Juan Patricio Mussi, el intendente que De Vido convirtió en el candidato más leal a Cristina

Jefe comunal de Berazategui, joven K sin ser camporista, es el elegido de la Presidenta para suceder a Daniel Scioli en la provincia
Adriana Balaguer
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8 de marzo de 2015  

Es un hijo del poder. Por ser heredero de Juan José Mussi, barón del conurbano bonaerense, cuatro veces intendente de Berazategui. Por haber logrado que Julio De Vido, el ministro de Planificación Federal, lo adoptara como ahijado político. Pero, sobre todo, por transformarse en uno de los elegidos de Cristina Kirchner para mostrar gestión y proyección política tras el golpe que le significó al Gobierno la muerte del fiscal Alberto Nisman y el 18-F. La mutación de su ADN fue exitosa: aunque su sangre aún tiene genes del duhaldismo que lo vio nacer, quedaron cubiertos por los del ultrakirchnerismo. Hoy Juan Patricio Mussi es el candidato preferido de la Casa Rosada para suceder a Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires, aunque muchos sólo vean en él un esfuerzo de instalación mediática apoyado por los recursos del Gobierno.

"Mussito", como lo llaman sus adversarios, fue el único jefe comunal mencionado por Cristina Kirchner en el acto de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. Además, fue el telonero del regreso de la primera mandataria a las tablas. Diez días antes de que terminara febrero, juntos inauguraron el nuevo edificio inteligente (conectado íntegramente con fibra óptica través del satélite Arstat-1) al que el joven intendente de Berazategui ya está mudando las principales oficinas de su municipio.

"Patricio, no te preocupes por las tapas de los diarios, preocupate por ponerles la tapa el día de las elecciones", le dijo Cristina ante un numeroso grupo de militantes. Vestido con traje oscuro de pantalón chupín y barba rala (look con el que frecuenta los canales de TV y con el que también se deja ver en algunos bares de Palermo Hollywood), Mussi se sintió especial.

A sus 38 años, Mussi hijo -un joven K que no pertenece a La Cámpora, y que no se apoya en el PJ bonaerense sino en su línea directa con el Poder Ejecutivo- ha sabido cultivar el sentido de la oportunidad. Sus primeros pasos en la política fueron como secretario de gobierno de su padre, y aunque fue electo concejal entre 2005 y 2007 nunca ocupó su banca. Permaneció en el gabinete municipal hasta que a fines de 2010 le tocó reemplazarlo interinamente en la jefatura municipal, luego de que la Presidenta lo designara como secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable. El respaldo definitivo lo obtuvo en las elecciones de 2011, en las que fue ratificado por el 67,5% de los votantes.

"Hoy está en el mejor lugar, pero en el peor momento", dice a modo de elogio un conocedor del paño peronista bonaerense que reconoce su habilidad para tomar la bandera de la juventud kirchnerista sin tener el sello de origen de La Cámpora.

¿A control remoto?

Su punto de apoyo no son las estructuras del PJ provincial, sino la agrupación Los Oktubres, un núcleo creado por De Vido, en el que integró a un grupo de intendentes bonaerenses sub-40 como Santiago Maggiotti (Navarro), Francisco Echarren (Castelli), Francisco Durañona (San Antonio de Areco), Hernán Yzurieta (Punta Indio), Eduardo Bucca (Bolívar) y Juan de Jesús (Municipio de la Costa). No tienen jefes intermedios en la provincia: solo hablan con Julio, y por su intermedio, prometieron ser fieles a Cristina.

"Es un candidato a control remoto. Hará lo que le digan", explica un operador kirchnerista para quien, en realidad, la candidatura a gobernador de Mussi "sólo sirve para tener algo con qué presionar a la hora de repartir los lugares en las listas".

De Vido se decidió a impulsarlo tras comprobar que La Cámpora no lograba hacer pie en el conurbano y después de las oscilaciones del intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, quien aún se debate entre Scioli y Sergio Massa. Esto no implica que Mussi tenga el camino allanado. En la sucesión bonaerense también están anotados otros oficialistas como el titular de la Anses, Diego Bossio; el intendente de La Matanza, Fernando Espinosa, y el titular del Grupo Bapro, Santiago Montoya.

"El problema de «Patito» es que no estableció alianzas. Porque si hoy por hoy lo escuchás parece que fuera de La Cámpora, pero ni siquiera es eso. Hasta ahora los camporistas bonaerenses lo bancan a Scioli. Lo de Mussi es más una construcción mediática, y mucha plata de Planificación. No hay más.", señaló un allegado al gobernador.

Tras la derrota del kirchnerismo bonaerense en las legislativas de 2013, De Vido no quiso ceder su rol de influyente en el principal distrito del país. Pero tampoco buscó jugar solo. En mayo de 2014, sentó a Mussi en la mesa de Oscar Parrilli, por entonces secretario general de la Presidencia, y se llevó un guiño oficial para su plan.

Desde entonces, una sucesión de actos, anuncios y presentación de obras públicas han dado cuenta del padrinazgo de De Vido sobre Mussi y los vecinos de Berazategui. Ante ellos la Presidenta anunció que ya estaban llegando los primeros vagones 0 km del tren General Roca (se compraron 300 unidades por 327 millones de dólares), y que están trabajando en su electrificación. Además de ser beneficiarios directos de la Planta de Tratamiento de Líquidos Cloacales del Bicentenario, una obra que forma parte del Sistema Berazategui, a través del que se tratarán las descargas cloacales de esta amplia zona del sur del conurbano y de la CABA, antes de que lleguen al Río de la Plata. Una inversión de $ 786 millones.

No cabe duda: el menor de los Mussi (tiene otros dos hermanos), tiene banca. Hasta estuvo en lugar de Scioli en la inauguración del tercer carril de la Autopista La Plata-Buenos Aires, una obra que insumió $ 115 millones. Siempre con los buenos oficios de De Vido, Cristina lo subió a la comitiva que viajó a la Guayana Francesa para lanzar el satélite Arsat-1. Y fue parte de la visita oficial al Vaticano y del encuentro con el Papa Francisco.

Con el gobernador bonaerense tiene una historia de idas y vueltas. Aunque esta semana lo acompañó en la inauguración de un jardín de infantes de Berazategui, hasta hace unos meses, el jefe de gabinete provincial, Alberto Pérez, lo "corría" en su propio distrito con Nicolás Milazzo, titular del Instituto de Previsión Social de la PBA. "Que tenga cuidado el pibe que se puede quedar sin el pan y sin la torta", sugerían quienes ya estaban entonces subidos a la ola naranja.

De su vida personal se sabe poco. Apenas que a mediados de 2014 contrajo matrimonio casi en secreto con Miriam Abraham, encargada de la revista Be y responsable del área de Comunicación Pública de la comuna. A la celebración se acercó medio gobierno municipal, ya que asistieron, entre otros, Fernando Torres, su jefe de gabinete, hijo de Raúl Torres, ex secretario general de la Policía Bonaerense hasta poco después del crimen de José Luis Cabezas y actual secretario de Seguridad a cargo del Control Urbano de Berazategui. También su hermana Mariel, secretaria de Salud Pública e Higiene, y su prima María Laura Lacava, actual secretaria de Desarrollo Social y Comunitario.

Último dato: Berazategui es la capital nacional del vidrio, y cuenta con las industrias más activas del sector. "¿Será por eso que el juego kirchnerista queda tan al descubierto?", se preguntan algunos observadores pendientes de las rajaduras del relato K.

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