El Banco Central Europeo apuesta al relajamiento monetario

Luis Palma Cané
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25 de enero de 2015  

La situación actual de la economía de la Euroárea -estancamiento, récord histórico de desempleo deflación y falta de crédito- habla bien a las claras del carísimo costo generado por los increíbles errores cometidos por sus autoridades a partir de la Gran Recesión Global 2008/2009. En especial, la fuerte demora en iniciar el ciclo de baja de tasas, la falta de agresividad en la inyección de liquidez y una extrema austeridad fiscal.

Dado este escenario, ya desde inicios del año pasado, se habían generado fuertes presiones para que el Banco Central Europeo se decidiera -de una vez por todas- a implementar la última herramienta "no convencional" de la que aún disponía. Esto es: una flexible política no convencional de "Relajamiento Monetario", consistente en fuertes inyecciones de liquidez a través de la compra de bonos públicos.

Finalmente, en su reunión mensual del jueves pasado, la entidad monetaria -amén de mantener la tasa de referencia en su mínimo histórico del 0.05%- anunció su puesta en marcha. Las principales características del nuevo programa son las siguientes:

· Se inyectarán 60.000 millones de euros mensuales mediante la compra de bonos públicos en los mercados secundarios, comenzando en marzo próximo y finalizando en septiembre del 2016, es decir, por un total de 1,1 billones (millones de millones), equivalentes a un 50% del circulante actual.

· Los activos "elegibles" deberán ser Investment Grade y los bonos adquiridos de cada país miembro serán proporcionales a la participación de capital de sus respectivos bancos centrales nacionales en el BCE. Como excepción, también se podrán adquirir bonos de los países actualmente con planes de rescate, siempre que se respeten los acuerdos previos (claro mensaje para la izquierda griega).

· Reafirmando el criterio de Unión Bancaria , el programa será administrado exclusivamente por el BCE.

· Solamente el 20% de los bonos adquiridos estarán sujetos a la garantía mancomunada de los países miembros. El 80% restante será respaldado únicamente por el emisor respectivo.

· En caso de eventual default, los bonos adquiridos bajo este programa no tendrán preferencia de pago alguna.

Claramente, los dos objetivos fundamentales de este agresivo, pero sin duda tardío, plan de inyección de dinero son evitar un proceso de deflación e incrementar la liquidez de manera de superar la insuficiencia de crédito ( credit crunch) vigente desde la crisis 2008/2009.

Adicionalmente, se busca mantener en niveles mínimos las tasas y lograr un euro más competitivo vía una mayor devaluación. Obviamente, todo ello debiera conducir a sacar a la Euroárea de su actual y negativo escenario macroeconómico de estancamiento (0,2% en el cuarto trimestre) y de altos niveles de desempleo (11,5%, 18 millones de personas a diciembre último). Ahora bien,¿será suficiente esta medida monetaria para lograr tan ambiciosas metas?

En nuestra opinión, la respuesta es negativa. En efecto, para salir de esta más que peligrosa situación, sería necesario complementar el Relajamiento Monetario anunciado con estímulos fiscales -tales como la flexibilización de la austeridad a ultranza y la prórroga temporal para alcanzar el objetivo del 3% de déficit público-, un vigoroso plan de inversiones y una aceleración de las reformas estructurales de flexibilidad laboral y prestaciones sociales, especialmente en los países más atrasados.

La implementación de este plan complementario será, sin duda, una ardua tarea que -entre otros obstáculos- deberá vencer la férrea oposición del fundamentalismo fiscal alemán. Caso contrario, es decir si el "Relajamiento Monetario" se tomara como una medida aislada, es altamente probable que el mismo fuera insuficiente y que, en consecuencia, la Euroárea cayera en un largo proceso de estancamiento, insuficiencia de crédito y deflación. Si esto sucediera, los niveles de desempleo se mantendrían como mínimo en los peligrosos niveles actuales.

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