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Denunció el PJ un plan de desestabilización

El congreso del PJ aprobó un documento con el sello de la Casa Rosada, con un reclamo a la Justicia para "investigar todas las pistas" sobre la muerte de Nisman; exigió "terminar con los caranchos y especuladores de la política"; críticas a los medios
Jesica Bossi
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23 de enero de 2015  

Amontonados en el escenario y todos de pie, los principales dirigentes del peronismo lanzaron desde la sede partidaria en la Capital Federal una proclama a la medida de Olivos: denunciaron intentos "desestabilizadores" contra Cristina Kirchner, en el marco de un complot que incluiría a jueces, medios de comunicación y servicios de Inteligencia.

Reunidos de urgencia por el escándalo que desató la muerte del fiscal Alberto Nisman, gobernadores, intendentes, gremialistas y la plana mayor del gobierno nacional se congregaron ayer en la sede del Partido Justicialista (PJ) de Matheu 130, para escenificar una postal en apoyo de la Presidenta y fijar una posición conjunta respecto del caso judicial que sacudió el tablero político.

El documento que leyó el apoderado del PJ, Jorge Landau, en un auditorio colmado y con signos de tensión, se terminó de pulir a último momento. Después de una reunión a puertas cerradas de más de dos horas, en el despacho del presidente del sello, Eduardo Fellner, se impuso el ala dura.

Mientras los peronistas tradicionales pretendían elaborar un texto "moderado", el cristinismo -representado en la mesa por el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, y varios miembros de la agrupación juvenil La Cámpora- defendía un pronunciamiento sin medias tintas, que venía con supervisión directa de la Casa Rosada.

En ese marco, era visible la incomodidad de los caciques provinciales. Daniel Scioli, además aspirante a la Presidencia, llegó -con aviso, arguyendo problemas de agenda- una hora y media tarde a la cita, y sus colegas se retiraron a máxima velocidad, apenas terminó el encuentro. Estuvieron, entre otros gobernadores, Gildo Insfrán (Formosa), Francisco "Paco" Pérez (Mendoza), Juan Manuel Urtubey (Salta) y Sergio Urribarri (Entre Ríos), el más K de ese grupo. Se levantó una conferencia de prensa que había estado prevista desde temprano, y la actividad se circunscribió a la foto grupal y la lectura del texto.

A diferencia de otras jornadas en Matheu 130, esta vez la organización estuvo a cargo del área de Prensa de Presidencia de la Nación, un dato que ilustra la intención del Gobierno de no dejar nada librado al azar en la convocatoria diseñada para respaldar la gestión de Cristina Kirchner.

Bajo el pomposo título "Exigimos el cese del uso de la mentira, la calumnia y la difamación como herramienta política al servicio de oscuros intereses", los primeros nueve párrafos del comunicado están dedicados a cuestionar al periodismo -en especial, Clarín y la nacion- por publicar denuncias que salpican a la Presidenta, como las presuntas irregularidades en su firma Hotesur (donde la familia es socia del empresario oficialista Lázaro Báez), sospechas sobre su patrimonio y las investigaciones que promueven los fondos buitre desde Nevada, Estados Unidos, por presunto lavado de dinero.

Se describe un "modus operandi" para "enlodar" la figura de Cristina, que consiste en cuatro pasos: 1) La aparición de "denunciantes profesionales". 2) Un magistrado opositor dispuesto a hacer "golpismo judicial". 3) Operaciones de Inteligencia, y 4) "Medios opositores" dispuestos a divulgar "falsedades".

Recién en la mitad del documento, aparece una mención del hombre que pidió llamar a indagatoria a la Presidenta por supuesto encubrimiento de autoridades de Irán en la causa por el atentado contra la AMIA. "Lamentamos la muerte del fiscal Nisman", sostiene el texto, para luego reclamar el esclarecimiento del hecho.

"Pedimos al Poder Judicial que investigue todas las pistas de las verdaderas causas de la muerte, para terminar con los caranchos y especuladores de la política", cierra. Un apartado especial se llevó la guerra de espías: "Representaron en muchas épocas lo peor de la política y hoy son arietes de grupos de poder nacionales e internacionales".

Como estaba programado, hubo una fuerte representación del staff oficial. El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, fue de los primeros en llegar, texto en mano. Nada tenía que ver con el borrador que había garabateado Fellner, con opiniones de distintos sectores del partido y cuyo eje era la defensa de las instituciones democráticas. Al pelotón de funcionarios se sumaron Zannini; los ministros de Planificación, Julio De Vido; de Trabajo, Carlos Tomada, y de Defensa, Agustín Rossi; el director de la AFIP, Ricardo Echegaray, y el de la Anses, Diego Bossio. Por La Cámpora podía verse a los dirigentes Eduardo "Wado" de Pedro y José Ottavis, entre otros.

"¿Y cómo no va a perder contra Racing si tiene puesta la camiseta de Pro?", le lanzó Fernando Espinoza, intendente de La Matanza, a su par Hugo Curto, de Tres de Febrero, de estridente remera amarilla. El chiste futbolero fue uno de los pocos momentos de distensión entre una platea más bien preocupada.

El sindicalismo también dio el presente, con el metalúrgico Antonio Caló, jefe de la CGT y vicepresidente segundo del PJ, a la cabeza, y otros gremialistas, como Omar Viviani (taxistas) y Víctor Santa María (encargados de edificios).

Había distintas lecturas entre la concurrencia. "Estamos sin rumbo", masculló ante la nacion, por lo bajo, un dirigente partidario. Otro, joven y ultra-K, confiaba en remontar la crisis y se esperanzaba en fortalecer la conducción de Cristina. Eso sí: más o menos pesimistas, todos viven el minuto a minuto del caso Nisman como una gran batalla.

Ausencia de Randazzo

  • El ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, fue el único de los candidatos presidenciales en campaña activa que no que asistió a la cumbre del Partido Justicialista. Sus voceros dijeron a la nacion que no concurrió al encuentro porque estaba en la quinta de Olivos, en una reunión de trabajo con la Presidenta, en la que repasaron temas de gestión y las próximas inauguraciones ferroviarias en carpeta.
  • También pasó por Olivos el secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, lo que no le permitió llegar a la sede partidaria. El resto de los anotados del justicialismo para la sucesión presidencial no faltaron a la cita: los gobernadores Daniel Scioli, Sergio Urribarri y Juan Manuel Urtubey; el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, y el ministro de Defensa, Agustín Rossi.

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