Paloma y un año para disfrutar

La bailarina bailará en el Colón y hará gira por el país
Laura Chertkoff
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18 de marzo de 2015  

"Anuncié mi retiro con tiempo, para poder despedirme de todos los roles con los que he conectado mucho", dijo ayer Paloma Herrera con emoción en una conferencia de prensa en la que presentó su extensa gira de despedida. Después de las funciones realizadas durante la temporada anterior del American Ballet Theatre, en las que se fue despidiendo de los roles de Quijote, Coppelia y Bayadera, la bailarina combinará una gira por el país con funciones en Asunción, Nueva York, Los Angeles y Bogotá.

A partir del viernes realizará dos funciones de El Cascanueces en el Teatro Provincial de Salta, junto al ballet clásico de esa provincia y con el primer bailarín del Teatro Colón, Juan Pablo Ledo, en el rol coprotagónico. Se trata de la versión que Lidia Segni presentó en diciembre pasado en el primer coliseo porteño.

En esta oportunidad, además del elenco profesional del ballet, se sumará a las funciones un elenco infantil local, seleccionado a tal efecto por la directora del Ballet provincial, Paula Argüelles. Es apenas un aperitivo, porque habrá más Paloma en 2015. En octubre volverá para hacer cuatro funciones de Onieguin en el Teatro Colón. Y, en noviembre, realizara una gira junto al Ballet Estable de ese teatro, por Rosario, Córdoba y Mendoza, presentando Giselle.

Todas las heroínas que está personificando en esta gira son viejas conocidas, menos una: Tatiana. La protagonista de Onieguin, del coreógrafo neoclásico John Cranko, es un desafío con el que se encuentra por primera vez. "Me gusta despedirme en el Colón con Onieguin, que es un ballet que siempre quise bailar y por alguna razón no lo hice. Estoy feliz con ese proyecto."

No tiene planificado con demasiado detalle su futuro en lo personal o por lo menos no lo dice abiertamente. Su tono, a la hora de las respuestas, es correcto y sereno. Y sólo tiene palabras elogiosas para todos los coreógrafos y directores con los que ha trabajado en estos veinticinco años de carrera. En cuanto a los partenaires, cabe señalar que estas funciones en Salta, con Juan Pablo Ledo, demuestran el buen equipo de trabajo que lograron establecer, después de las funciones en el Colón y en el Festival Internacional de La Habana. "Siempre ha sido muy lindo poder cambiar de partenaires. Y cuando empecé a ensayar con Juan Pablo para las funciones de Giselle, fue una experiencia hermosísima -señala Herrera-. Es muy linda su ética de trabajo y cuando se dio la oportunidad de bailar juntos en Cuba, también fue un buen proceso."

Ante las inevitables preguntas sobre el futuro, respondió elípticamente: "Tengo muchos proyectos, pero trato de focalizarme en este año, que será muy intenso. Quiero disfrutar cada segundo hasta el final".

No se ve a sí misma como coreógrafa ni como directora. Pero es probable que se enfoque hacia la formación de nuevos talentos. Y por eso la entusiasma el circuito de Master Class que viene realizando desde hace unos años.

"Bailo desde los siete años y amo lo que hago. Pero es mucha dedicación. Nunca me pesó el esfuerzo, pero es hora de que me pueda relajar."

El retiro definitivo de los escenarios será en diciembre, junto al American Ballet, en Nueva York, cuando cumpla cuarenta años. "Siempre tuve el ideal de terminar mi carrera superjoven, en el máximo -sostiene-. Me encanta lo que hago, soy feliz arriba del escenario y me quiero retirar así: con esa sensación de que es el primer día."

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