0

La vida privada de Putin, un secreto que fascina a millones de rusos

El Kremlin cuida al detalle su imagen y poco se conoce sobre su salud, sus romances, su familia y su infancia
Luisa Corradini
0
22 de marzo de 2015  

MOSCÚ.- Vladimir Putin inquieta, intriga, preocupa, seduce e incluso da miedo. ¿Qué se esconde detrás de esa cara lisa, esa frente despejada, esa mirada azul transparente sin expresión? ¿Qué oculta su actitud, mezcla de arrogancia y timidez, de brutalidad y cortesía forzada? Tras 15 años al frente de esa todavía considerable potencia nuclear, el presidente ruso sigue fascinando.

Sorprendente contradicción. El hombre fuerte del Kremlin vive su vida bajo la mirada permanente del mundo. Cuando trabaja o cuando está de vacaciones, Vladimir Vladimirovich se mueve rodeado por un pool de periodistas acreditados por el régimen, cámaras de televisión y fotógrafos.

Sin embargo, en todos estos años, Putin consiguió rodear su vida privada de un secreto casi total: "De Putin sólo se sabe lo que él quiere que se sepa", afirma la periodista Fiona Hill, una de sus biógrafas.

Como sucedía en la época de la Unión Soviética, en este caso también los putinólogos están divididos. Para algunos sería un alma herida por una terrible infancia. Para otros, un frío calculador, expansionista, un ávido de poder dispuesto a recrear la dominación rusa en los antiguos territorios de la Unión Soviética.

Probablemente, Putin sea todo eso a la vez, sumado a un realista: "Aquel que no lamenta la Unión Soviética no tiene corazón. Aquel que sueña con su restauración no tiene cabeza", suele decir.

También los psicólogos están intrigados por la compleja personalidad de ese hombre de 62 años, de 1,70 metros de altura, que pesa unos 80 kilos y se entrena varias horas por día. No sólo cumple con ese protocolo, sino que lo hace saber a través de sus servicios de prensa, mostrándose cada vez que puede con el torso desnudo y en situaciones extremas: montando un oso siberiano, blandiendo un fusil, conduciendo una imponente moto Harley-Davidson o a los comandos de un bombardero nuclear Antonov AN26.

En un país donde machismo y virilidad significan lo mismo, esas demostraciones de potencia física producen un excelente efecto.

El problema es la persistencia de esos comportamientos, como si el hombre que dirige el destino de 144 millones de rusos y es capaz de mantener en vilo al resto del planeta necesitara convencerlos de algo que no es verdad.

Para el politólogo Stanislav Belkowski, esas exhibiciones machistas "son una expresión de su homosexualidad reprimida". Fundador y director del Instituto Nacional de Estrategia, en su libro Putin, Belkowski afirma que la clave para comprender a Putin sería la ausencia de amor familiar durante su infancia.

Enviado por sus padres biológicos a una pareja de San Petersburgo, que se convirtieron en sus padres oficiales, el actual presidente habría pasado toda su vida buscando una familia de sustitución. Frente a esa necesidad permanente de afecto, el ex presidente Boris Yeltsin habría asumido el papel de padre, mientras que el oligarca Roman Abramovich, dueño del club de fútbol inglés Chelsea y también huérfano, habría asumido el rol de hermano.

Los traumas infantiles serían tan profundos que, con los años, Putin se transformó en un solitario que fue prácticamente obligado a asumir la presidencia y que se siente cómodo sólo en compañía de los animales. "Los únicos amigos de Vladimir Putin son su labrador Conny y el ovejero búlgaro Buffy", anota Belkowski.

Además de su carácter o de su supuesta fortuna superior a los 1000 millones de dólares, otro de los mitos que ese especialista ruso como las agencias de inteligencia occidentales procuran desmontar es la supuesta vida sexual del jefe del Kremlin, presentada como digna de un moderno Don Giovanni.

El publicitado romance con la ex gimnasta rusa Alina Kabaeva, de 32 años, solo habría sido una invención de su equipo de comunicación. El relato, orquestado por el Kremlin, afirma que Putin se habría separado de su esposa, Ludmila, en abril de 2014, para vivir con la atractiva campeona olímpica con quien ya tendría tres hijos. El supuesto nacimiento del último hijo, en Suiza, fue uno de los argumentos que circularon para explicar su reciente desaparición pública durante diez días.

La verdad es que "el sexo y la vida sexual le son totalmente ajenos", afirma Erich Schmidt-Eenboom, autor de numerosos trabajos sobre los servicios de inteligencia de Alemania oriental. Putin, agrega, sometió a su ex mujer a permanente violencia doméstica en los años 80, mientras trabajaba en Dresden como espía de la KGB.

En todo caso, Ludmila desapareció de la vida pública desde el anunciado divorcio. Putin tampoco ve a las dos hijas del matrimonio, Mariya, de 30 años, y Ekaterina, de 29.

Otro de los secretos mejor guardados de su vida privada es su salud. En 2011, un periódico ruso osó interrogarse sobre el cambio visible de fisonomía del líder del Kremlin: desaparición de bolsas debajo de los ojos, mejillas más llenas, otra nariz? "La redacción entera terminó en la calle", recuerda un periodista de The Moscow Times. "Pero es cierto que recurre con frecuencia a las inyecciones de Botox. No soporta los signos del tiempo que pasa", confirma.

En todo caso, Putin padecería desde hace tiempo de problemas de espalda. Hace una semana, cuando desapareció, muchos lo daban recluido en su residencia de Novo Ogarevo, nuevamente víctima "de ese viejo traumatismo producto de un entrenamiento". Aunque incluso hubo quienes resucitaron versiones de un posible "sarcoma en la columna vertebral".

"Todos fantasmas", dicen sus colaboradores. Ninguno de ellos deja de evocar una reciente entrevista, donde el hombre fuerte del Kremlin no excluyó volver a presentarse en 2018 para un cuarto mandato, que le permitiría dirigir el país hasta 2024. Para entonces, tendrá 72 años.

temas en esta nota

0 Comentarios Ver
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios