Virunga, el último refugio

En un parque nacional del Congo defienden a los tiros a los últimos gorilas de montaña. Un documental que va por el Oscar expone esta historia sin fin
Franco Spinetta
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15 de febrero de 2015  

André Bauma es un ex niño soldado que cuida de estos animales desde que, en 2007, encontró un pequeño bebe gorila abrazado a su mamá muerta
André Bauma es un ex niño soldado que cuida de estos animales desde que, en 2007, encontró un pequeño bebe gorila abrazado a su mamá muerta

Es un retrato sociológico de cómo el hombre se relaciona (ama o destruye) la naturaleza. Un crudo relato sobre una tierra (África) en eterno conflicto. Una situación que pone en jaque la existencia de una imponente reserva natural en manos de una empresa petrolera. Virunga, el documental nominado al Oscar como de lo mejor en su rubro, es una historia universal sobre cómo el dinero, la ambición y el poder pueden convertir la vida en una sucesión de guerras, extorsiones y desplazamientos.

Creado en 1925, Virunga es el primer parque nacional de África. Se encuentra en la República Democrática del Congo. Son 7800 kilómetros cuadrados de naturaleza salvaje, donde conviven animales de todo tipo, que lo convierten en uno de los sitios con mayor biodiversidad del mundo. Allí se encuentra el último refugio de gorilas de montaña, una especie en grave peligro de extinción: se cree que quedan alrededor de 800.

El documental de Netflix, producido por Leonardo DiCaprio, narra la historia de los guardaparques que protegen la flora y fauna de la reserva. No la tienen fácil: el parque está acechado por cazadores furtivos, milicias rebeldes armadas e intereses económicos non sanctos deseosos de vulnerar este santuario considerado patrimonio de la humanidad.

Rodrigue Mugaruka Katembo, mano derecha del director 
del parque nacional, con su uniforme de cada día
Rodrigue Mugaruka Katembo, mano derecha del director del parque nacional, con su uniforme de cada día

Desde el comienzo, el director Orlando von Einsiedel utiliza un recurso efectivo: entrelaza la sufrida historia congoleña con la evolución del Parque Nacional Virunga. Luego de una pequeña introducción, que repasa hitos históricos del Congo, Von Einsiedel no tarda en zambullirse en el presente (la película fue filmada durante 2014). Resulta que la historia no ha cambiado mucho en este país, que se desangra en conflictos interminables. Queda claro que Virunga no ha sido la excepción.

A pesar de sus inestimables riquezas naturales (sobre todo, minerales), el Congo es el país más pobre del mundo, con una renta de apenas 216 dólares per cápita. En 1960, logró independizarse de Bélgica y tuvo sus primeras elecciones libres, en las que fue elegido Patrice Lumumba, quien un año después sería depuesto y fusilado. Era el comienzo de una sucesión de guerras que parece no tener fin.

El más reciente de los conflictos muestra a los guerrilleros del movimiento 23 de marzo (M23) como protagonistas. Son ex integrantes de otro extinto grupo rebelde, que mantienen en vilo a los congoleños desde el llamado genocidio ruandés, ocurrido en 1994. Los distintos grupos armados que actúan en este país pugnan por el control de la provincia de Kivu del Norte, un punto clave de la geografía congoleña: allí están los yacimientos minerales. Y también el Parque Nacional Virunga.

Quien haya visto la película Avatar, captará enseguida el meollo. El conflicto se plantea de manera abierta y pone de manifiesto la contradicción del desarrollo capitalista y la conservación de la naturaleza. Una petrolera británica, Soco International, consigue –contra la ley– los avales para quedarse con la explotación de una amplia zona, que incluye la mitad del Parque Nacional Virunga. Los guardaparques se oponen y hacen todo lo posible para defender especialmente el hábitat de los gorilas.

Virunga nos expone entonces a una encarnizada lucha por el control del parque. La realidad está nítidamente partida en dos. De un lado, el onírico mundo de los guardaparques y su relación con la naturaleza, en especial con los gorilas; del otro, la empresa petrolera y su obstinación por devastar el parque cueste lo que cueste, aun aliándose con mercenarios dispuestos a matar.

El testimonio de André Bauma es un hilo conductor que justifica la existencia misma de Virunga. André es un ex niño soldado que perdió a su padre cuando era muy joven y que destila un amor incondicional hacia estos animales. Bauma decidió que ellos eran la "justificación de su existencia" luego de que se encontrara con un pequeño bebe gorila abrazado a su mamá muerta en 2007. Aquel año, nueve gorilas fueron asesinados en una escalada de violencia de cazadores furtivos. ¿Por qué ese encarnizamiento? "Si matan a los gorilas, ya no habría por qué proteger el parque", explica Bauma.

El pelotón guardaparques cuida la zona
El pelotón guardaparques cuida la zona

El drama se expande por intereses cruzados. El director del parque, Emmanuel de Merode (miembro de la familia real de Bélgica), se ha convertido en un obstáculo infranqueable para la empresa británica. Junto a su mano derecha, Rodrigue Mugaruka Katembo, y la periodista francesa Mélanie Gouby, planificaron una forma de autoprotección: "Documentar todo", dicen, para que el mundo vea qué está sucediendo. Allí se advierte la génesis de este documental.

Para DiCaprio, Virunga "es un retrato crudo y emocional, que ofrece una mirada a la diversidad de nuestro mundo, las fuerzas que tratan de destruirlo y las personas que pelean por su protección. Los héroes son los pobladores del Congo que siguen creyendo en esa reserva natural", señaló. No es novedad que la estrella hollywoodense muestre interés por temas relacionadas con la defensa de la naturaleza. De hecho, en septiembre último fue nombrado embajador de la paz por la ONU para la lucha contra el cambio climático.

Con cámaras ocultas y confesiones increíbles, entre pedidos de coimas y amenazas de muerte, Virunga registra y expone situaciones como un avance del grupo M23 hacia la ciudad de Goma, pasando peligrosamente cerca del parque y dejando tras de sí una estela de muerte, desplazados e ilusiones rotas.

La amenaza está lejos de ser neutralizada. Luego de que culminaran con las filmaciones, Soco International aseguró que abandonaría sus planes para explotar petróleo en el Parque Nacional Virunga. Aunque nunca levantaron hasta ahora sus oficinas instaladas cerca de la reserva.

Fotos gentileza Netflix

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