante. Están los torneos y tenemos armado un calendario, pero solamente podemos pensar en el día a día porque la muñeca molesta", agregó el coach del campeón del US Open 2009, mientras llegaba Mary Joe Fernández, capitana del equipo de Fed Cup de los Estados Unidos y esposa de Tony Godsick, manager de Del Potro. Mary Joe, aquella tenista que solía sostener grandes duelos con Gaby Sabatini, se acercó a la cancha 26 junto con sus dos hijos para ver la práctica de Del Potro, pero se cruzó con la Torre tandilense cuando éste se iba, visiblemente frustrado.

Del Potro se operó la muñeca izquierda el 24 de marzo pasado. Cuatro meses después, comenzó a entrenarse; con pasos cortos, sin acelerar los tiempos. Pero con la paciencia no alcanzó, porque las molestias reaparecieron. Volvió a consultar a Richard Berger, el médico de Minnesota que lo operó también de la muñeca derecha. El especialista sugirió una nueva intervención para corregir un pequeño sobrehueso que le afecta para impactar con top spin. Sería una cirugía de menor riesgo que las anteriores, y que también demandaría, en principio, un plazo de recuperación más conciso que las otras operaciones. Pero Del Potro no quiere pasar otra vez por el quirófano; no, al menos, por ahora. Ya bastante ha tardado en llegar hasta aquí. La intención era volver a jugar sin problemas físicos. Logró lo primero, pero todavía no pudo hacer realidad lo segundo.

Delpo volverá a entrenarse el domingo, en una de las canchas principales, con Bernard Tomic, una de las figuras locales. Quiere jugar y hará todo lo posible para estar frente a Janowicz; está dispuesto a dar batalla, más allá de que, con este panorama, cualquier rival es consciente de un punto débil al que atacar, como lo hizo Kukushkin en Sydney. Hoy, las molestias nublan el horizonte y reducen todo a un corto plazo. "Es día a día", repite Davin. Hay que agachar la cabeza, tratar de convivir con esas molestias y seguir, aunque no sea nada fácil. Eso es lo que intenta hacer Del Potro, en este regreso que se la ha hecho cuesta arriba, mucho más empinado de lo esperado.

Muchos argentinos en el primer día de acción. El Abierto de Australia comienza esta noche en la Argentina, el mediodía del lunes en Oceanía. En la jornada inicial, entrarán en acción seis argentinos. A las 21 de nuestro país, Machi González jugará ante el eslovaco Lacko, misma hora en la que Schwartzman se medirá ante sudafricano Anderson. A las 23, Carlos Berlocq tendrá una dura presentación ante el francés Richard Gasquet. Ya en la madrugada del lunes, cerca de las 2, Leo Mayer chocará ante el australiano Millman, a las 3 Mónaco se enfrenta al italiano Bolelli y, a las 7 de la mañana, Delbonis juega contra el local Kyrgios.

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