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Polémica por el uso de la boleta electrónica en la elección porteña general

La oposición y algunas ONG cuestionan el poco tiempo que hay para la capacitación y la confiabilidad del sistema
Laura Serra
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2 de mayo de 2015  

El 5 de julio los porteños no sólo elegirán a su próximo jefe de gobierno de la Capital. También inaugurarán la boleta única electrónica (BUE), un nuevo sistema de votación que desplazará, con el argumento de la celeridad y la transparencia, las listas sábana en papel expuestas en el cuarto oscuro. La iniciativa, sin embargo, desató una intensa polémica entre el gobierno de Mauricio Macri (Pro), sus adversarios de la oposición y ONG que siguen de cerca su instrumentación.

"Celeridad no es sinónimo de seguridad", disparó Martín Lousteau, candidato a jefe de gobierno de ECO. Lousteau recordó que el sistema fue impuesto por un decreto de Macri sin previo debate de la Legislatura. "La licitación se hizo en 15 días (la empresa adjudicada es Magic Software) y les cuesta a los porteños unos $ 250 millones", disparó.

Las prevenciones y advertencias acerca del nuevo sistema, cuando no las críticas más abiertas, pueden sintetizarse en dos preguntas que, más bien, son dos desafíos que tiene por delante el gobierno macrista. ¿Podrá el gobierno porteño capacitar, en apenas dos meses hasta las elecciones, a los miles de presidentes de mesa, fiscales, partidos políticos y votantes en general para utilizar el nuevo sistema? Por otra parte, ¿es la BUE lo suficientemente confiable y segura como para no ser hackeada por expertos informáticos que busquen boicotear la elección o torcer sus resultados?

Un antecedente importante para tener en cuenta: la BUE ya se instrumenta en Salta, donde por primera vez se aplicó en toda la provincia en las primarias del 12 del mes pasado. El candidato a gobernador Juan Carlos Romero, rival de Juan Manuel Urtubey y ganador de la compulsa, denunció fraude, aunque -sugestivamente- no impugnó la elección. Romero anunció que presentará un recurso de inconstitucionalidad ante la Corte Suprema salteña, luego de que el tribunal electoral local desoyó -según reprocharon- sus denuncias sobre las "graves irregularidades" detectadas en las primarias con este sistema electrónico. Las elecciones generales en Salta serán el 17 del actual.

Pero, más allá de las denuncias partidarias, hay dos datos objetivos que diferencian claramente el proceso electoral de Salta del que se instrumentará ahora en la Capital. Primero, que los votantes salteños han venido utilizando la BUE desde hace seis elecciones en forma paulatina, por lo que la mayoría llegó a las últimas primarias con un conocimiento bastante acabado acerca del sistema.

El segundo dato, no menor, es que las autoridades de mesa en Salta son docentes que fueron altamente capacitados con el funcionamiento de las nuevas máquinas, relató a LA NACIÓN Pablo Secchi, director ejecutivo de Poder Ciudadano. Esta ONG estuvo en Salta durante las primarias para verificar la instrumentación de la BUE.

Al regresar, Poder Ciudadano elaboró un informe en el que detalló las fortalezas y las debilidades de la BUE. Entre las ventajas, destacó la rapidez con que se realizó el escrutinio y la posibilidad que tienen los votantes de verificar su voto, al comparar la impresión de la boleta con la información contenida en el chip de la BUE.

Además, remarcó, este tipo de voto electrónico elimina algunas viejas prácticas, como el "voto cadena" y el "robo de boletas".

Entre las debilidades, Poder Ciudadano advirtió que entre los partidos políticos hay desconfianza sobre la auditoría del código fuente de la BUE, necesaria para la transparencia del escrutinio. Además, advirtió que si bien la BUE es de operación sencilla, hubo ciudadanos que requirieron ayuda y ésta se efectuó, en algunos casos, sin una distancia prudente como para preservar el secreto del sufragio.

Otro punto importante es la fiscalización del escrutinio. Poder Ciudadano observó que los fiscales no demandaron el control de las boletas impresas, que eran leídas demasiado rápido por el lector.

"La palabra clave es capacitación. La Capital es un distrito más populoso que Salta. Además, si una autoridad de mesa falta el día de la elección -y faltaron muchas en las últimas primarias porteñas-, una persona de la calle que la reemplace no puede asumir el proceso sin previa capacitación. Lo mismo sucede con los fiscales, que deben saber perfectamente cómo chequear la información contenida en la BUE", advirtió Secchi.

Desde el gobierno de la ciudad, el director electoral, Ezio Emiliozi, insistió en que llegarán a tiempo con la capacitación y que las denuncias sobre eventuales hackeos al sistema "no tienen asidero". En el mismo sentido se expresó el presidente de Magic Software, Sergio Angelini, quien garantizó la seguridad del sistema en un reciente reportaje con el periodista Jorge Lanata.

Sin embargo, las dudas persisten. "Con un simple celular y una aplicación fácil de bajar, un hacker puede saber quién votó a qué candidato", denunció Javier Smaldone, técnico en informática y citado por Romero en sus denuncias en Salta.

Cómo funciona el sistema BUE

El votante recibe una boleta y la coloca en la parte superior derecha de la máquina

Al aparecer las listas en la pantalla, selecciona el candidato al que quiere votar

Finalizada la selección en todas las categorías, la máquina imprime la boleta con los candidatos elegidos

La boleta se dobla por una línea de puntos y se coloca en la urna, como el voto tradicional

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