Mi experiencia con la boleta electrónica: una prueba fácil y rápida que desterró los fantasmas de la tecnología

El testimonio de una periodista de LA NACION que esta tarde buscó familiarizarse con el nuevo sistema de votación en una de las 850 máquinas distribuidas en escuelas; el debut oficial se realizará en las elecciones generales del 5 de julio
Valeria Vera
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26 de abril de 2015  • 23:55

Me acerqué pasadas las 14.15 al Colegio Ricardo Monner Sans, del barrio de Saavedra, donde estaba asignaba para votar según el padrón. Subí a un primer piso, semivacío, e hice la fila en la mesa 5616. Tenía sólo dos personas por delante.

Después de algunos contratiempos por tener una constancia del DNI nuevo en trámite y portar el tradicional documento verde, las autoridades de mesa me autorizaron a sufragar.

Entré al cuarto oscuro, revisé las boletas dispuestas en los bancos de aula, tomé la que quería, la introduje en el sobre y salí. Todo el proceso, ya conocido, se habrá extendido por más de media hora entre idas y venidas con el presidente de mesa, los fiscales y los delegados que se ocuparon de "mi situación".

Concluido el voto, bajé y, antes de partir hacia mi trabajo, pasé frente a una de las 850 máquinas electrónicas que dispuso la Defensoría del Pueblo de la ciudad de Buenos Aires para familiarizar a los porteños con el nuevo sistema de boleta electrónica, la modalidad que hará su debut oficial en las elecciones generales de julio.

Pese a las molestias del principio, la curiosidad pudo más que el enojo. Esperé mi turno e inicié el proceso asesorada en todo momento por una instructora del organismo que, muy amablemente, me ayudó a concretarlo.

Me entregó lo que hoy denominaban "Boleta Genérica para Capacitación" y me guió paso por paso, desde la introducción de la boleta en la máquina y el registro de mi elección, hasta su impresión y posterior reelectura del voto en la pantalla gracias a un diminuto chip incorporado en el dorso.

Por momentos, salvando las distancias y la responsabilidad de lo que estaba por hacer, sentí que me encontraba en presencia de un cajero automático, especialmente, por su alta usabilidad y capacidad de autogestión, facilidad para modificar las opciones seleccionadas ante errores involuntarios y rapidez para reconfirmar las alternativas una vez finalizado el circuito.

Si tuviera que sintetizarlo en pocas palabras, diría que se trató de un trámite ágil y simple de resolver, donde los fantasmas derivados de "su carácter técnico" se disiparon enseguida. Y también, por qué no, ecológico, un detalle no menor que le añadió un plus a la experiencia.

Lejos de los temores iniciales frente a lo nuevo, los prejuicios, y las dificultades que imaginé tener, el simulacro resultó sumamente efectivo. Y, lo mejor de todo, en menos de 10 minutos (versus los 30 del sistema "clásico") pude "cumplir" con mi deber cívico.

Operativo de prueba

En un operativo comandado por la Defensoría del Pueblo de la ciudad de Buenos Aires, se desplegaron esta tarde 850 máquinas electrónicas en el 95 por ciento de los lugares de votación, donde los porteños tuvieron la posibilidad de familiarizarse con el nuevo sistema, que permitirá -cuando se aplique- conocer los resultados de la votación aproximadamente una hora después de cerrado el comicio.

El simulacro se realizó entre las 10 y las 16 de hoy en la mayoría de los lugares de votación de la ciudad. Las personas que brindaron la capacitación estuvieron identificadas con pecheras del organismo.

El sistema

"No se trata de voto electrónico, porque no es un sistema informático integrado, sino un sistema de boleta única electrónica, una impresora que emite la boleta y no guarda la información", explicó Alejandro Amor, titular de la Defensoría del Pueblo

La implementación de este sistema, aprobado el año pasado por la Legislatura porteña, debía aplicarse en las PASO de hoy, pero finalmente fue aplazado al 5 de julio con el argumento que no se llegaba con los tiempos para informar a la ciudadanía sobre el proceso y garantizar la transparencia del comicio.

La práctica de los candidatos

Tanto Horacio Rodríguez Larreta, precandidato del Pro, como Mariano Recalde, quien también lucha por llegar a jefe de gobierno, pero por el Frente Para la Victoria, participaron de la breve capacitación después de emitir sus respectivos votos.

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