Días como flechas en la ciudad

Graciela Melgarejo
Graciela Melgarejo LA NACION
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27 de abril de 2015  

En "Milonga de Jacinto Chiclana", escribe Borges: "Quién sabe por qué razón / Me anda buscando ese nombre". Así también, de una manera casual (ya sabemos que la casualidad no existe), asomó a la memoria el título de un libro de poemas de uno de los más grandes escritores argentinos del siglo XX: Días como flechas (1926), de Leopoldo Marechal (1900-1970).

No es extraño en absoluto que títulos de libros de poemas o de poemas, y también versos de poemas, aparezcan hoy con más rapidez que en días anteriores. Toda la semana pasada, transcurrió el X Festival Internacional de Poesía de Buenos Aires, y el jueves 23 –Día del Libro, por supuesto– se inauguró una nueva Feria del Libro porteña, de manera que es casi imposible que no afloren recuerdos de lecturas pasadas y actuales, y de emociones atesoradas gracias a ellas.

No todos son tan optimistas, sin embargo, con respecto al triunfo de la lectura y de los libros en el mundo contemporáneo. El escritor y traductor Alberto Manguel, que tantas páginas ha dedicado al tema, escribía en Babelia, el suplemento literario del diario El País de España, el 18

4, un artículo titulado "Consumidores, no lectores" (http://bit.ly/1HxnRPc) en el que se muestra muy escéptico con respecto a la posibilidad de que todavía los lectores sepan leer. "Saber leer", aclara Manguel, más allá de las reglas gramaticales básicas necesarias para descifrar un texto, una noticia en un diario, un manual de instrucciones, es otra cosa, es otra etapa, la que verdaderamente nos convierte en lectores: "Ocurre algunas afortunadas veces, cuando un texto lo permite, y entonces la lectura nos lleva a explorar más profunda y extensamente el texto escrito, revelándonos nuestras propias experiencias esenciales y nuestros temores secretos, puestos en palabras para hacerlos realmente nuestros".

La conclusión de Manguel es que, en los tiempos que corren, hay más consumidores que lectores. Hay que aceptar que lectores como Manguel no abundan (él mismo reconoce que nunca abundaron, ni siquiera en su lejana juventud), pero eso no significa que el que es un "consumidor" de, por ejemplo, historietas o cómics a los 12 años no pueda llegar mucho más adelante a leer Ulises, de James Joyce, con la misma capacidad de goce y comprensión.

La posibilidad de reproducción de lectores "lectores" es hoy mucho más grande. Por algo, los editores tradicionales están prestando tanta atención al fenómeno de los "booktubers", esos chicos y chicas adolescentes que recomiendan y reseñan novedades literarias de su preferencia frente a una cámara para luego subir a YouTube el video correspondiente. Esos mismos chicos han sido alguna vez blogueros y luego se decantaron naturalmente por algo más personal y más atractivo como hablarle a la cámara de Internet.

Cuando apareció Días como flechas, Borges lo celebró con estas palabras: "Este libro añade días y noches a la realidad (...) Es un repertorio de dichas". Aunque no podemos saber cuánto habrán de crecer en el futuro los nuevos lectores-comentadores, atravesados como están por las redes sociales y la instantaneidad, el porvenir sigue siendo esperanzador. Como nuestro rito anual de la Feria del Libro de Buenos Aires, que ya cumple 41 años de "debatir, compartir, pensar, leer".

lineadirecta@lanacion.com.ar

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Twitter: @gramelgar

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