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Se hundió el mítico catamarán Gandul, que cruzó el Atlántico en 1992

Naufragó tras una tempestad en el Caribe, cuando viajaba rumbo a España; los seis ocupantes están fuera de peligro, camino a Nueva York; el barco había homenajeado los 500 años del descubrimiento de América
Ana Tronfi
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8 de mayo de 2015  • 15:13

COMODORO RIVADAVIA - La emblemática embarcación Gandul, con la que el navegante de esta ciudad Gustavo Díaz Melogno cruzó el Atlántico en 1992 cuando se cumplieron los 500 años del descubrimiento de América -en una travesía de Comodoro "al Puerto de Palos"- se hundió este jueves por la tarde cuando viajaba desde el Caribe rumbo a España.

El catamarán atravesó una tempestad con olas de 10 metros y, tras 34 horas de trabajo, sus dos tripulantes lograron ser rescatados. El barco que trasladaba al comodorense y su actual pareja, de nacionalidad española, naufragó junto a otros cuatro personas en medio de una tempestad en el Atlántico con vientos de 90 kilómetros por hora.

El catamarán había sido construido junto a un grupo de voluntarios de esta ciudad. Díaz Melogno viajaba desde el Caribe rumbo a España junto a su actual pareja, Begonia Filloy. Ambos se encuentran fuera de peligro, camino a Nueva York.

Mega operativo de rescate

La megaoperación de rescate incluyó cinco aviones, tres navíos mercantes, un navío hospital y una corveta. Estos medios permitieron salvar de las agitadas aguas del Atlántico a 12 tripulantes de cinco veleros, entre los cuales se encontraba el Gandul. Los barcos afectados eran cinco que cruzaban el Atlántico Norte en dirección a Europa.

El Gandul tiene una historia conocida en Chubut: a principios de los años 90, un grupo de jóvenes de esta ciudad de alrededor de 18 años, encabezado por Gustavo Díaz Melogno, construyó un barco para unirse a lo que se dio en llamar "La última aventura romántica del siglo".

La idea era conmemorar los 500 años del Descubrimiento de América de una manera poco tradicional, uniendo las costas patagónicas con las españolas a bordo de una embarcación construida en forma artesanal, participando de la travesía propuesta por la Fundación Génesis. Así nació el catamarán Gandul.

Larga recorrida

Luego de su botadura, en diciembre de 1991, el barco fue probado y preparado para la larga travesía que lo llevaría a recorrer unos

31.826 kilómetros. Sus constructores y tripulantes fueron el Capitán, Gustavo Díaz Melogno, y como tripulantes su entonces esposa, Ofelia García de Díaz, y sus hijos Ignacio y Facundo Díaz; Felipe Tommasi, Rodrigo Barrera, Graciela Escudero, Javier Gil, Guillermo Villa, Conrado Nürenberg, Analía Pinelli, Víctor Correia, Federico Tommasi, Adrián Callejón, Ignacio Maricich, Jorge Quintana y Nicolás Bahl.

La madre de Gustavo Díaz, la ex diputada nacional Elsa Melogno, confirmó que su hijo la llamó "a las 8 de la mañana hoy me estaba hablando de un teléfono satelital del barco que los recogió. Estoy muy triste y amargada pero pienso que él estará destruido. El Gandul era parte de su vida, saben cómo lo construyó con un grupo de chicos fantásticos que hicieron esa locura de construir un barco e irse a España".

Aseguró que al catamarán "lo vi hace un año y medio. Estaba mejor que nunca con todas las comodidades. Lo único que tengo que agradecer a la vida es que esté con vida".

Al barco "se le rompió el timón", sus tripulantes "quedaron a la deriva y evidentemente lo rescataron pero cuando un barco grande se acerca a un barco chico lo termina de destruir y se fue a pique", relató Melogno.

"No debe haber sido muy lindo para él ver el esfuerzo de 25 años de su vida que se vaya en medio del mar. Quedaron con lo puesto", dijo la mamá de Gustavo y agregó que el barco ahora se dirige a Nueva York. "Mi nieto mayor está por suerte tenia anotado el número del pasaporte italiano con el que Gustavo se movía y estuvo al habla con la embajada con Estados Unidos en Nueva York para que con ese número reconozca que es un ciudadano italiano y al menos lo deporten a España".

"Gustavo estuvo todo este verano, vino de España con algún tripulante y estuvo trabajando en el Caribe y ahora retornaba a España porque el

15 de junio arrancaba la temporada. El barco estaba asegurado pero no se hace de un día para el otro. Mi hijo tendrá que alquilar otro si quiere trabajar", lamentó su madre.

Díaz Melogno trabaja en una empresa de turismo aventura y los fines de semana llevaba "entre 6 y 10 pasajeros a recorrer algún río especial de la costa portuguesa. Lo hacía hace un par de años en España".

Agregó que "fue una tormenta terrible y a él se le rompió el timón.

Quedaron a la deriva hasta que los rescataron y los están llevando a Nueva York. Conociéndolo a mi hijo no creo que llegue a fin de año sin un barco propio", sostuvo.

Por: Ana Tronfi

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