Yoani Sánchez: "Muchos en Cuba esperan un alivio más alla de lo material"

Fernán Saguier
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9 de marzo de 2015  

PANAMÁ.- Flaca, desgarbada, con un vestido triste de tan inexpresivo y un suéter marrón propio de una tienda mayorista. La mirada suave, gris, parece cansada. El pelo hasta la cintura, sin ningún empeño en arreglos, y en los pies, unas sandalias rosas descoloridas de tanto trajinar.

La joven podría ser una maestra rural o cualquier campesina del interior de la provincia de Buenos Aires. Sube al estrado. La audiencia se paraliza. Nadie osa emitir palabra. Acomoda el micrófono, levanta la vista. Y empieza. La voz es determinada; la descripción de los hechos, implacable. Amplitud de vocabulario, facilidad de palabra, perfecta dicción. Una periodista ciento por ciento. Magnetismo presidencial, el aura de una estrella de rock. Las calabazas se convierten en carruajes, el atuendo insignificante, en una maravilla deslumbrante. Estamos ante la Cenicienta del Caribe.

Así se mueve Yoani Sánchez ante la crema de la crema de los editores de diarios, revistas, radio y televisión de América latina y Estados Unidos, reunida aquí en el encuentro de medio año de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Con un enjambre de micrófonos detrás y súplicas por entrevistas a cada paso al estilo de Lady Gaga.

Escuchémosla porque es la voz más autorizada para contarle al mundo qué pasa hoy en Cuba en materia de libertad de expresión:

"A pesar del importante anuncio ocurrido el 17 de diciembre pasado sobre el restablecimiento de relaciones entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, todavía no se perciben mejoras para el ejercicio de la labor periodística o el acceso de la población a nuevos canales informativos. En la población hay bastante expectativa, tantos años de propaganda oficial colocaron a los Estados Unidos como un enemigo, el lobo de cuentos infantiles. Esa arquitectura discursiva, beligerante, se derrumbó. La gente, agotada del desabastecimiento, desea tener un respiro material en su vida. Se espera que llegue más turismo, podrían flexibilizarse las remesas de dinero. Pero hay un sector importante que está esperando un alivio más allá de lo material, en materia de libertades."

No hay ni habrá milagros. El periodismo independiente en la isla vivió en los últimos seis meses momentos de gran tensión y represión. Fueron arrestados más de medio centenar de activistas, periodísticas y blogueros, algunos de ellos miembros de su diario digital, 14ymedio.

Es insólito, pero el nuevo blanco de los ataques en la región parecen ser los ilustradores, los dibujantes, esos magos del humor que con sus creaciones, a veces sin emplear una sola palabra, dejan al desnudo la irritación y los abusos de los gobiernos autoritarios que dominan parte del hemisferio. Al igual que como ocurre en el Ecuador del presidente Correa y el dibujante Bonil, y, en su momento, con Cristina Kirchner con el consagrado Sabat, en Cuba quien lo padece hoy es el artista Danilo Maldonado, conocido como El Sexto. El grafitero y dibujante tenía preparado un show para el 26 de diciembre pasado, y cuando se dirigía a hacerlo, con dos cerdos pintados en los costados de su auto con los nombres Fidel y Raúl, fue arrestado. Desde entonces está detenido en la prisión de Valle Grande sin que se le haya iniciado juicio alguno.

Sigue Yoani: "El gobierno de Raúl Castro mantiene la tendencia a la paramilitarización de la represión, con mucha violencia física y verbal, pero intentando no dejar huellas legales. Amnistía Internacional registró un aumento de 27% en las detenciones de corta duración en 2014, esto es, 9000 arrestos breves en el año".

Después de un intento de renovar temáticas y apuntar la crítica a los problemas cotidianos -dice-, la prensa oficial no ha logrado crear verdaderos espacios de debate ni captar el interés de los cubanos más jóvenes. Programas como el emblemático Cuba dice, transmitido en el noticiero estelar de la televisión, parecen sólo querer culpar a los burócratas y funcionarios menores, mientras se responsabiliza a la "indisciplina social". En Cuba, agrega, "siguen siendo temas tabú cuestionar al sistema político, a los líderes del proceso y cuestiones como el proceso electoral o el funcionamiento de la Asamblea Nacional, el andamiaje jurídico o el propio Ministerio del Interior".

Desde mayo pasado, Yoani ejerce el periodismo profesional e independiente desde su diario digital, 14ymedio, en un ambiente donde imperan el secretismo y la cerrazón de los organismos oficiales. Acompañada por un staff de sólo 11 redactores, ahora Yoani intenta seducir a inversores para poder mantener su cruzada por la verdad. "Las instituciones no están acostumbradas a darle información a nadie. Tú llamas a un organismo oficial para hacer una pregunta y pueden cortarte el teléfono o darte una respuesta intimidante", añade a LA NACION.

Hay una novedad en la isla: en febrero de 2014 se empezó a ofrecer el servicio de correo electrónico a través de los teléfonos móviles. En apenas un año se suscribieron medio millón de usuarios de los 2.400.000 móviles activos, una de las tasa más bajas del planeta. En Cuba ya hay 154 puntos de acceso a Internet, pero los precios en dólares del servicio (de entre 1,80 y 5 dólares la hora) siguen siendo demasiado caros para un salario promedio de 20 dólares mensuales.

Rebeldía

Hay algo de rebeldía adolescente en esta joven que denuncia con una mueca sonriente tanto mutismo, trampa y represión. Los sitios web independientes, relata, no pueden estar radicados en servidores nacionales; por lo tanto, a quien desea conectarse en la isla le aparece en su PC el signo error. Yoani no claudica. "Los cubanos somos muy hábiles, muy diestros para saltar una censura. Por otro lado, no hay nada más atractivo que lo prohibido. En la medida en que el gobierno filtra sitios, bloquea portales, censura a periodistas independientes, la población tiene más apetito por acercarse a ellos. La gente se las ingenia, crea túneles informáticos; estamos bloqueados, pero nos leen", reivindica.

¿Cómo es su experiencia personal en un ambiente tan opresivo? "No es de las más graves. La peor parte le tocó al Movimiento de Periodistas Independientes, que comenzó todo esto a fines de los 80 y principios de los 90. A mí me tocó una etapa diferente: gracias a la tecnología, el blog, Twitter, tuve una visibilidad que me protegió mucho. No obstante, he vivido una ruta del dolor, que implica restricciones para viajar por más de diez años, la vigilancia de cada minuto de mi vida en cada lugar en el que me asomo, la línea intervenida, micrófonos en mi habitación, saber que no dispongo de un espacio íntimo porque estoy siendo escuchada. Eso es bastante fuerte. Y, por otro lado, está la estigmatización: toda la propaganda oficial volcada en destruir tu imagen como periodista sin darte derecho a réplica. Igual, me quedo con todo lo lindo que me ha pasado, poder escribir, opinar, fundar un medio de prensa y, sobre todo, poner en jaque a toda una maquinaria oficial de periodismo, con tantos recursos, con tanto poder, con tanta posibilidad de aplastar al otro, pero que, sin embargo, tambalea desde un teclado apenas con un post."

Y allá se va esta mecanógrafa con licencia, extraordinaria por muchas razones (entre ellas, por tomar agua desde la misma botella en plena exposición ante los barones del periodismo americano). Como si nada le importara, apenas abrirse camino con su flamante diario web y su voz planetaria, machacando para que su mensaje blanco derribe de una vez 56 años de tristeza y encierro.

La bloguera cubana fue una de las estrellas del primer encuentro del año de la SIP

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