Grecia, en una encrucijada

Todavía no hubo acuerdo entre Grecia y los países de la eurozona
Todavía no hubo acuerdo entre Grecia y los países de la eurozona Fuente: Archivo - Crédito: EFE
Luis Palma Cané
(0)
20 de febrero de 2015  • 00:01

Sin duda, la economía del país heleno ha sido el mejor ejemplo del fracaso de las políticas de "austeridad a ultranza" implementadas -a partir de la crisis 2008/2009- por Bruselas en aquellos países de la Euroárea que se enfrentaban a una difícil combinación de elevadas deudas y excesivos déficits fiscales. En efecto, luego de 6 años de ajuste, el escenario no puede ser peor: recesión, deflación, desempleo, pobreza, aumento de deuda externa, fuga de capitales y pérdida de depósitos, entre otras variables macro igualmente negativas.

Esta grave situación llevó a que, a fines del mes pasado, se impusiera en elecciones parlamentarias -por primera vez en la era democrática- un partido de izquierda (Syriza) cuya idea fuerza de la campaña fue, precisamente, terminar con la política de inflexible y rigurosa austeridad exigida por Bruselas.

Apenas asumieron, las nuevas autoridades debieron enfrentar el exiguo período de tiempo ( 28 de febrero) que restaba para que se cumpliera el vencimiento del segundo "plan de rescate"; a través del cual, y sumado al primero, se habían desembolsado nada menos que 240 mil millones de euros (175% del PBI). Dado lo perentorio del plazo, de inmediato -tanto el nuevo Primer Ministro, Alexis Tsipras, como su Ministro de Hacienda, Yanis Varoufakis- comenzaron a negociar con el Eurogrupo (conformado por los ministros de economía de todos los países miembros de la unión monetaria) la prórroga de dicho vencimiento.

Desde el inicio mismo de las tratativas, se enfrentaron dos posiciones antagónicas:

  • El Eurogrupo que pretendía extender el vencimiento del plan de rescate por seis meses adicionales, pero manteniendo a rajatabla el 100% de las reformas oportunamente acordadas por el anterior gobierno
  • En el lado opuesto, el nuevo ejecutivo heleno que demandaba se le otorgara un préstamo puente también por seis meses pero, de acuerdo a sus compromisos electorales, negociando nuevas condiciones que dieran lugar a más flexibilidad en las reformas y a un mayor tiempo para cumplirlas

Planteadas así las cosas, resulta evidente que se está frente a una encrucijada: si no hay concesiones por ambas parte claramente será imposible llegar a un acuerdo. Si este fuera el caso, Grecia entraría en default y se vería forzada a salir de la Euroárea; con todas las consecuencias negativas que ello implicaría.

A este respecto, a la fecha, las autoridades griegas han presentado un nuevo programa que contempla cumplir aproximadamente el 70% de las reformas comprometidas anteriormente (incluido el pago del 100% de la deuda) pero incluyendo una extensión temporal. Lamentablemente, la respuesta de Alemania –líder de la Euroárea- fue terminante: "o Grecia cumple con todos sus compromisos o queda fuera"

Como se podrá comprender, al menos por ahora, la posición del gobierno teutón es de una intransigencia total. Más allá de que Grecia debe "pulir" su propuesta, no cabe duda de que para llegar a un nuevo programa Bruselas debería también ceder algunas de sus posiciones. ¿Será posible que no se pongan de acuerdo? Queda poco tiempo y es mucho lo que está en juego.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?