Natalia Oreiro, sobre la película de Gilda: "Su hijo no quería que se contara esa historia"

En diálogo con LA NACION Revista, la actriz contó cómo se prepara para su regreso al cine y a la televisión, mientras disfruta de su hijo: "Decidió llamarse Atahualpa, y fue terminante"
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20 de marzo de 2015  • 16:51

"No dijo que no se llama más Merlín, dijo que se llama Atahualpa. Fue bastante simple. Un día nos bajamos de un taxi y el taximetrerero le dijo 'chau, Merlín' y él le respondió: 'Me llamo Atahualpa'. Y no fue para atrás nunca. Tenía dos años y medio cuando lo decidió, y fue terminante", contó Natalia Oreiro a LA NACION Revista. Así completó la divertida anécdota que comenzó Ricardo Mollo hace unos meses, cuando aseguró que el niño había decidido usar de ahora en más su segundo -y no por eso menos polémico- nombre.

La contundencia Atahualpa a la hora de tomar decisiones parece ser un rasgo heredado de su madre. Natalia Oreiro cruzó el charco a los 16 años convencida de que quería ser actriz. Pasaron 21 años desde esa decisión y ya desde hace tiempo es una artista de talla internacional. Este año, luego de haber hecho una gira por Rusia que la llevó a más de 15 ciudades, la veremos nuevamente en la pantalla. Oreiro volverá a la tele de la mano de Juan José Campanella en Entre caníbales. Natalia interpretará a Ariana, una joven que sufrió un abuso cuando tenía 17 años y 20 años después buscará venganza.

"Tengo un personaje muy difícil, que lo estoy trabajando con una psicóloga, con dos chicas que sufrieron abusos. Para mí, como actriz, es una gran responsabilidad porque siete de cada diez mujeres sufren un abuso, no necesariamente sexual, por parte de un hombre. Puede ser en un colectivo, en un trabajo... Y para mí es una es una responsabilidad muy grande componer un personaje de estas características, hacerlo verdadero y que tenga un punto heroico", anticipa Oreiro en una extensa entrevista que se podrá leer este domingo.

La tele no será el único trabajo de Natalia, este año también interpretará a Gilda en el cine. "Siempre quise hacer su película y varios directores me ofrecieron hacerla . Pero nunca se conseguían los derechos. Su hijo Fabricio no quería que se contara. Imaginate que es un accidente en el que mueren su mamá y su hermana, un tema muy sensible. Hasta que Lorena Muñoz, una muy buena documentalista, un día me dijo que quería hacer la película. Le dije que si algún día se hacía Gilda, la tenía que hacer yo y que la acompañaba en la movida", explica Natalia. Finalmente Muñoz consiguió los derechos por una carta que ambas le escribieron a Fabricio.

Así, con agenda completa, Natalia Oreiro se reparte entre las grabaciones de Entre caníbles, su faceta empresaria, con Las Oreiro, y su vida familiar, luego vendrá Gilda, en un año que promete darle muchas satisfacciones.

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