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El hombre que acompañó a Jobs desde el garaje de Apple

Ariel Torres
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14 de abril de 2015  

A Steve Wozniak se lo conoce, sobre todo, por haber fundado Apple Computer junto con Steve Jobs, en 1976. Fue, tal vez, la primera vez que el fallecido Jobs ejercía su incomparable poder de persuasión. Convenció a Wozniak de dejar su puesto en Hewlett-Packard para convertirse en emprendedores del Silicon Valley, ese hervidero de innovación que, sin embargo, veía desaparecer empresas recién nacidas todo el tiempo.

Pero Wozniak era especial. Aunque dejaría la universidad por varios años, la electrónica era su segunda naturaleza. A los 25 años había diseñado los circuitos y el sistema operativo de la que sería la primera computadora de Apple. Jobs, 5 años menor, vio en esas plaquetas con chips una oportunidad de negocios. Woz, como se lo conoce desde siempre, vendió su preciada calculadora científica, y Jobs, su furgoneta Volkswagen.

Con un capital inicial de 1300 dólares, empezaron a armar los primeros circuitos en el dormitorio de Jobs. Humilde, aunque técnicamente genial, la primera Apple se vendía como un kit para armar, sin pantalla, teclado o carcasa. Pero se convirtió en el puntapié inicial de una historia de ascensos meteóricos, de desencuentros y de separación. Woz dejaría Apple en 1985, aburrido de su tarea como gerente y con la sensación de que la compañía estaba "arruinándole la existencia". Antes de eso, sin embargo, hizo otro verdadero milagro de ingeniería, la Apple II, un equipo tan exitoso que seguiría fabricándose y vendiéndose durante 11 años.

Luego de Apple, Wozniak se dedicó a lo que más le gustaba: la docencia, la filantropía, organizar festivales de música y tecnología, hacer ingeniería y, sobre todo, a ser un ícono de la época dorada de la computación. Fue y sigue siendo nuestro héroe, y en septiembre estará de visita en la Argentina.

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