Las personas detrás de una startup

Julieta Sopeña
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4 de abril de 2015  

Confieso tener un inusitado interés por las personas detrás de los emprendimientos. Exponer sus historias, quizás, hasta pueda inspirar a alguien en algo.

Conocí a Tomás Pierucci hace un par de meses. Es muy alto y, sobre todo, muy simpático.

Estudió marketing y su primer emprendimiento, al que bautizó Little Blue, lo armó a los 19 años, junto con su socio Javier Tezanos Pinto. ¿En qué consistía? Fabricaban buzos de egresados. "Empezamos vendiendo nosotros, en varios colegios amigos. Ocho años más tarde, teníamos la empresa más grande del país en el sector y exportábamos a América latina", explicó Tomás.

Como un spin-off de Little Blue, luego nació Big Blue, una compañía de desarrollo de indumentaria para empresas, que terminó proveyendo de todo tipo de productos a gigantes como Disney o Citibank en todo el globo.

En 2013 fue el turno de Bluesmart. Pero esta vez, se trató de una firma relacionada con un mundo hasta entonces inexplorado: el digital.

"Todo arrancó en una charla de café en Nueva York con Diego Saez Gil. Hablábamos de cómo te arruina el viaje cuando la aerolínea te pierde la valija. Algo que se supone que es un placer se puede volver una pesadilla. Nos preguntábamos cómo era posible que no hubiera valijas inteligentes, que pudieras trackear con una app", recordó Tomás.

Fue así como armaron un equipo especializado, se embarcaron en una campaña de crowdsourcing (o micromecenazgo) y ¡boom! 8500 personas invirtieron en la startup, sumando, en total, 1,9 millones de dólares.

En cinco meses vendieron 9000 valijas, en más de 100 países, en todos los continentes. A partir de entonces, han hecho alianzas con compañías de la talla de Telefónica o Uber. Tienen oficinas en Silicon Valley y en el preciso momento en que usted lee esta información están abriendo otras en Hong Kong. "Ser los primeros era la clave. Absolutamente todos los gigantes de la industria nos contactaron, desde el lanzamiento, para conocernos. No pueden creer cómo cinco amigos, en un garaje, hicimos lo que hicimos."

Hay algo de cierto en la imagen del garaje, que no escapa al cliché del emprendedor tipo: "¿Dónde mejor? Nadie molesta y hasta hay algo agradable en el olor."

Hay quienes creen que lo que importa no es necesariamente la idea, sino la correcta ejecución de ésta. Otros, que es todo una cuestión de timing. Pero para Tomás, la clave estuvo en una necesidad real: "Hicimos un producto que las personas querían. La verdad es que no ha habido innovación en el sector desde que se les pusieron ruedas a las valijas. Y hoy en día, cada vez más cosas se manejan desde el celular. Era sólo cuestión de tiempo que nuestro producto surgiera, y los viajeros lo estaban esperando".

Dos últimas preguntas para conocerlo mejor:

-¿Cuál fue el último libro que leíste?

The Hard Thing about Hard Things, de Ben Horowitz.

-¿A quién admirás?

-A Ayrton Senna por la pasión, el talento y la humildad. Y al gran Marcos Galperín, quien me recuerda que siempre se puede, desde la Argentina, llegar a todo el mundo.

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