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El festival Lollapalooza atrajo a unas 75.000 personas

Fue en el Hipódromo de San Isidro desde el mediodía; Robert Plant y Jack White, números fuertes
Gabriel Plaza
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22 de marzo de 2015  

Este año, la gente no esperó a llegar sólo para ver a los favoritos del día, sino que se tomó todo el sábado para el festival Lollapalooza y desde el mediodía miles de personas ya se apresuraban a llegar al Hipódromo de San Isidro para escuchar a las propuestas argentinas como Miss Bolivia, la orquesta de tango Fernández Fierro y Maxi Trusso, que puso a la gente a bailar cerca de las 14 para levantar la temperatura de una jornada que se fue calentando con el correr de las horas.

Ya cuando subieron las estrellas del primer día como Robert Plant y Jack White y el festival se internaba en su recta final, con el concierto de Calvin Harris, unas 75.000 personas colmaban el predio. Y para comprar un café, una cerveza o una hamburguesa la gente tenía que hacer colas de una hora. Pero todos se lo tomaban con calma porque la música amansa a las fieras y sonaba a toda hora en los cuatro escenarios.

Eso sí, sin duda los que llegaron temprano se beneficiaron escuchando por primera vez a St Vincent. Si la cantante Annie Clark ya le había sacudido la cabeza al público chileno, en Buenos Aires la reacción fue parecida. La cantautora de Tulsa cautivó con su art rock y puso sin duda la cuota distinta al día. Su escena y su performance musical cierran todo un concepto artístico, que sin duda la coloca entre las voces más originales de los ultimos años.

Al mismo tiempo y en la otra punta los que buscaban adrenalina estaban frente al escenario alternativo, donde tocaba Molotov. Así estaban los que caminaban de un lado a otro, buscando la mejor opción para su oído, disfrutando de la sensualidad rocker de los británicos The Kooks, la melancolía postpunk de Interpool (que demostró con las canciones de su último disco, El pintor, que levantó la puntería creativa), los beats electrónicos en el escenario Perrys, o el sonido indie del australiano Chet Faker, que combina climas electrónicos con rhythm & blues.

En esa oferta, los Kooks y los Foster the People destacaron con el clima festivalero que aportaron sus canciones cercanas a la intimidad folk, a la euforia funk o a la celebración dance, llenando el ambiente de una energía adolescente, similar al público que los escuchaba en el campo.

Los legendarios Cypress Hill cambiaron el clima y aportaron una densidad hip-hop, ideal para que la gente saltara en masa y al unísono. Aunque para muchos todas las horas de la jornada se justificaron cuando Robert Plant subió al escenario y ante su primer fraseo, el mítico cantante de Led Zeppelin puso la piel de gallina a sus seguidores más veteranos, y sorprendió a los más jóvenes. Más tarde el nuevo héroe de la guitarra Jack White seguiría los rumbos más rockeros del Lollapalooza. Entonces sí para los seguidores del rock había empezado el festival (que hoy tendrá su segunda y última jornada).

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