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Santos envía militares para negociar un alto el fuego

Busca sellar un acuerdo definitivo con las FARC; un contraalmirante y cinco generales se suman a la delegación en Cuba
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3 de marzo de 2015  

MADRID.- Decidido a acelerar la culminación del proceso de paz, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, anunció ayer que participarán seis militares de alto rango en las conversaciones que se celebran en La Habana entre su gobierno y la guerrilla de las FARC para lograr un acuerdo definitivo.

"Mañana [por hoy] viajan cinco generales y un almirante que son miembros de la subcomisión que se estableció para discutir el cese del fuego definitivo", anunció el mandatario durante un foro por la paz en Colombia organizado en Madrid, donde Santos realiza una visita de Estado hasta mañana.

Desde La Habana, Humberto de la Calle, jefe de la delegación gubernamental colombiana en el proceso de paz, facilitó los nombres de los militares. El equipo castrense estará compuesto por los generales Javier Flórez, Martín Fernando Nieto y Alfonso Rojas Tirado (del ejército); Oswaldo Rivera (de la fuerza aérea), y Álvaro Pico (de la policía), y el contraalmirante Orlando Romero (de la marina).

Tras más de dos años de conversaciones con altibajos entre Bogotá y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Cuba, se alcanzaron hasta la fecha acuerdos en tres puntos: desarrollo agrícola, participación política de los guerrilleros y combate al narcotráfico. Quedan abiertos los dos aspectos más delicados del diálogo -el resarcimiento a las víctimas y la estrategia del desarme-, además del mecanismo de refrendación de un eventual acuerdo.

"Hemos acordado que se va a discutir en forma simultánea el tema de las víctimas, el tema de la justicia transicional, que es el meollo del problema, y el tema del quinto punto, que es el fin del conflicto propiamente dicho, lo que se denomina DDR: desarme, desmovilización y reintegración de los guerrilleros en la vida civil", explicó Santos.

"Este último punto, el cese del fuego definitivo, tiene que negociarse bajo unas reglas muy claras; es un tema complejo. Por ese motivo, hemos decidido que sean los propios militares en ejercicio activo quienes negocien en La Habana", agregó el presidente colombiano, que reveló que las fuerzas armadas estuvieron al tanto de todo el proceso de paz en todo momento, "incluso en la fase secreta".

Las FARC ya habían anunciado un cese de hostilidades unilateral en Navidad y las partes tratarían ahora de alcanzar un alto el fuego bilateral que ponga fin definitivamente a más de medio siglo de un conflicto que dejó 220.000 muertos y 5,5 millones de desplazados.

Para el ex jefe del gobierno español socialista Felipe González, que durante más de 30 años siguió los intentos de diferentes mandatarios colombianos de acabar con el baño de sangre, "nunca se ha estado tan cerca como ahora" de alcanzar la paz. "Ésta es la mejor oportunidad, el proceso es irreversible", consideró González en el foro sobre la paz en Colombia.

No obstante, la complejidad de hacer justicia por los crímenes al tiempo que se promueve la reconciliación sigue planteando un gran desafío, especialmente después de que el ex secretario general de la ONU Kofi Annan alertara el viernes que la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya podría intervenir si no se imparte justicia a las víctimas.

"No se puede poner a la justicia como enemiga del proceso", advirtió, por su parte, el ex juez español Baltasar Garzón, que colaboró con la fiscalía de la CPI sobre Colombia.

Reunión con un enviado especial

El flamante enviado especial de Estados Unidos para las conversaciones de paz entre el gobierno de Colombia y las FARC se reunió anteayer por primera vez con los negociadores, en sesiones separadas con cada parte, dijo ayer un funcionario colombiano. El presidente norteamericano, Barack Obama, nombró al veterano diplomático Bernard Aronson como enviado especial del gobierno.

Agencias AFP, DPA y EFE

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