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El Papa sorprendió al decir queel celibato "está en su agenda"

En una reunión por el inicio de la Cuaresma, Francisco habló sobre los curas casados y su posible rol pastoral en la Iglesia
Elisabetta Piqué
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20 de febrero de 2015  

ROMA.- ¿Apertura de Francisco a los curas casados? Muchos se hicieron ayer esta pregunta después de que trascendió que, en un encuentro a puertas cerradas con el clero romano en ocasión del inicio de la Cuaresma, el mismo Papa habría dicho que "el problema está presente" en su agenda.

Con estas palabras, Francisco habría respondido a una pregunta sobre los curas casados que le hizo un sacerdote, Giovanni Cereti, que comparó la situación de las iglesias católicas de rito oriental, que permiten que hombres casados puedan ser ordenados sacerdotes, y la de los curas casados de rito latino que, en cambio, no pueden celebrar. "El problema está presente en la agenda", dijo Francisco, según informes de la agencia católica Sir, de los obispos italianos y de ANSA.

En la misma reunión, que tuvo lugar en el Aula Pablo VI, o Sala Nervi, en la Ciudad del Vaticano, Francisco reveló que el 10 de febrero pasado celebró misa en la capilla de Santa Marta -donde vive-, junto a siete curas que celebraban los 50 años de sacerdocio, ante la presencia de otros cinco sacerdotes que habían abandonado el ministerio porque se habían casado.

Según noticias aparecidas en Brasil, hace unos meses el Papa le habría escrito una carta al cardenal brasileño Claudio Hummes (el mismo que le dijo "no te olvides de los pobres", poco después de ser electo el 13 de marzo de 2013) en la que le planteaba la posibilidad de poner en marcha una reflexión sobre el celibato eclesiástico relativo a los denominados " viri probati", es decir, hombres probados, no jóvenes, casados, de virtudes conocidas, que llevan una vida familiar y religiosa ejemplar, a quienes algunos consideran que se les pueden ser confiadas tareas en la Iglesia equivalentes a las de los sacerdotes.

Se trata de una cuestión en discusión especialmente en las partes del mundo donde hay comunidades católicas que no tienen acceso a misa por falta de sacerdotes. Hasta ahora, y ateniéndose a la ley del celibato en la Iglesia latina, los sínodos de obispos no han tomado una decisión respecto de la ordenación de hombres casados (" viri probati"), reconocidos como buenos católicos.

Si bien en su momento la noticia de la carta de Francisco al cardenal Hummes fue desmentida por el padre Federico Lombardi, vocero de la Santa Sede, este sacerdote jesuita admitió que "es verdad que el Papa ha invitado en más de una ocasión a los obispos brasileños a buscar y a proponer con coraje soluciones pastorales que consideren aptas para enfrentar los grandes problemas pastorales del país".

Al volver de su viaje a Tierra Santa, en mayo del año pasado, ante una pregunta el Papa dijo que como el celibato no es un dogma de fe "la puerta siempre está abierta". Aunque también indicó que la cuestión no estaba a la orden del día al tratarse de un asunto "secundario".

Siendo arzobispo de Buenos Aires, el Papa siempre tuvo una relación muy cercana a la viuda de Jerónimo Podestá, el obispo de Avellaneda que en los años 70 provocó gran escándalo al casarse con su secretaria, Clelia Luro.

Más allá de esto, en la misma reunión con sacerdotes romanos, al hablar sobre el arte de las homilías, el Papa llamó a evitar "ser showman", después de aludir a la división entre aquellos que predican desde el corazón y los que lo hacen en forma artificial, lejana a la sorpresa que tiene que derivar del encuentro divino. Y recordó una anécdota: en 2005, cuando habló sobre el tema homilías en una reunión "plenaria" de la Congregación para el culto divino, el entonces cardenal Joseph Ratzinger, futuro Benedicto XVI, lo retó porque en su intervención faltaba el "sentirse ante Dios".

"Tenía razón, no había hablado de eso", admitió Francisco.

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