El entorno al parque Lezama cambia su fisonomía

Mientras se demoran las obras en el espacio verde, llegan a la zona nuevos proyectos y edificios
Marina Mon
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15 de febrero de 2015  

Caseros al 400, en San Telmo: los bares de estilo europeo son muy visitados por turistas
Caseros al 400, en San Telmo: los bares de estilo europeo son muy visitados por turistas Crédito: Victoria Gesualdi/AFV

En medio de las disputas entre vecinos y el gobierno porteño por la colocación de rejas en el parque Lezama (ver aparte), la zona lindera a este espacio verde transita una paulatina y positiva transformación.

La avenida Caseros, con sus simpáticos restaurantes, parece querer desterrar la imagen de la olvidada zona sur de la ciudad. O la avenida Juan de Garay, entre Paseo Colón y Azopardo, que experimenta la mayor metamorfosis del barrio: donde hasta hace unos meses estaba el edificio de la sede de la Universidad Austral, hoy no quedan más que escombros. Y se prevé instalar allí la sede central de un importante banco de capitales españoles.

El contraste es la zona aledaña a la avenida Paseo Colón, la cara menos glamorosa, y donde el arribo del Metrobus augura algunas mejoras sustanciales.

En la vereda par de la avenida Juan de Garay al 100, que supo estar ocupada casi en su totalidad por la redacción del diario Crónica, trasladada a la sede de Combate de los Pozos 639, hoy funcionan sólo oficinas administrativas del diario. Pero en Paseo Colón y Azopardo, parte de ese edificio fue remodelado y alquilado por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). Y luce reluciente.

"Edificios como el Ministerio Público Fiscal y el Registro Nacional de las Personas fueron renovados y eso levantó mucho la zona, además de sumarle presencia policial", relató Gimena, que atiende un local de fotocopias sobre Paseo Colón. "Desocuparon parte de un edificio tomado (conocido como el Marconetti), y así vivimos más tranquilos", agregó.

En Garay y Paseo Colón, donde estaba la sede de la Universidad Austral, harán un nuevo edificio comercial
En Garay y Paseo Colón, donde estaba la sede de la Universidad Austral, harán un nuevo edificio comercial Crédito: Victoria Gesualdi/AFV

Vecino del barrio desde hace tres décadas, Manuel Dimens, jubilado, conoce todos los rincones y secretos de la zona lindera al parque Lezama, donde convergen los barrios de San Telmo, Barracas y La Boca. "En toda esta cuadra (Brasil al 400) antes había edificios enormes, y estaban tomados. Sacaron a los usurpadores y desde entonces el barrio se calmó. Ahora uno vive tranquilo, y eso ayudó a que la zona floreciera", dijo.

Así opina la mayoría de los residentes de esta parte de San Telmo. Un claro ejemplo es la avenida Caseros, principalmente entre Bolívar y Perú, que reúne cinco restaurantes muy visitados por turistas y porteños durante toda la semana. Sin alterar su fachada histórica, con un simpático y atractivo bulevar, la cuadra invita al público con sus mesas sobre la vereda, con un estilo muy europeo.

María está sentada allí con Jeremías, su hijo de cuatro años, en unas sillitas de hierro y madera frente a Hierbabuena, un local de comida naturista en Caseros al 400. "Antes tenías que buscar por las calles Defensa o Chile para comer. Pero acá ahora tenés varias opciones, todas buenas y variadas", cuenta. "Están renovando las veredas y calles sobre Bolívar. Se nota la mejora. Hace cuatro años que vivo acá y me encanta", agregó.

Sin perder el espíritu de barrio, con amigos y turistas que se juntan a tomar un café o a disfrutar un trago en el Bar Británico (Brasil y Defensa), los antiguos edificios lucen sus fachadas renovadas. Lo tradicional no pierde relevancia frente a lo nuevo. Se complementan. Antiguas fábricas como Canale o Cruz de Malta también mutaron sus estructuras, pero manteniendo su esencia.

Oposición

Acaso la mayoría de las quejas se centran en el Metrobus que circulará por la avenida Paseo Colón, desde Plaza de Mayo hasta La Boca. Algunos locales y edificios emplazados sobre la calzada par deberán reducir sus frentes 18 metros para posibilitar la ampliación de la arteria, lo que provoca el descontento de sus moradores.

Guillermo es el encargado, desde hace 40 años, de una gomería en la esquina de Paseo Colón y Humberto Primo. El cuenta los días, como un recluso, que le quedan para dejar su lugar. Sabe que más temprano que tarde, deberá buscar una nueva locación para su negocio. "Quieren gastar un dineral en una obra sin sentido, supuestamente, para aliviar el tránsito, pero a cuatro cuadras de acá la calle se curva y se formará otro cuello de botella".

Con la controversia del enrejado del parque Lezama, la zona lindera va cambiando su fisonomía. Partidarios y detractores de su metamorfosis aguardan ansiosos el devenir del barrio.

Por: Marina Mon

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