"Yo quiero tener un millón de amigos, y así más fuerte poder deprimirme"

La gente se pone triste o se enoja al ver el bienestar de otros reflejado en Facebook; la red social facilita a los individuos la evaluación sistemática de su situación económica y personal en relación con la de sus pares
Sebastián Campanario
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19 de abril de 2015  

Esa mamá del compañerito de nuestro hijo en el colegio que se la pasa posteando en Facebook fotos en Disney de su familia, todos sonrientes, ¿nos alegramos por su felicidad o nos dan ganas de asesinarla? Y ahí está el perro de una ex compañera de la primaria, que hace cosas tan graciosas e inteligentes que luego son subidas a la red social, mientras nuestra mascota duerme todo el día y hace sus necesidades donde no debe. O la hija abanderada de una prima lejana. ¿Cómo puede ser tan perfecta?

El aspiracional de la canción de Roberto Carlos, "Yo quiero tener un millón de amigos?", está siendo puesto en duda por académicos a partir de descubrimientos que llegan de la economía del comportamiento y de la felicidad. Hay estudios que responden preguntas tales como si estar con amigos nos produce más bienestar emocional que pasar tiempo en familia, por qué tenemos la sensación de que el resto de las personas son más populares que nosotros o si las redes sociales fomentan la amistad verdadera.

"Como es sabido, el dinero no compra la felicidad pero definitivamente en algo ayuda, ya que a mayor ingreso, mayor satisfacción con la vida. Pero, lamentablemente, las mejoras de bienestar material importan sólo en relación con quienes nos rodean, es decir, no importa tanto cuánto uno ha mejorado, sino lo que uno haya mejorado en relación con el resto. Esta situación genera que personas que han mejorado en su situación individual, pero no han mejorado en relación con el resto, se encuentren en una paradoja del crecimiento infeliz", explica el economista principal del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Carlos Scartascini, quien conversó con LA NACION y recientemente publicó un posteo titulado: "¿Conspira Facebook contra la felicidad?" (Respuesta rápida: sí).

Fuente: LA NACION

"Las redes sociales pueden ser un vehículo que magnifica las comparaciones y pueden llevar a disminuciones en la felicidad", sostiene el economista del BID. Estudios recientes confirman que el uso de Facebook, pese -o gracias- a su gran popularidad tiende a tener efectos negativos en la probabilidad de que sus usuarios se sientan felices. "Un estudio de 2013 encontró, mediante un trabajo de diseño experimental, que la exposición a Facebook llevó a cambios fuertemente negativos en variables de bienestar emocional. Cuanto más la gente usaba Facebook, peor se sentía. Y otro trabajo de este año logró avanzar aún más allá en términos de determinar el mecanismo por el cual esta pérdida de felicidad ocurre: la envidia", explica Scartascini.

¿Por qué es Facebook tan relevante? La red social facilita a la gente la evaluación sistemática de su situación económica y personal en relación con la de sus pares. Ser testigo en forma constante de las imágenes que retratan los éxitos personales, profesionales, viajes, logros deportivos, e incluso la destreza de las mascotas de otros pareciera no ayudar mucho a mejorar la autoestima. Adicionalmente, tomando en cuenta que la penetración de Internet sigue creciendo exponencialmente, Facebook prevé que para 2016 esta red social alcanzará 256,3 millones de usuarios en América latina. "En una región con un enorme problema de desigualdad, Facebook también vuelve aún más tangible esta brecha, a la cual los usuarios del ciberespacio tampoco son indiferentes", dice el economista.

"¿Cuál es la solución? Una posibilidad a la que suscribirían muchos economistas, si estamos preocupados por el efecto en la felicidad y por tener menos envidiosos, sería ponerle un impuesto a Facebook -marca Scartascini-. Por supuesto, Facebook, al igual que otras redes sociales, tiene también una gran cantidad de beneficios, principalmente la difusión y democratización de la información. Una solución con la cual estarían de acuerdo economistas del comportamiento sería la de obligar a Facebook a poner una nota -similar a las que se encuentran en los paquetes de cigarrillos o bebidas alcohólicas- que indique las contraindicaciones de su uso: "El uso continuo de Facebook puede ocasionarle pérdidas de felicidad".

Lo del impuesto a la red social fue discutido en el blog de Tyler Cowen, Marginal Revolution.

Las conclusiones surgen a partir de un trabajo a gran escala sobre "calidad de vida" que difundió el BID el año pasado. "A los latinoamericanos les importa la seguridad en su vecindario, el transporte público y el acceso a bienes públicos. Creo que esto explica bastante bien en lo que se están enfocando las campañas políticas en la Argentina en este momento", cuenta el economista principal del organismo.

¿Otros hallazgos de la economía no convencional con respecto a la amistad?

# Amigos vs. familia: Definitivamente estar con amigos es la actividad cotidiana que más bienestar emocional genera, más que pasar el tiempo con el cónyuge, los hijos o los padres (siempre hablando en promedio). En los últimos 30 años, la economía de la felicidad fue perfeccionando sus métodos de medición y hoy es posible asignarles un valor en dinero a eventos como un casamiento, un divorcio, las vacaciones, etcétera. En la Argentina son muy pocos los trabajos realizados sobre economía de la felicidad. En la Universidad Nacional de La Plata, el economista Pablo Baldomá Jones hizo la última investigación al respecto, y halló la correlación más elevada con niveles de felicidad, justamente, en las reuniones con amigos. Así que ya sabe: la próxima vez que su pareja se queje porque sale con amigos/as, interponga el recurso: "Lo siento, está econométricamente probado por la economía de la felicidad".

# Divinas y populares: En 1991 apareció uno de los trabajos más interesantes sobre la "amistad", surgido de las ciencias sociales. "Por qué sus amigos tienen más amigos de los que tiene usted", fue el título del paper de Scott Feld, quien utilizó la teoría de las redes para demostrar que esta sensación tiene una base real. En parte porque es más probable que sean amigos nuestros personas que son más sociables que el promedio.

# Amistad real: Usando teoría de redes como la aplicada por Feld, el argentino Bernardo Huberman, especialista en "economía de la atención", junto con Daniel Romero y Fang Wu, demostró que las amistades "reales" en las redes sociales suelen no ser más de 20 o 30, aun para aquellos que declaran tener cientos o miles de seguidores.

La "Robertocarlosnomics" arde, a veces con hallazgos que van en contra de la intuición.

sebacampanario@gmail.com

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