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Ludovico Di Santo: "Con un hijo, dejás de ser el centro de atención de tu vida"

A los 37 años, el actor habla de lo bien que le sienta la paternidad, nos hace reír con su costado fashionista y revela por qué la seducción es para él un juego delante y detrás de cámara.
Violeta Galanternik
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29 de abril de 2015  • 00:00

P: Estás a full. ¡Peli, tele y gráficas!

R: Sí, ya terminé de grabar Viudas e Hijos, estoy filmando una peli y empiezo a grabar una novela de Pablo Echarri y Nancy Dupláa, que era un proyecto que no me quería perder. Además, hice la campaña de invierno de Timberland y vamos a hacer la de verano.

P: Para estar frente a la cámara, como modelo u actor, hay un juego de seducción. ¿Eso te copa?

R: Hay algo de eso que me divierte. Seducir tiene detrás cierta necesidad de caerle bien a todo el mundo. Y eso requiere mucho trabajo y esfuerzo, porque la seducción es a todos, no solo delante de cámara... Es al kiosquero, al del garaje, a todos...

P: ¿Y qué pasa si a alguien le caés mal?

R: Y, trato de caerle bien. Pero a esta altura, ya está.

P: ¿Sentís que influyó en tu decisión de ser actor esta necesidad de gustar?

R: No, aunque podría tener que ver esta necesidad de siempre estar buscando una cierta aprobación del otro, ¿no? Lo cual es muy enfermizo... Pero podría ser. Siempre necesité sentirme querido más que caer bien.

P: Dijiste ser un fashionista, y tu mujer, Jimena, es productora de moda... ¿Se potenció ese costado tuyo?

R: Sí, totalmente. Además, muchas veces me produce, me ayuda. Es lindo, compartimos ese amor por la ropa y por lo estético.

P: ¿El placard es 50-50 o vas ganando?

R: Voy ganando...

P: ¡¿70-30?!

R: Y..., un 60-40 a mi favor (risas). Igual, está bueno porque vamos al shopping juntos y la pasamos bien, es un buen plan. Para ir a comprarle un regalo, ella es muy difícil.

P: Tienen a Filipo, de 2 años y medio... ¿Hay ganas de un segundo?

R: Ganas tengo, no sé si es el momento, pero ganas tengo.

P: ¿Qué sentís que te cambió ser papá?

R: Te pone en mucho más relieve las cosas que no querés repetir. Hay algo que entendí, y es que mi hijo va a aprender de lo que ve y no de lo que le digas, y si hay algo que no quiero que haga, indefectiblemente no lo puedo hacer yo, si no, va a mamar eso.

P: ¿Te medís con lo que decís en frente de él?

R: No, todavía no... Es muy chiquito... Pero sí hay algo de esa alarma que me empieza a sonar. Quiero enseñarle a disfrutar de la vida, y para eso, la única manera es disfrutándola yo. Porque se lo puedo decir mucho, pero si me ve no disfrutando, ese es el mensaje que le doy.

P: Y a vos, ¿qué te hace disfrutar la vida?

R: Él (risas). Principalmente él. También me hace la vida un quilombo, son las dos caras de la misma moneda, porque es un gran laburo, una gran responsabilidad. Cuando tengo tiempo, lo llevo al jardín; cuando llego temprano, lo saco a pasear a los bares de la zona, nos tomamos un café, él se toma un jugo, jugamos, corre...

P: ¡Y bailan juntos, por lo que sé!

R: Sí, bailamos, me encanta.

P: ¿Sos buen bailarín?

R: En el free style me defiendo bastante bien. Me divierte bailar, me exorciza.

P: ¿Y qué otras cosas hacés para relajarte?

R: El gimnasio es algo que me ordena, que me hace bien.

P: Hablaste de "ordenar". ¿Tenés algunos TOC con el temita o no es para tanto?

R: Tenía muchos, pero ahora ya se me fueron. Deberían ver ahora mi ropero...

P: Antes, ordenabas por color, por tipo de cuello...

R: Sí, pero ya está. Ahora hay otras prioridades (risas). Esto sucede con un hijo, dejás de ser el centro de atención de tu vida. Pensás en él. Dónde quiero que viva, si estará bien...

P: ¿Y alguna vez pensaste vivir en otro lado?

R: Me iría a laburar afuera, casi a cualquier lado. Me gustaría irme un año, dos, mucho más que eso no. Me iría a hacer una experiencia, pero debería ser significativa desde lo artístico y desde lo económico. No creo que pueda vivir en otro país que no sea la Argentina.

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