Nuestro amigo se despide

Tras mucho pensar, Sebas supo de qué hablar en su última columna
Tras mucho pensar, Sebas supo de qué hablar en su última columna Crédito: Corbis
Sebastián Fernández Zini nos deja su última columna en OHLALÁ!
Sebastián Fernández Zini
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14 de marzo de 2015  • 00:00

Soy coherente. Estoy escribiendo la última columna a último momento. Y como no podía ser de otra manera para un amigo gay con todas las letras, prendí unas velas, me serví una regia copa de Malbec y puse el último CD de Ricky Martin que me regaló mi amiga Pato a todo volumen. Es tarde, y si a los vecinos les jode la música alta, que se jodan. ¡Estoy con la última columna! ¿¿Qué se creen?? ¡¡Esto no es moco de pavo!! Decir que parece que fue ayer cuando Felicitas Rossi ( alma máter de OHLALÁ!) me propuso ser columnista de la revista podría sonar a frase hecha, a cliché, pero qué me importa, es mi columna y escribo y siento lo que se me antoja. Pero les juro, queridas amigas ohlaleras, que tuve que preguntar hace un rato cuántos años llevaba la revis en los quioscos. "Estamos por cumplir siete años", me contestó enseguida Ferni por guasap. ¡La gran siete! ¡Qué la parió! Cómo pasó el tiempo, ¿no?

La mezcla de sensaciones me entrevera los dedos sobre el teclado. Lo primero que se me viene a la cabeza es cuando le conté a una de mis hermanas que iba a a tener una columna llamada "Tu mejor amigo (gay)". Creo que estuvimos tres horas al teléfono. No había quién le hiciera entender que me parecía una idea muy innovadora para una revista femenina y que me divertía mucho hacerla. "Pero, no entiendo, ¿ahora vas a hacer un periodista gay? ¿Por qué? ¿Con qué necesidad? Vas a quedar encasillado. No me gusta. ¿No puede tener otro nombre?". Con el tiempo lo entendió y se volvió fan. Gay soy, periodista también, pero nunca quedé encasillado. Solo pueden encasillarnos si nos dejamos.

Después, empecé a recolectar historias... Quiero aclarar algo y me parece justo: todas y cada una de las historias que escribí a lo largo de estos años tienen una protagonista real. ¡Gracias, amigas, por prestarme sus historias para hacerlas públicas! También es cierto que algunas veces alguien debe haber pensado que yo era un mero chusma de barrio porque, cuando escuchaba algún cuento que me llamaba la atención, me ponía a preguntar como loco para saber más. "Pero ¿vos qué querés saber realmente? ¿No vas a parar hasta que me largue a llorar?", me dijo una vez una amiga de una amiga en un cumpleaños sin entender por qué yo estaba tan interesado en su separación. Claramente, ella no sabía que yo estaba planeando contar su historia en la revista. A lo largo de estas ochentipico de columnas también me pasó que alguien me contactara por Facebook para preguntarme más datos sobre alguna de las historias. Me acuerdo de una tal Laura. "Quería saber si el pibe del que hablás en la columna de noviembre se llama Lucas porque yo lo conozco y me hizo lo mismo que a tu amiga". No, no era Lucas. Tampoco le revelé su verdadero nombre, pero se ve que las dos, ella y mi amiga, habían pasado por la misma historia sin siquiera conocerse.

Dale, Ricky, seguí cantando, no me abandones que yo voy por otra copa de vino.

Y aquella vez que estaba almorzando en Palermo, más precisamente en Oui Oui, y de repente cuatro chicas que estaban sentadas en la mesa de al lado me preguntan: "¿Vos sos el de la columna de OHLALÁ!? ¿No te pasarías un ratito a nuestra mesa que tenemos mucho para contarte?". Obvio que acepté el convite y nos quedamos charloteando largo y tendido.

Por estas y otras tantas anécdotas más que me pasaron a partir de esta columna, el saldo es positivo. Muy positivo. Re positivo. Por eso no tengo más que palabras de agradecimiento y estoy seguro de que vamos a volver a encontrarnos. ¿"Tu mejor amigo hétero", quizá? Jajajaja. No creo, ya estoy grande para volver a "cruzarme" de vereda. Además, Ricky ya se aburrió de cantarme y me está esperando en la cama para dormir cucharita. ¡Besos, las voy a extrañar!

¡Nosotras también te extrañaremos Sebas!

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