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En México, caen los capos de los carteles, pero no el narcotráfico

Las estadísticas muestran que, pese a las detenciones, el negocio sigue estable
Cristopher Sherman
Katherine Corcoran
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8 de marzo de 2015  

CIUDAD DE MÉXICO.- En los últimos años, el gobierno mexicano viene tachando uno a uno los nombres de la lista de los más buscados, y ahora acaba de anotarse otro importante éxito.

Pero nadie espera que el tráfico de drogas o la violencia disminuyan tras la captura de Servando "la Tuta" Gómez, un ex maestro de escuela cuyo cartel de Los Caballeros Templarios supo aterrorizar al estado occidental de Michoacán, o de Omar Treviño Morales, alias "Z-42", jefe de Los Zetas .

A medida que los carteles ahora debilitados se reagrupen o, incluso, se dividan -como ha ocurrido con algunas de las bandas de México tras el asesinato o la captura de sus cabecillas-, el negocio simplemente cambiará de manos.

"Desmantelar a Los Caballeros Templarios fue un paso necesario, pero eso no termina con el problema de inseguridad", dijo Alejandro Hope, analista de seguridad radicado en el Distrito Federal.

"El próximo paso es más complicado. Sigue habiendo grupos más chicos, remanentes, que seguirán con las extorsiones, los robos y tal vez incluso con la producción de metanfetamina."

Gómez, alias "la Tuta", de 49 años, fue arrestado en las primeras horas del viernes 27 de febrero mientras salía de su casa en Morelia, capital del estado de Michoacán, escoltado por ocho guardaespaldas y socios, en cuyo poder se encontraron un lanzagranadas, tres granadas, rifles de asalto y una pistola ametralladora Uzi, según reveló Monte Alejandro Rubido, titular de la Comisión Nacional de Seguridad.

Fueron capturados sin disparar un solo tiro, tras un mes de seguimiento de inteligencia, desde que Gómez y sus socios fueron identificados cuando se reunieron para el cumpleaños del jefe, el pasado 6 de febrero.

Rubido dijo que la investigación se destrabó hace meses, cuando los agentes identificaron a uno de los mensajeros de mayor confianza de Gómez, que aparentemente formaba parte del grupo de estrechos colaboradores que proveían al líder narco de alimentos, ropa y remedios cuando se encontraba oculto en las remotas montañas de su estado natal.

La banda cuasi religiosa de Gómez supo tener bajo su "absoluto control" el estado de Michoacán, dijo el secretario del Interior mexicano, Miguel Ángel Osorio.

Los Templarios manejaban la política, controlaban el comercio, dictaban las reglas y predicaban un código de ética en torno a la devoción a Dios y la familia, por más que al mismo tiempo asesinaran y saquearan.

Pero el cartel perdió poder a partir de enero de 2014, cuando el gobierno federal ocupó el estado para intentar restablecer el orden, después de que civiles "justicieros" comenzaron a combatir a la banda por cuenta propia.

El gobierno de Peña Nieto, que ocupa el poder desde hace poco más de dos años, puso en marcha una agresiva campaña para capturar a los amos de la droga, con éxitos como el arresto del mayor de sus jefes, Joaquín "el Chapo" Guzmán, del poderoso cartel de Sinaloa, hace un año.

En total, en los últimos seis años, fueron capturados o asesinados 11 altos jefes de varios carteles, siete de ellos durante el gobierno de Peña Nieto. De los mayores traficantes de México, sólo queda libre Ismael "el Mayo" Zambada, del cartel de Sinaloa.

"Estamos avanzando, estamos respondiendo y hemos capturado a muchos de los criminales más buscados y peligrosos -dijo Peña Nieto cuando aprovechó para felicitar y agradecer a las fuerzas federales que ayudaron a capturar a Gómez-. Seguimos trabajando por el México de paz que todos queremos."

Pero los arrestos, incluso los que golpearon al poderoso e internacional cartel de Sinaloa, parecen no haber afectado demasiado el flujo de la droga.

Los decomisos en la frontera entre México y Estados Unidos fluctuaron desde las 1224 toneladas en 2010 hasta un máximo de 1406 toneladas en 2001, para descender a 1043 toneladas en 2014, según cifras del gobierno norteamericano, única fuente de estimaciones sobre el flujo de drogas.

El gobierno federal dijo que el cartel de Los Caballeros Templarios ya había sido desbaratado y que el arresto de Gómez era la cereza simbólica de la torta.

El fiscal del estado de Michoacán, Martín Godoy, dijo que sólo quedan pendientes dos o tres arrestos clave.

"Ya no quedan grupos organizados en Michoacán, sólo criminales individuales", dijo Godoy, y agregó que durante el año pasado las autoridades realizaron 6000 arrestos, incluidos los de 352 políticos o funcionarios públicos, como Jesús Reyna, gobernador interino de ese estado.

Pero los expertos tienen dudas de los resultados a largo plazo.

"Es peligroso suponer que Los Caballeros Templarios fueron desmantelados -dijo David Shirk, profesor adjunto de ciencias políticas de la Universidad de San Diego-. Tal vez les lleve seis meses o un año reacomodarse, pero éste es un grupo criminal con poder de resistencia, cuyas raíces se remontan a las décadas del 80 y el 90. Han pasado por diferentes etapas. Los nombres cambian, los líderes cambian, pero en más de un sentido el problema subsiste."

De hecho, Los Caballeros Templarios fueron en realidad una ramificación del cartel La Familia, donde Gómez había comenzado transportando marihuana, hasta convertirse en el líder máximo de la organización una década atrás.

Edgardo Buscaglia, experto en carteles y académico de la Universidad de Columbia, dijo que la captura de Gómez "es otro arresto sin consecuencias judiciales. Su único objetivo es reordenar el mapa para alcanzar una especie de paz mafiosa, por fuera del sistema judicial, que le sirva a Peña Nieto para mejorar la imagen de su gobierno".

Traducción de Jaime Arrambide

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