Atenas ganó, puso el 3-3 y el título se define en Olavarría

El campeón volvió a responder como local y batió a Estudiantes por 80-72; el jueves será a todo o nada.
Miguel Romano
(0)
22 de mayo de 2000  

CORDOBA.- Por sabiduría, por confianza o quizá, simplemente, porque lleva a su equipo muy metido en el corazón, el público cordobés festejó anoche el triunfo de Atenas sobre Estudiantes, de Olavarría, por 80-72, como si se tratara de un anticipo del nuevo título. De ese primer tricampeonato de la historia de la Liga Nacional que todos los jugadores locales se propusieron como meta final para esta temporada.

Un éxito notable y merecido, en un partido intenso, por momentos espectacular, desbordante de tensión, que puso la serie 3 a 3 y permitió suponer a su gente que Atenas llega mejor, más entonado y decidido, al gran choque del jueves próximo, en Olavarría, donde se coronará el campeón.

Desde el principio, el conjunto local fue arrollador y se aprovechó de una variante táctica flamante en la serie: Estudiantes propuso una zona 2-1-2 que jamás provocó beneficios a raíz de la falta de ajuste y concentración. Entonces, Héctor Campana, que no había superado los 16 puntos de promedio en los cinco partidos, usufructuó su libertad en el perímetro y metió tres triples consecutivos (sumó 12 puntos en los primeros 4 minutos), que dejaron en estado de shock al rival.

Con el resultado adverso por 16 a 2, Sergio Hernández, el técnico ideólogo de ese cambio estratégico que fue prácticamente un suicidio para su equipo, pidió (bastante tarde, por cierto) un minuto de descanso y volvió a la habitual marcación individual. Pero pese a que Estudiantes cambió la cara y se mostró más combativo, el Polideportivo Carlos Cerutti ya había desplegado su fiesta. Atronaba el "Pichi-Pichi-Pichi" y también el cántico que endulzó tantas veces los oídos de Diego Maradona, el "Diegooo... Diegooo...", en este caso dedicado Diego Osella. Es que entre los dos, más Marcelo Milanesio, metieron 26 de los 28 puntos con los que ganaron ese increíble primer cuarto, dejando sólo en 14 a los de Olavarría.

"Entramos desconcentrados. Por eso fracasamos. La zona la practicamos durante tres días y estábamos convencidos de que era positiva para impedir el juego interno y obligarlos a lanzar desde afuera. No quise cambiarla al primer fracaso... Fue nuestro peor partido", afirmó Hernández.

Y aunque Estudiantes se recuperó en el segundo cuarto con un parcial de 18 a 4 (de 32 a 19 abajo pasaron al frente 37 a 36) en 6 minutos, mucho tuvieron que ver las ausencias de Campana (tenía 3 faltas) y Osella en Atenas, esto sin desmerecer el brillante trabajo de Daniel Farabello (7 tantos y 3 robos en ese lapso) y Rubén Wolkowyski. Pero Estudiantes, se advirtió después, se había exigido demasiado, se había desgastado en ese esfuerzo por emparejar el partido. Algo que no pudo hacer de allí en más.

En el segundo tiempo, con defensas muy duras y eficaces de ambos lados, y con idas y venidas emocionantes, donde todo era importante (lamentablemente también los muchos errores de los árbitros), Atenas mostró mayor inventiva, confianza y talento para resolver en ofensiva. Milanesio abasteció a Osella, Jason Osborne dominó bajo el cesto (8 rebotes) y Pichi metió dobles insólitos.

Mientras, el goleador J.J. Eubanks no aparecía y el resto seguía con baja eficacia en tiros libres (22 de 34) y triples (4 de 16). Por eso hubo fiesta grande en Córdoba. "Ganamos por ese muy buen comienzo", decía el técnico, Pablo Coleffi. Y fue así. Atenas llega mejor a la definición, pero Estudiantes será local y, hasta ahora, siempre ganaron los dueños de casa.

Dirigieron Eduardo Alagastino, Daniel Rodrigo y Darío Rodríguez.

Atenas (80): Milanesio, 8; Campana, 24; Osborne, 15; Prickett, 2; Osella 25 (titulares); Palladino, 2; Lábaque y Gutiérrez, 4 (x). DT: Pablo Coleffi.

Estudiantes (72): Fernández, 3; Daniel Farabello, 9; Eubanks, 13; Mc Cray, 14; Wolkowyski, 18 (titulares); Gianella, 10; Claudio Farabello, 2, y Baldo, 3. DT: Sergio Hernández.

El pedido de Campana

CORDOBA (De un enviado especial).- Después de aclarar que no le molesta anotar pocos puntos ("porque no soy la primera opción ofensiva") y que tampoco estaba eufórico por su brillante desempeño ("sí por el triunfo"), Héctor Campana interrumpió la conferencia de prensa para hacer un pedido poco habitual e inesperado, dirigido a los árbitros.

"Quiero decir algo y espero que se interprete bien -comenzó el Pichi-. Lo digo de la mejor manera: le pido a los árbitros que por favor no sean tan intolerantes y que tengan paciencia antes de cobrar una falta técnica. Que entiendan que estamos a 200 pulsaciones por minuto y que a veces nos molestamos por la sanción de alguna falta.

"En este tipo de partidos tan parejos y tremendamente importantes, una falta técnica puede decidir un título o arruinar el trabajo de un año del otro equipo. Les pido cordura y que no cobren ante el menor gesto." Anoche, Atenas recibió cuatro infracciones técnicas por protestar; por eso la aclaración de Campana.

Ante la pregunta sobre si ellos, los jugadores, no aceptaban que eran responsables de la situación porque reclamaban constantemente con ademanes elocuentes, el goleador cordobés aceptó: "Nosotros también somos culpables, no me quito la responsabilidad, pero esto es un círculo vicioso. Ellos castigan todo, tienen tolerancia cero, y entonces nosotros pedimos que al otro también le cobren".

Para terminar, Campana prometió: "Si ellos prometen no cobrar más faltas técnicas, juro que no pediré más nada. Hasta el momento se está viendo una hermosa final y no la pueden arruinar los árbitros con su impaciencia".

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?