Cómo la decoración afecta nuestro humor

Hablamos con Rikke Juhl Jensen, directora creativa de House Doctor, una firma de diseño que se propone darle un shock de vitaminas a nuestra casa para hacernos sentir de lo mejor
Mariana Kratochwil
Inés Marini
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23 de enero de 2015  • 12:46

"Desde chicos, a mis hermanos y a mí nos interesaron la decoración y la creación; de hecho, idear un concepto era una parte importante de nuestro modo de jugar. Debe ser por eso que empezar a trabajar en diseño de interiores nos resultó sumamente natural", nos cuenta Rikke Juhl Jensen, directora creativa y, junto con sus hermanos, Gitte y Klaus, fundadora en 2001 de House Doctor, una empresa empeñada en hacer más linda y práctica nuestra vida cotidiana.

¿Cómo eligieron el nombre de su compañía?

Entre las opciones, House Doctor pasó la prueba por varias razones: queríamos un nombre que fuera fácil de decodificar y de pronunciar tanto en Dinamarca como en el extranjero; y queríamos que nos identificara como "ayudantes de interiores", un doctor para los hogares, literalmente, porque estamos convencidos de que la estética de nuestro entorno tiene un enorme impacto en cómo nos sentimos.

A demás, tienen una manera muy personal de comunicar ese mensaje.

La marca tiene una buena onda que nosotros reforzamos haciendo foco en palabras y temas positivos: vitaminas, energía, relax, salud, recreación o vitalidad. Nos resulta importantísimo que el cliente esté contento tanto en su casa como cuando trata con nosotros, y nuestro ShowLAB [habla de su muy especial espacio en la ciudad de Ikast, ya que House Doctor no tiene locales propios] es un reflejo de eso: un lugar en el que podemos conectarnos con la gente y ofrecerle un tratamiento House Doctor completo: inspiración, cosas bellas, comida rica y muy buena música. Y, para nosotros, es un laboratorio de diseño donde experimentar y explorar el estilo de vida en una escala más amplia.

¿Qué elementos de decoración (por presencia o ausencia) te parece que afectan más nuestro humor y nuestra vida diaria?

Veo el diseño de interiores de la misma manera en que veo la moda. Es como la frutilla del postre, una manera de contar un relato y de presentarse a uno mismo. La tradición de diseño de este país ha dejado una marca en la gente hasta el día de hoy, y para la mayoría de los daneses la decoración es una extensión natural de su personalidad. La casa no es sólo un lugar para comer y dormir: sentirse "en casa" es importante, y rodearte de cosas que te dé alegría usar y mirar es una manera de lograrlo. En términos de estilo y objetos específicos, qué logra ese efecto es distinto para cada persona. Pero lo que es seguro es que mezclar –antes que combinar prolijamente– hace todo más interesante, así que asegúrense de que su decoración invite a sus ojos y sus manos a explorar mezclando materiales, texturas y estilos. Algo que vale tanto para la casa como para vestirse, creo yo.

¿En qué aspectos reconocés en House Doctor esa tradición que mencionás y en cuáles sentís que salieron del molde?

En Dinamarca hace frío y hay poca luz casi seis meses al año. Eso se traduce en que pasamos mucho tiempo en casa (es más frecuente invitar a amigos que encontrarse en un lugar público, por ejemplo) y, por eso nos esforzamos en armar nuestro nido, en perfeccionar nuestro entorno. [Es un buen momento para decir que el siempre presente e intraducible término danés hygge resume en una sola palabra una multitud de sensaciones de satisfacción, confort y calidez hogareñas. Pero nos quedamos cortísimos]. Creo que la tradición de diseño danesa nace de esa situación, que la llevamos en la sangre, y que es algo que nos enorgullece. Desde luego, no pretendemos estar a la altura de grandes como Jacobsen, Wegner, Lassen o Kjærholm; pero, si bien somos una marca comercial, creo que fluimos con las tendencias sin perder identidad. ¡Y con mucho éxito!

¿Qué te inspira?

Para mí, la inspiración no es algo que te llega. Hay que tener los ojos bien abiertos… y estar abiertos. Siempre estuve muy atenta a lo que me rodeaba y a ver cómo me afectaba. Así que la inspiración, en mi caso, surge de pensar cómo se hacen las cosas, cómo vive la gente, cómo se maneja en su casa y cómo el entorno facilita (o no) esas acciones. Es algo que me resulta evidente cuando hago cambios en mi propia casa: siempre encuentro nuevas formas de hacer algo, lo que suele resultar en un nuevo producto de House Doctor. Visitar locales y restaurantes también me inspira: muchos presentan con gran talento un universo coherente y soluciones de interiorismo muy ingeniosas que se pueden trasladar fácilmente a una casa. Pero mi costado más creativo se pone en juego cuando me encuentro con un objeto o un concepto decorativo que me parece ineficiente y hasta feo. Ahí me obsesiono tratando de encontrarle la vuelta, de hacerlo mejor y más lindo; me obliga a crear algo nuevo… y no hay nada que me inspire más.

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