Encantos de la ópera y el amor

Hoy sube a escena, con puesta de Sergio Renán, L'elisir d'amore, la ópera cómica de Donizetti, una de las más representadas del género
Pablo Gianera
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8 de mayo de 2015  

Aunque los títulos cambien, la tarea de Sergio Renán en la dirección escénica se mantiene consecuente, como si buscara -y encontrara cada vez- lo mismo en lugares diferentes: una creciente estilización, la fluidez dramática sin fisuras, una ingenuidad consciente de sí misma. En 2012, pudimos ver su inolvidable versión de La Cenerentola, de Rossini. Hoy, Renán vuelve al Teatro Colón con L'elisir d'amore, de Gaetano Donizetti. Los universos de Rossini y de Donizetti, tal vez, no sean muy parecidos (aunque mucho podría decirse sobre sus afinidades), pero en la ópera cómica coinciden en el mismo aire despejado, en la misma compleja sencillez. Visto de ese modo, el pasaje de Renán de un compositor al otro revela más bien una forma de continuidad.

Estrenada en Milán, en 1832, L'elisir d'amore es una obra maestra del género buffo, y lo es también porque, como se dijo repetidas veces, es una de las óperas más parejas de un compositor que tendía a ser desparejo. Ya desde el principio, con el aria "Della crudele Isotta" de Adina, entramos en el maravilloso territorio de una comedia que parece no ser comedia. En la boca de ella, que cuenta la historia de Tristán e Isolda, entendemos que L'elisir d'amore es el reverso buffo de la leyenda tristanesca, un Tristán antes del dramático Tristán wagneriano. Es como un mito caído en la tierra y demasiado humano. Claro que el lenguaje musical y el carácter general no podrían ser más diferentes.

Es cierto que no encontramos en Donizetti la "extensa melodía aristocrática de Bellini", según la definición de Charles Rosen, pero sólo a Donizetti le fue dado escribir "Una furtiva lágrima", centro de gravedad de la ópera entera. Aun así, no podría decirse que todo sea hasta entonces una preparación y lo anterior una estela. L'elisir? entero abunda en pasajes individualizados y memorables. Pensemos solamente en "Quanto è bella", la hermosa cavatina del acto I. La influencia rossiniana se siente también en las intervenciones de Belcore y de Dulcamara. Pero en realidad todo es puro Donizetti. Hay incluso detalles de orquestación particularmente refinados, como el solo de corneta en el aria de Dulcamara, o el acompañamiento de fagot en la misma "Una furtiva lágrima". Es maravilloso el modo en que Donizetti conquista el drama en medio de la luz y, al revés, consigue que la luminosidad no sea nunca del todo clara.

Para esta versión en el Colón, Renán vuelve a trabajar, como en La Cenerentola, con el escenógrafo Emilio Basaldúa y Gino Bogani en el diseño de vestuario. La dirección musical será de Francesco Ivan Ciampa. Integran el reparto Adriana Kucerová (Adina), Ivan Magrì (Nemorino), Giorgio Caoduro (Belcore), Simón Orfila (Dulcamara) y Jacquelina Livier (Gianetta). El segundo elenco no es menos consistente: Paula Almerares, Santiago Burgi, Omar Carrión, Lucas Debevec Mayer y Victoria Gaeta.

La última representación de L'elisir d'amore en el Colón fue en 2002. Esta nueva puesta implica no sólo la prolongación de la historia de ese título en la sala; más que nada, es también un nuevo capítulo de la larga relación de Renán con el teatro.

L'elisir d'amore

De Gaetano Donizetti

Funciones, hoy, mañana, el martes y jueves, a las 20; el domingo, a las 17.

Teatro Colón, Cerrito 621.

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