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Del Sel renuncia a su banca para competir por la gobernación

El diputado de Pro adelantó que si no gana los comicios abandonará la política
Laura Serra
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11 de febrero de 2015  

Miguel del Sel, actor y comediante devenido en diputado nacional por el partido de Mauricio Macri (Pro), renunciará a su banca el 20 de este mes para dedicarse exclusivamente a su próximo desafío: ser gobernador de Santa Fe. Le restan todavía tres años de mandato como legislador, pero Del Sel dice que no quiere especular: si gana, bien, y si no, volverá a su casa, enfatiza. Una actitud no muy frecuente en políticos en campaña.

"Yo había anticipado en Santa Fe que iba a renunciar a la banca si decidía competir por la gobernación. Creo que en estas instancias hay que arriesgar, para mí no vale eso de ir con el cinturón de seguridad puesto, sabiendo que si pierdo sigo viviendo del Estado. Si no me toca en esta oportunidad, regreso a lo mío y en unos años lo vuelvo a intentar. Creo que uno debe dar el ejemplo; ésa es mi forma de pensar y, claro, nadie está obligado a hacer lo que yo hago", explicó Del Sel, en diálogo con LA NACION.

El caso de Del Sel abre el debate sobre si los políticos en campaña electoral deberían renunciar o pedir licencia en sus cargos públicos. De hecho, la mayoría de los postulantes a la presidencia tienen una banca en el Congreso: Sergio Massa (Frente Renovador), Elisa Carrió (Coalición Cívica), Hermes Binner (Partido Socialista), Julio Cobos (UCR) y Julián Domínguez (Frente para la Victoria) son diputados, mientras que Ernesto Sanz (UCR) y Fernando "Pino" Solanas (Proyecto Sur) pertenecen al Senado.

Se podrá argüir que los legisladores son elegidos por cuatro años y que, por lo tanto, están en todo su derecho de permanecer en la banca durante su campaña y aun después, si pierden tras haber competido en elecciones por otro cargo.

También es cierto, no obstante, que muchos dirigentes llegan al Congreso porque consideran que la banca es un trampolín hacia otros cargos electivos y que su paso por el Parlamento es sólo una transición en su vida política. El riesgo es que se crean camadas de legisladores sin compromiso parlamentario, muy poco afectos a concurrir a las sesiones o a las comisiones.

Del Sel se apura en aclarar que él es la excepción a la regla y que en el año y dos meses de mandato legislativo asistió a la mayoría de las sesiones y a las reuniones de comisión. Las estadísticas oficiales dan cuenta que de las 21 sesiones del año pasado estuvo presente en 19; también asistió a la casi totalidad de las reuniones de las cuatro comisiones a las que pertenece, Agricultura y Ganadería; Discapacidad; Cultura, y Prevención de Adicciones y Narcotráfico. Presentó, además, una treintena de proyectos, en su mayoría de ley.

El diputado de Pro se despide de la Cámara de Diputados con una "sensación agridulce", afirma.

"Fue una experiencia buena, pero me di cuenta de que no se podía hacer mucho con una mayoría del oficialismo que sólo vota leyes del Gobierno. Y que levanta la mano porque así se lo ordenan, sin debate -se lamenta el ahora candidato a gobernador-. Yo presenté más de 20 proyectos que están durmiendo en un cajón, venía a las reuniones de comisión y viajaba más de 500 kilómetros para encontrarme que no había legisladores, que no había quórum. Y me volvía con una sensación de bronca, de tristeza. Le puse todas mis ganas, pero me voy con una sensación agridulce."

Otro renunciante, el ahora ex diputado del Frente para la Victoria Martín Insaurralde, también se despidió de la Cámara de Diputados con una sensación "de impotencia" porque, dijo, ninguno de los proyectos que presentó se debatió. Eso sí: el ex diputado, que renunció en diciembre pasado, no tuvo una actuación descollante: sólo asistió al 35 por ciento de las sesiones y presentó seis proyectos de ley.

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