Popularidad e ineficacia, el ambiguo legado de Mujica

Nelson Fernández
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1 de marzo de 2015  

MONTEVIDEO.- Quiso ir demasiado rápido en sus años mozos y terminó siendo muy lento cuando tras una peripecia cinematográfica, llegó por las urnas, al poder que había buscado por las armas en los años 60.

Pese a contar con mayoría parlamentaria, fue lento y confuso, dejó planes por la mitad o abandonados, tiró ideas al aire que no llegaron al papel y fracasó en proyectos emblemáticos. Pero "puso a Uruguay en el mundo", como él mismo destaca, y tiene una aprobación de más del 60% de los uruguayos. José Mujica cierra hoy su quinquenio de presidente y LA NACION consultó a destacados analistas sobre el balance.

El historiador y politólogo Gerardo Caetano sostuvo que Mujica "es desprolijo en la tramitación de los asuntos y no se ajusta casi nunca a un plan". "No le gusta mandar y menos gestionar. Tampoco lo sabe hacer; le cuesta mucho decidir y tiene una visión de la política que él mismo ha llamado del «ensayo y del error»", agregó. Afirmó, además, que "su verborragia lo hizo olvidar que un presidente también gobierna cuando habla".

Resaltó también que "los principales «buques insignia» que anunció al comienzo de su mandato no se hicieron a la mar: reforma educativa, el tren, el puerto de aguas profundas, etcétera". Matizó con que Mujica "ha sido un constante promotor de nuevas agendas".

El sociólogo Ignacio Zuasnabar (Equipos Mori) destacó que, "a juicio del público, Mujica fue un presidente tremendamente exitoso" y que "el elemento más valorado es su preocupación por los sectores más desfavorecidos, que se sustenta en el éxito de algunas políticas concretas y además en elementos más simbólicos: por ser como es". Sin embargo, según el experto, Mujica falló en realizar cambios en su principal promesa de gobierno: mejorar la educación.

El economista Aldo Lema (Vixion) opinó que "la mayor parte del crecimiento es más cosecha de los gobiernos anteriores, que siembra de Mujica". "En algunos aspectos, Mujica en la presidencia parecía más en campaña electoral que en gobierno", agregó. Según el experto, "hubo un déficit de gestión, falta de reformas estructurales en materia económica", y bajo "grado de eficiencia y eficacia" en las medidas adoptadas.

El economista Ignacio Munyo de la Universidad de Montevideo opinó que "lo mejor" del gobierno fue "la contribución al desarrollo de la imagen internacional" y que "lo peor" estuvo en "el fracaso de la reforma del Estado", con "especial énfasis en la educación básica en donde los resultados se siguen deteriorando".

Para el politólogo Luis Eduardo González, "el balance es moderadamente negativo", porque "pasaron cinco años sin tocar problemas centrales: educación pública, reforma del Estado e infraestructura. El director de la encuestadora Cifra dijo que "en lo esencial se trata de una suma de inacciones, no de acciones activamente destructoras".

¿Por qué si Mujica deja tanto pendiente y falló en planes emblemáticos, la gente lo aplaude tanto? "Porque lo que se aprueba no es su gestión personal de gobierno, se aprueba una década de gobierno del Frente Amplio, aunque para muchos los méritos no sean de Mujica, sino del vazquismo y del astorismo", dijo González. Y subrayó: "Mujica encarna lo mejor de esa década, porque encarna las virtudes más o menos imaginarias que los uruguayos creemos que tenemos o que nos gustaría tener". Éstas son, según el politólogo, "la consistencia entre lo esencial de lo que se dice y lo que efectivamente se hace; la solidaridad; el coraje sin alharacas; la épica ya inexistente en un mundo desencantado". Para González, eso "es una virtud enorme y esencialmente política; Mujica es Evita longeva y siempre idéntica a sí misma; no es Perón".

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