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“Confío en la ficción sin rating”

El mendocino, que subió a las tablas y participó en musicales y films, llega a la pantalla chica con La leona
Gabriela Cicero
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12 de abril de 2015  

Fuente: LA NACION - Crédito: Dafne Gentinetta

Actuar, actuamos todos, pero bien, bien, es muy difícil", separa las aguas Marco Antonio Caponi, quien respeta y defiende su profesión desde que dejó su Mendoza natal y vino a vivir a Buenos Aires tras su vocación y una beca de estudio debajo del brazo. La nota transcurre en un bar de Palermo, su barrio. Prefiere destapar una cerveza con limón en lugar de tomar el café o gaseosa típico de entrevista. Es relajado, no le cuesta para nada la sonrisa, pero tampoco la introspección, la reflexión permanente. Se revuelve su jopo, con un peinado muy distinto a como se lo vio sobre el escenario en Otro estilo de vida, la obra de Nöel Coward, en la que compartió cartel junto a Inés Estévez y Alberto Ajaka, en el teatro Tabarís. "Era muy gracioso vernos tan ordenaditos –dice en alusión a los peinados engominados y los trajes de una historia que transcurre entre París, Londres y Nueva York de los años 30–. Mi personaje transitaba de lo más bohemio a la elegancia, y se iba formando estéticamente, que es lo que nos pasa a todos un poco, cuando se va asumiendo la adultez. Era un romántico, soñador, un artista sensible. Como un niño gigante, que llegaba con una verdad. Que los tres se amaban y no le hacían daño a nadie. Tenían pensamientos enroscados y simples a la vez."

¿Y vos sos enroscado?

Todos lo somos. El que diga que no es un mentiroso. Yo sí soy enroscado. Me pregunto cosas todo el tiempo, trato de encontrarles la vuelta, hago lo que puedo. Trato de ver cómo puedo ser más simple y eso me enrosca más. Es una contradicción permanente.

¿Qué representó la obra en ese momento de tu vida?

Si bien es teatro comercial, el texto estaba bueno, con un universo muy propio. A los 31 años me pusocontento formar parte de ese triángulo. Aprendí mucho y me exigió tener que ponerme a la altura de las circunstancias. Hay que estar bien emocionalmente, mentalmente, físicamente, para poder lidiar con el vértigo que tienen estos procesos que son muy vertiginosos, donde hay mucha exposición.

Así empezó el actor un año prometedor. Volverá a la televisión con la novela La leona, de la productora de Echarri, Seefeld y Amendolara, El Árbol, que saldrá al aire por Telefé una vez que finalice Viudas e hijos del Rock and Roll, a mediados de año. Por lo pronto, acaba de iniciar las grabaciones. Su personaje será un trabajador muy noble, mano derecha de una sindicalista encargada de defender los derechos de los trabajadores de un taller textil, María Leone (Nancy Duplaá). Más tarde, se relacionará sentimentalmente con la hermana de Duplaá en la ficción, encarnada por Dolores Fonzi. Serán una pareja que desde la productora adelantan que dará que hablar, pero prefieren guardarlo en secreto. Todo queda entre hermanos, si se tiene en cuenta que en el año último Caponi había sido pareja en el teatro de su hermano Tomás, en Y un día Nico se fue.

¿Cómo fue protagonizar el musical Y un día Nico se fue?

Una de las cosas que más me gusta es hacer experiencia. Para el musical me llamaron y dije por qué no. Lo tomé como un aprendizaje. Me gusta la situación límite en la que tenés que resolver algo tan complejo como cantar y bailar.

¿Cómo te veías bailando?

Un ridículo. Se morían de risa mis amigos. Un bodoque de 90 kilos moviéndose. Iba a tempo por lo menos. Y me pasó algo por ese entonces. Me agarró una pasión por la música como nunca. Tocaba la guitarra y me puse a estudiar, después descubrí el bajo.

Mientras empieza a grabar la novela, continúa sus rutinas, estudia música y también dramaturgia, con Kartún y Barchilon. Por lo que cuenta sobre sus anteriores trabajos, a Caponi le interesan mucho los desafíos. Un dato: antes de llegar a Buenos Aires y convertirse en actor, había intentado vender obras sociales para perros, aunque no haya encontrado un solo comprador. O dedicarse a la difícil venta de tiempo compartido, que ahí le fue mejor y casi se instala en Chile.

Por primera vez, en mayo, se verá en la pantalla grande, con el estreno de Pasaje de vida, la película de Diego Corsini, basada en la vida de los padres del director y autor de la película, sobre Montoneros. Se verá por primera vez, porque si bien antes de debutar en tele filmó Patagonia, se estrenó en Gales y sólo pudo ver una copia en su tele.

¿Proyectos en marcha?

Estoy empezando con los ensayos de una obra de teatro con Luciano Castro que se llamaría Circo sin animales, dirigida por mi amigo Luciano Cáceres, y también tenemos ganas de reponer El acto gratuito, también dirigida por Luciano. Además estoy con proyectos propios. Confío en que puede haber ficción sin rating como determinante. Tengo ganas de sembrar en un lugar donde se pueda pensar la ficción desde lo que se quiere ver. Pienso que hoy con Internet y un celular filmás lo que querés. Ahora acabo de volver de grabar en Mendoza unos capítulos de Ranchera, una ficción para la Web en la que actué y en breve voy a sumarme como realizador para un capítulo en Maipú.

¿Te gustaría tener una productora?

Me encantaría, de hecho estamos armando una con mi hermano en Mendoza. Pero sin pensarlo como símbolo plata. Quiero hacer ficción. Me interesa la comedia inglesa. El humor es perfecto, preciso. Tienen todo fríamente calculado. No van a lo básico, chabacano, ni a la literalidad. Hay suspicacia y elegancia.

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