Sharenting, la moda de compartir la vida de los hijos en las redes sociales en busca de consejos para su crianza

Muchos padres usan Facebook e Instagram para consultar sobre la salud y educación de los chicos; ¿cuáles son los riesgos de crearles una identidad digital a una edad temprana?
Sebastián Ríos
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25 de abril de 2015  

"El 80% de lo que publico en Facebook y en Instagram tiene que ver con mis hijos. Hay momentos clave, comienzan las clases, por ejemplo, y todos publicamos la foto del primer día. Con mi marido, tenemos una regla implícita: sólo compartimos en redes sociales cosas que signifiquen un momento de felicidad o un logro de nuestras hijas; no ponemos cosas que hayan sido dolorosas o conflictivas", cuenta María Arena, de 37 años, mamá de Lola, de cuatro, y de las mellizas Julia y Ana, de un año.

Leila Gold, de 32, mamá de Lucas, de tres, y de Lara, de diez meses, hace uso de las redes sociales con un criterio similar al de María: "Yo uso Facebook e Instagram para subir imágenes de mis hijos, generalmente en ocasiones de festejo [cumpleaños, encuentros con la familia, asados], pero suelo evitar poner sus nombres. La gran mayoría de mis contactos sabe quiénes son y cómo se llaman. No creo que sea indispensable identificarlos".

Compartir el registro audiovisual el crecimiento de los hijos es uno de los usos más frecuentes que los padres dan hoy a las redes sociales. Pero esta conducta recientemente bautizada sharenting -que mezcla share (compartir) y parenting (crianza)- ofrece también otro aspecto más funcional, en el cual el objetivo ya no es mostrar lo que hacen los hijos, sino buscar ayuda, consejos y debates en torno a distintos aspectos de la crianza, como la alimentación o el sueño de los chicos.

"Compartir las alegrías y los desafíos de la paternidad y documentar públicamente la vida de los hijos se ha convertido en una norma social, por lo que es necesario comprender mejor los beneficios y los riesgos que conllevan estas experiencias", comentó Sarah Clark, investigadora de la Universidad de Michigan, Estados Unidos, quien días atrás dio a conocer los resultados de un estudio realizado para determinar qué uso hacen padres y madres de las redes sociales.

Según la investigación, más de la mitad de las madres y un tercio de los padres discuten en redes acerca de la salud y la crianza de sus hijos. Es más, casi tres cuartos del total de los encuestados dijo que las redes sociales los hacían sentir menos solos en la tarea de criar a los chicos.

A la hora de buscar información sobre crianza en Internet, los tópicos más visitados no distan mucho de aquellos que se discuten "cara a cara" en la puerta del jardín de infantes o en una cena de amigos con hijos: cómo lograr que los chicos duerman (28%), claves sobre alimentación (26%), disciplina (19%), guarderías (17%) y problemas de comportamiento (13%).

Las redes sociales aportan incluso la posibilidad de conectarse con otros padres que comparten preocupaciones o inquietudes más singulares, que pueden estar relacionadas con alguna situación o condición particular que deben enfrentar los padres que entran a Internet para encontrar información acerca de cuestiones para las que pueden no estar encontrando un interlocutor adecuado en la puerta del colegio.

"Cuando supimos que yo estaba embarazada de mellizos, nos pusimos a investigar en Internet -recuerda María-. Encontramos un grupo en Facebook de papás de mellizos en el que compartían sus experiencias de crianza, desde aspectos tan cotidianos como si vestirlos o no iguales, hasta temas más serios, como complicaciones de los embarazos múltiples. Encontré cosas que me servían, principalmente la experiencia de las mamás en su organización cotidiana."

Para Patricia Villegas, grupos de Facebook como Ronda de Mamás o Amamantar resultaron ser buenos aliados para informarse sobre distintos aspectos de la forma de crianza que eligió para su hija Dana: "Cuando decidimos tener a Dana, en casa se me ocurrió que podíamos usar los grupos de Facebook para criarla. Así fui encontrando grupos en los que había mamás con las que compartíamos el interés por el vegetarianismo, la lactancia exclusiva, la alimentación consciente o el uso de productos naturales en lugar de medicamentos. En estos grupos, también hay parteras y doulas, que muchas veces son fuente de consulta para problemas puntuales. En muchos casos, éstos son grupos cerrados, que funcionan como tribus, y a los que sólo se accede por recomendación de un integrante".

Seguridad y privacidad

"Por un lado, las redes sociales ofrecen a los padres una fuente de información que pueden hallar increíblemente útil. Por el otro, algunos están preocupados por el hecho de que el exceso de aquello que se comparte quizás plantee riesgos a la seguridad y privacidad de sus hijos", resumió Clark, y agregó: "Para el momento en que los niños son lo suficientemente grandes como para poder utilizar las redes sociales, muchos de ellos ya tienen una identidad digital creada para ellos por sus padres".

De hecho, el estudio de Clark, que se basó en una encuesta de alcance nacional sobre padres de niños menores de cuatro años, mostró que entre las preocupaciones paternas se destacaba el que terceros no relacionados pudieran obtener información privada de sus hijos o compartieran sus fotos (preocupación presente en casi el 75% de los casos), pero también que a sus hijos, cuando sean más grandes, les avergüencen las fotos o los comentarios sobre ellos compartidos en las redes por sus padres. Clark destacó la presencia en el discurso de los padres de preocupaciones en torno a hechos recientes de "secuestros virtuales" de chicos, posibles en virtud de la información visible en redes sociales.

"No tenemos buenos reflejos para representarnos cuáles son las verdaderas dimensiones de la alteridad en las redes -advierte la psicoanalista Susana Mauer, profesora titular de Vínculo Parento-Filial de la Maestría Familia del Instituto Universitario de Salud Mental-. La sobreoferta de tutoriales de crianza disponibles requiere de los padres un uso sensato que filtre y administre cuidadosamente tanto aquello que se absorbe como aquello que se publica. Posiblemente, los pequeños que hoy son exhibidos para satisfacción narcisista de sus padres tendrán sus reclamos en algunos años."

"Todavía no me planteé el momento en que me pidan tener un usuario en redes sociales o estén rodeados de amigos que ya lo tengan, pero no creo que no les moleste que haya subido imágenes suyas -opina Leila-. Seguramente, para ese entonces, habrá nuevas redes sociales, y las que hoy son actuales estarán demodé".

Seguridad y protección de datos

Suelen ser los adultos los que creen que deben advertir a sus hijos sobre los peligros de compartir fotos y datos en la Web. De los riesgos de chatear con extraños, de compartir fotos suyas con otros. Sin embargo, como señalan los expertos, suelen ser los padres los que cometen los primeros errores. Como cuestiona el abogado Daniel Monastersky, especialista en delitos informáticos y protección de datos, ante la situación repetida en las redes sociales durante el inicio de clases, en marzo pasado. "No hubo padre que no subiera la foto de sus hijos en la puerta del colegio, con el uniforme y el logo de la escuela, y con eso hay suficiente para objetar. Porque si bien hoy en Facebook los metadatos de una foto geolocalizada están borrados, hay que evitar la identificación de nombres y lugares a donde concurren los menores". O como sugiere Marcelo De Vincenzo, profesor de la UAI: "A veces los adultos olvidan que cuando algo se sube a la Web, allí queda para siempre".

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