Charlene de Mónaco reapareció en público después de cuatro meses de haber sido madre

Charlene  al llegar a la Catedral.
Charlene al llegar a la Catedral. Crédito: Agencias
Tras su comentada ausencia en el Baile de la Rosa, acompañó a su marido, el príncipe Alberto, a la misa en memoria de Raniero a diez años de su muerte, celebrada en la Catedral de San Nicolás
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14 de abril de 2015  • 16:38

A diez años de la muerte del príncipe Raniero –ocurrida el 6 de abril de 2005–, la familia real de Mónaco celebró una misa en su memoria, acto que marcó la reaparición pública de Charlene tras haber dado a luz a los mellizos Jacques y Gabriella hace cuatro meses. De riguroso luto y cubriendo su pelo con un velo, la princesa llegó a la Catedral de San Nicolás con su marido, el príncipe Alberto, y ambos ocuparon el lugar principal. Tras ellos, también de negro, ingresaron las princesas Carolina y Estefanía, y tres de los nietos de Raniero, Pierre Casiraghi, Alexandra de Hannover (ambos hijos de Carolina) y Camille Gottlieb (hija de Estefanía). Durante la homilía, el arzobispo de Mónaco, Bernard Barsi, recordó cómo la muerte del soberano hundió "a su familia y al principado en el dolor y el luto" y destacó que fue "un jefe de Estado reconocido y apreciado por todos (…). También tuvo palabras para evocar la figura de la princesa Grace –muerta en un accidente en septiembre de 1982–, "pérdida que Raniero asumió con valentía y dignidad", dijo. Después de la ceremonia, en la que cantó un coro infantil, los Grimaldi visitaron las tumbas de sus padres, que descansan en la Catedral según expresa voluntad de Raniero.

Estefenía, Charlene, Alberto y Carolina escuchan al arzobispo Bernard Barsi, quien recordó al príncipe Raniero con afectuosas palabras.
Estefenía, Charlene, Alberto y Carolina escuchan al arzobispo Bernard Barsi, quien recordó al príncipe Raniero con afectuosas palabras. Crédito: Agencias

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