Mujica se despidió del poder: "No me voy, estoy llegando"

En el último acto antes de la entrega de mando de mañana, recordó que seguirá liderando su partido y no descartó una posible postulación en 2019
Nelson Fernández
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28 de febrero de 2015  

MONTEVIDEO.- No quiso confiarse en la improvisación, que es su especialidad, y fue con un discurso escrito. Volvió a usar el tuteo para dirigirse al público, como si hablara mano a mano, y no ocultó la emoción de ver a gente humilde coreando su nombre o pidiéndole que siga. El presidente uruguayo, José Mujica, más conocido como "Pepe", hizo ayer su último acto público en la plaza Independencia antes de la entrega de mando de mañana a Tabaré Vázquez.

Fue un acto que se prolongó hasta la noche, con himno cantado a coro por la gente, con discurso de despedida y con un informal recital de canto.

"Me iré con el último aliento y donde esté estaré por ti, contigo, porque es la forma superior de estar con la vida. Gracias, querido pueblo", dijo Mujica ante una multitud que se congregó en la plaza. En ese lugar, frente a la sede del gobierno, se produjo el arriado del pabellón nacional, acto simbólico en el que, a la caída del sol, tradicionalmente se entrega ese símbolo patrio al mandatario saliente.

En Uruguay no está habilitada la reelección, pero lo que no se impide es que un gobernante espere un período para volver a postularse, como lo hizo Tabaré, presidente entre 2005 y 2010, que ahora fue electo para 2015-2020, o como ya lo había hecho Julio María Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000). Y aunque algunos dirigentes y periodistas tomaron en broma el comentario de Mujica respecto a la posibilidad de postularse en las elecciones de 2019, eso ya comenzó a tomar cuerpo en la interna frenteamplista.

"Si estuviera como estoy hoy, peleo", dijo cuando le preguntaron si se animaba a postularse para suceder a Vázquez.

Ayer, en su despedida, se encargó de aclarar con énfasis que no está para jubilarse de la política. Y que a los 80 años se prepara para una campaña electoral intensa hasta mayo, cuando se elegirán los gobiernos departamentales de las 19 circunscripciones del país. Luego de eso, señaló, seguirá activo desde su banca en el Senado para incidir en el gobierno de Vázquez.

En los últimos días, Mujica recordó que dirige una bancada de 30 legisladores en los 75 escaños frenteamplistas de las dos cámaras. Aparte de eso, por acuerdos con el Partido Comunista y otros grupos, cree que articulará fuerzas de peso en el Parlamento.

Mujica llegó ayer a la plaza donde está el monumento al prócer José Artigas en medio de gritos de apoyo de sus seguidores.

Antes, participó en el acto en el que se descubrió el cuadro del presidente saliente en el Museo de la Casa de Gobierno. "Muy bien", dijo cuando se vio retratado para la colección de jefes de Estado. En esa sala, están los cuadros de Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle, Jorge Batlle y Tabaré Vázquez. "Mirá qué barra que te acompaña", le dijo su prosecretario, Diego Cánepa.

Mujica aclaró que había decidido leer su despedida. "Es tiempo de agradecerte a ti por el honor que me regalaste", dijo Mujica al dirigirse al público que estaba en la plaza. "No me voy, estoy llegando. Me iré con el último aliento y donde esté, estaré por ti. Si tuviera dos vidas, las gastaría enteras para defender tus luchas", manifestó Mujica a miles de personas que lo aplaudían, al referirse a los más desprotegidos, que han sido la base de su potencial político.

Y después desembocó en el periplo de una vida que lo convirtió en una figura de repercusión internacional. Habló de su infancia y de los tiempos en la escuela.

Luego llegaron las referencias a la época en la que como militante del maoísmo derivó en la guerrilla del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T).

"Hicimos sufrir"

"Nos terminamos jugando todo, como muchos otros. Sufrimos e hicimos sufrir, y somos conscientes", dijo respecto de aquellos años en los que participó en asaltos, operativos guerrilleros, cayó en prisión por 13 años y se fugó dos veces de la cárcel.

El aún presidente se definió como un hombre "republicano, sobrio, liviano de equipaje y marcado por tanto trajín".

Esa conducta de desapego a los bienes materiales le generó elogios de distintos lugares. Tanto como para que esta semana el presidente de Bolivia, Evo Morales, y el ex rey Juan Carlos le pidieran para conocer su casa particular, que es una de tantas, con escaso confort y paredes que revelan humedad.

Mujica habló delante de sus ministros, dirigentes del Frente Amplio (FA) y el cuerpo militar encargado de la seguridad presidencial. También fue su sucesor, Tabaré Vázquez.

"Querido pueblo, gracias por tus críticas, por tus abrazos, por tu cariño y, sobre todo, gracias por tu hondo compañerismo cada una de las veces que me sentí solo en el medio de la presidencia", agregó, y desató la ovación en la plaza Independencia. La gente no quería irse. También prometió seguir dando batalla en el Parlamento por sus ideas y proyectos.

En el final del acto, el cantante Braulio López, ex integrante de Los Olimareños, junto con la Orquesta Juvenil del Sodre cantó la milonga "A don José", destinada a Artigas.

"Con libertad, ni ofendo ni temo. ¡Qué don José! ... Oriental en la vida, y en la muerte también", sonaba en la noche de la despedida, en Montevideo.

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