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Acuerdos con China: una estrategia que siembra dudas y temores

A cambio de préstamos para obras que no consigue de otras fuentes, la Argentina se compromete a usar sólo tecnología china, otorga adjudicaciones directas y se expone a la llegada de obreros asiáticos
Carlos Manzoni
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22 de febrero de 2015  

La formalidad no es una virtud del kirchnerismo. A principios de este mes, la presidenta Cristina Kirchner viajó a China para firmar con el gigante asiático una maraña de convenios y un memorándum de entendimiento que tienen su razón de ser en un acuerdo marco sellado el 18 de julio de 2014 y que todavía no cuenta con la total aprobación del Congreso, puesto que tiene media sanción del Senado y recién será tratado en Diputados el miércoles próximo. Pero más allá de este "detalle" legal y de lo difícil que es develar el contenido de lo acordado, lo que sí queda en claro es que, a cambio de financiamiento, la Argentina se ata a la compra exclusiva de tecnología china, abre la puerta a la entrada de mano de obra de ese país y habilita la adjudicación de obras sin necesidad de licitación previa.

Los 15 acuerdos firmados en el último viaje de la mandataria no están solos, sino que se suman a los 18 cerrados el año pasado durante la visita del presidente chino, Xi Jinping, que incluyen proyectos conjuntos en materia cultural, tecnológica y económica, entre otros. Dentro de la esfera económica están aquellos que implican la construcción de Atucha III y las represas Kirchner y Cepernic; la modernización del ferrocarril Belgrano Cargas; la compra de barcos y dragas; los proyectos de riegos en la provincia de Entre Ríos, y la instalación de la Estación de Espacio Lejano. Además, se delineó un swap financiero de monedas por US$ 11.000 millones y un acuerdo de cooperación en materia económica e inversiones.

Pero lo más importante es que en esa visita del año pasado también se firmó el mencionado acuerdo marco, que está a punto de aprobarse en la Cámara baja y que, entre otras cosas, habilita la vía para sellar con los chinos nuevos tratados sin necesidad de aprobación del Congreso. Así las cosas, la Unión Industrial Argentina ya puso el grito en el cielo.

Dante Sica, director de la consultora Abeceb.com, se pregunta si en el acuerdo marco se le dieron a China más ventajas que en otros convenios. "Yo creo que sí -se responde-. Eso está claro en el tema de la adjudicación directa, de la posibilidad de que venga mano de obra china y en el hecho de que quedamos atados a usar sólo tecnología china, cuando puede ser que haya marcas alemanas o francesas de mayor calidad."

Pero, tal como remarca el diputado nacional Mario Negri (UCR), un punto no menor es el hecho de que el acuerdo marco aún no entró en vigencia y muchos de los acuerdos firmados por la comitiva argentina en China este mes se inscriben bajo este convenio (sobre todo los de construcción de las centrales nucleares). "Es decir, fueron suscriptos antes de que el convenio marco entrara en vigencia, de modo tal que la sanción en la Cámara de Diputados [este miércoles] vendrá a «convalidar» los acuerdos recientemente firmados", aclara.

Por otro lado, no queda claro, según analistas consultados, cuántas puertas se han abierto a partir de los 15 nuevos convenios firmados, que, al igual que los 18 del año pasado, comprenden temáticas culturales, tecnológicas y económicas. De allí salen, por ejemplo, la construcción de Atucha IV y la Termoeléctrica Manuel Belgrano; pero también un memorándum de entendimiento para fortalecer la cooperación entre el Ministerio de Planificación, Inversión Pública y Servicios de la República Argentina y el Ministerio de Comercio de la República Popular China. Es este último uno de los casos en los que está difusa la forma en que se hará efectiva la letra del convenio.

Pero ¿cuál es el temor concreto que esgrimen los industriales locales? Según explica el economista Luis Palma Cané, director de la consultora Fimades, hay dos artículos en el acuerdo marco que son preocupantes: el 5° y el 6°. "El primero de ellos le otorga a China la posibilidad de captar obras públicas por adjudicación directa a cambio de financiamiento blando. Esto es un engaño, porque, al darte financiamiento a largo plazo a 3% cuando el mundo no te presta a menos de 20%, hay algo en el medio. Ese algo es que estás atado a su tecnología y no podés manejar el precio", explica el especialista.

En tanto, el artículo 6° es el que más ruido causa en las filas de la UIA. Palma Cané refiere que en él se le da preferencia a la mano de obra china, junto con otros permisos para hacer investigaciones tecnológicas. "Así surge el acuerdo de un laboratorio de investigación lunar que se establece en Neuquén, en 200 hectáreas, donde todo indica que será manejado por China", señala el economista.

Por lo pronto, en una importante empresa metalúrgica comentaron hace unos meses a este cronista que había mucha preocupación por el hecho de que todo el acero que se necesita para las obras de infraestructura provenga de China. "Nos cambia tremendamente la ecuación económica, si en lugar de ser nosotros los proveedores de ese material son los chinos. Eso va a afectar directamente en nuestros planes de inversión y en el empleo", destacó la fuente.

En efecto, los US$ 4500 millones necesarios para la construcción de las represas Kirchner y Cepernic serán financiados por dos entidades chinas, en tanto que las obras estarán a cargo del grupo oriental Gezhouba. De ahí a que se traigan los materiales y la mano de obra desde el gigante asiático, hay sólo un paso.

Otro de los convenios en cuestión es el que firmaron los dos gobiernos sobre la "Cooperación en el proyecto de construcción de un reactor de agua presurizada en la Argentina" y el "Acuerdo entre el Banco de Exportación e Importación de China y el Ministerio de Economía". Este último implicaría que, a cambio de financiación, el país enviará productos agrícolas (principalmente soja) al Lejano Oriente.

Un análisis de la consultora Abeceb.com muestra la cantidad de dinero que recibe el país para la realización de diferentes obras y, al mismo tiempo, destaca quién participará en la construcción. Para Atucha III se recibió una financiación de US$ 2000 millones y los encargados de llevar a cabo el proyecto son Nucleoeléctrica Argentina y Corporación Nacional Nuclear de China. ¿Cómo se eligió a estas dos empresas? Por adjudicación directa.

Otro convenio habla de la adjudicación de buques y dragas. Para ello se recibió una financiación por un total de US$ 423 millones. El proveedor también en este caso fue designado por adjudicación directa: tanto los buques como las dragas provendrán de astilleros chinos.

Para los proyectos de riego en Entre Ríos los chinos financiarán unos US$ 430 millones y al frente de estos trabajos estará otra empresa china: State Construction Engineering Corporation (SCEC). Otro tanto implican los US$ 2099 millones destinados al Belgrano Cargas, ya que allí también la empresa interviniente será de origen chino: Machinery Engineering Corporation (CMEC).

En todos estos casos, se trata de proyectos que ya han sido aprobados; pero del "Acuerdo de cooperación en materia económica y de inversiones", que fue uno de los 15 que se sellaron este mes, surge que China financiará US$ 7000 para la construcción de Atucha IV y proveerá US$ 2500 millones para proyectos prioritarios. "¿Alguien puede creer que los chinos nos van a prestar ese dinero a cambio de ninguna ventaja para ellos?", se pregunta Palma Cané.

La Unión Obreros de la Construcción (Uocra) les mandó una carta en enero a los diputados, advirtiendo sobre efectos negativos que podrían tener para el empleo local los artículos 5° y 6° del acuerdo marco. El texto indica que cada parte firmante ofrecerá a la otra "facilidades para la realización de actividades lucrativas, ya sean laborales o profesionales, como empleados o por cuenta propia, en condiciones de igualdad con los nacionales del Estado receptor". La lectura es que se habilita el ingreso de trabajadores chinos para las obras.

Además, el sindicato y la Cámara Argentina de la Construcción le enviaron una nota conjunta al ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. El funcionario recibió la semana pasada a Gerardo Martínez (Uocra), Antonio Caló (UOM), Omar Viviani (taxis) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) y les dijo que no iba a haber trabajadores traídos desde China. En cambio, les aseguró que las represas y otras obras iban a generar entre 20.000 y 25.000 puestos en los próximos tres años, para argentinos.

Tras la reunión, Martínez se mostró bastante conforme. Pero los sindicalistas saben que no hay forma de que la votación del Congreso cambie lo que dice el texto, ya que sólo se trata de aprobar o desaprobar todo el pacto.

Un hombre que tiene trato directo con el ministro Florencio Randazzo y que conoce desde adentro cómo fue la operación para la modernización del Belgrano Cargas da una idea de cómo son los tratos con los chinos. "El contrato financiero es muy bueno, pero los contratos comerciales los tuvimos que mejorar, porque no eran tan buenos", cuenta.

¿Cómo fue ese acuerdo? La fuente cuenta que se trató de US$ 2470 millones, 15% de anticipo del Gobierno y el 85% restante financiado por el Banco Central Chino a 15 años con 5 de gracia, a tasas por debajo de 4,5%. En estos casos el dinero se entrega contra certificado de obra. "¿Qué hacen los chinos? Te prestan pero exigen que 80% de los componentes sean de ellos. Logramos bajar ese porcentaje a 50%", confía.

Además, en ese caso la constructora china hacía la obra de renovación de vía a su gusto, podía contratar constructores argentinos como también traer obreros chinos, pero, según dice el hombre, bajo su gestión se pudo incluir el total de mano de obra local. "Esto es así -explica-. El financiamiento es bueno, pero después tenés que negociar a cara de perro el origen del material y la mano de obra. Hay que trabajar mucho en la parte técnica y los detalles, para que no te manden algo que no funciona."

Gustavo Girado, economista especializado en Asia y China, no se asombra por las facilidades que el país le otorga al gigante asiático mediante esta retahíla de acuerdos. Pero aclara que estos convenios no son muy diferentes a los que China firma con algunos otros países de América latina y África. "Cuando viene alguien y nos da las divisas a una tasa menor, ¿qué les vas a decir?", comenta.

Sergio Cesarin, investigador del Conicet y profesor de la Universidad de Tres de Febrero, afirma que se trata de compromisos que se ve obligada a asumir la Argentina a cambio de financiamiento chino para infraestructura. "El tema de la mano de obra es un punto clave en los convenios que siempre firma China. Es lo que ellos llaman servicios de exportación de mano de obra. Dependerá de la Argentina cómo contiene el aluvión", dice.

Otra cosa que llama la atención, continúa Cesarin, es la competencia en igualdad de condiciones con los socios del Mercosur, que implica brindar una puerta preferencial para alguien externo al bloque. "De todos modos -advierte el investigador-, habría que ver cuál es la letra chica de estos acuerdos, porque eso no está publicado en ningún lado."

Queda claro que mucho dependerá del poder de negociación que tenga el país en cada caso. Pero ¿qué fuerza puede esgrimir ante su prestamista un gobierno que tiene cerradas otras puertas de financiación?

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