Charla de chicas con Celeste Cid

Camisa (Cher, $1600)
Camisa (Cher, $1600)
Se siente en paz y disfruta de su estabilidad. Después de un año de tele y cine, se toma un tiempo para ella, para estudiar, dedicarse a la literatura y a su hijo.
Carola Birgin
Agustina Vissani
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20 de mayo de 2015  • 00:40

Cuando nos habla, hay algo que se vuelve redundante. Como si las palabras fueran una traducción simultánea de la Celeste que estamos viendo frente a nosotras. Es que el gesto, el tono de su voz y hasta la forma de sentarse – plácida y confiada – son como un eco de lo que nos está contando: que creció, que está tranquila, que empezó a ver las cosas que le pasan como parte de un proceso grande, y ya no pesan. Como cuando dice que entendió que pelear contra el miedo es perder o que ya no le encuentra sentido a volverse hacia el pasado para quedarse en un lamento. Celeste Cid hoy elige estar firmemente parada en el presente y con la mirada en el futuro.

Terminaste de grabar Viudas e hijos del rock & roll en la tele y se estrenó la película que protagonizaste, La parte ausente. ¿Ahora qué?

Me voy a tomar unos meses. Para estudiar y para estar más con mi hijo. Es un año para mí.

¿Estudiar qué?

Voy a estudiar sobre algunas escritoras argentinas por un lado, y después voy a hacer un curso sobre el origen del lenguaje. Estas son cosas que me gustan desde muy pequeña, así que estoy alucinada. Ahora estoy un poco con ese plan, me agarró la inquietud del estudio, pero no es totalmente nueva porque, en realidad, siempre leí mucho y soy muy curiosa de las librerías, de andar viendo qué hay.

¿Cómo elegís los libros que leés?

No sé bien. Hace poco, me di cuenta de que mi universo está muy gobernado por la mujer. Desde la literatura, pero también desde la música. Me gustan mucho las cantantes mujeres, y en la literatura diría que hay tres o cuatro plumas femeninas que son máximas. Muchas veces ellas citan a otras personas y de ahí voy como siguiendo sus pasos.

¿Con qué te conectás de las mujeres: con las historias que proponen, los temas, con el lenguaje que usan?

Bueno, debe ser algo bastante inconsciente y sumamente emocional porque no es que me propongo elegir autoras mujeres, y entonces no sé bien por qué las elijo. Probablemente tenga que ver con que encuentro un recorrido compartido, no sé. Alejandra Pizarnik es una de mis escritoras favoritas desde muy chica, Marguerite Duras es otra, a Clarice Lispector la incorporé en los últimos años. Pero también, recién ahora estoy leyendo a Julio Cortázar: Rayuela. Bellísimo, es precioso eso que él tiene cuando escribe. Es un libro que tenía pendiente y ahora que lo leo me pasa que lo voy administrando, leo un poco e intercalo con otros libros antes de seguir, para que me dure.

Cárdigan (De la Ostia, $2700), remera (Garza Lobos, $1200), collar y anillo (Luna Garzón, $790 y $400), jeans (Jazmín Chebar, $1980), botas (Prüne, $2590).
Cárdigan (De la Ostia, $2700), remera (Garza Lobos, $1200), collar y anillo (Luna Garzón, $790 y $400), jeans (Jazmín Chebar, $1980), botas (Prüne, $2590).

Los 30 años suelen ser una etapa fuerte, como de afianzar un montón de cosas. A vos, que tenés 31, ¿te pasó ahora? ¿O como arrancaste a los 12 tu carrera ya viviste esta "crisis" hace mucho?

No, yo siento que hay algo que se acomodó en mí ahora. Y a partir de ahí, lo que empiezo a ver muy claramente es la proyección del tiempo. Me pasa que, no sé..., ¿algo no está resultando?, sé que mañana hay otra posibilidad, y que si no es mañana, será pasado. Por supuesto que tengo mis crisis, pequeñas crisis ante situaciones, pero me duran diez minutos y listo. Esta mirada más amplia me ayuda a entender que pocas cosas realmente valen la pena como para sufrir. Más allá de algunas cuestiones que tienen que ver con la salud o con que alguien que vos querés tal vez no esté pasándola bien, siento que nada va a ser tan grave como para darle demasiada importancia.

Cuando decís "las crisis me duran diez minutos", ¿ significa que todo el resto es estabilidad?

Sí, tengo el humor mucho más estable, menos oscilante. De más chica por ahí tenía picos más marcados. Hoy es como que nunca llego a estar demasiado eufórica y nunca estoy muy triste. Soy y me considero una persona feliz. Tengo momentos en los que no me siento así, claro, pero sí soy una persona feliz.

¿Qué te pasaba antes con las crisis?

Me paralizaban o me llevaban mucho tiempo.

Lo difícil para que no se hagan largas es poner el límite, calmar...

Y también entender que si vos insistís en algo y no es, no es y no es, te estás dando contra una pared que te está diciendo que no. Pero vos querés que sea, y no es, y bueno, está bien que no sea. Entonces, poner la actitud de "a ver, ¿qué sigue?".

¿Esto es el resultado de una búsqueda intencional?

No lo sé, supongo que los años hacen lo suyo y también atravesé algunas experiencias en la vida que no siempre fueron muy felices. Entonces, cuando pasás eso y te das cuenta de las cosas que podrías haber hecho y las cosas que no, te empezás a cuestionar un poco tu rol en la vida. Porque, en realidad, la vida no es más que lo que sucede como consecuencia de los actos que uno hace o la manera de pensar: a veces equivocada, a veces correcta.

¿Te referís a reparar más en el proceso que en los hechos aislados?

Sí, entender que es un proceso y que es largo. Miren, yo tengo un balcón que creo que es más grande que mi casa, y está lleno de plantas. Pero ¡lleno!, es un vivero ya. Y les juro que entiendo la vida ahí, hay algo que, cuando te conectás, lo ves clarísimo: entender los procesos desde lo natural. Lo que pasa en las plantas es como lo que sucede en las personas. El otro día, vi una flor abriéndose, lo hacía con una lentitud, con una belleza... El momento en que algo se abre y se revela es un segundo, pero todo el proceso para llegar a eso quizás hayan sido años, esa flor necesitó cinco años para abrirse. Hoy veo claramente los tiempos que toman los procesos de la vida y eso me emociona.

El proceso fue siempre así, ¿lo nuevo es tu mirada, entonces?

Sí, hay algo con la perspectiva. Mirar una en vez de ser observada. Cuando era más chica, sentía que la mirada de los demás tenía un peso importantísimo en mi desarrollo. Quizás en este momento de la vida me siento mucho más segura y más tranquila con la persona que soy: dónde me siento bien y dónde no, con quién quiero estar y con quién no. Puede fallar, pero ya sé más o menos si puedo aportar algo o no. Hay algo menos dudoso o ambivalente. Para mí, es excelente, es algo que te ahorra mucho tiempo.

¡Y mucha ansiedad!

El peor de los males, de ahí parte todo.

¿Te castigás por lo que hiciste y dejaste de hacer o te perdonás?

No, castigo no, el castigo es algo que te pasa más cuando tenés 20. Entiendo que las cosas que hice o dejé de hacer fueron procesos de la edad, lo veo como eso, y no me lamento porque entiendo que tenía que ser de esa forma. De alguna manera crecí, no creo que mi vida haya sido tan diferente de la de cualquier adolescente que en algún momento necesitó enojarse con sus referentes, lo que pasa es que una tiene cierta exposición y eso vuelve todo más extraño, más fuerte. Está bueno mirar para atrás, pero para entender el proceso, nada más. Si no, es un lamento que no sirve para nada. Para mí, la mirada va hacia adelante.

Camisa de seda (Jazmín Chebar, $3250), collar y anillo (Luna Garzón, $790 y $400), jeans (Jazmín Chebar, $1980), zapatos (Prüne, $1490).
Camisa de seda (Jazmín Chebar, $3250), collar y anillo (Luna Garzón, $790 y $400), jeans (Jazmín Chebar, $1980), zapatos (Prüne, $1490).

Decías que en la pausa que planeás para este año querés estar más con tu hijo. ¿André te sigue dejando ser mamá full time ahora que está más grande?

Tiene momentos, ¿no?, tiene momentos en los que le gusta jugar a la Play solo y otros en los que jugamos juntos al Mortal Kombat, y está buenísimo. Yo le respeto sus espacios. Pero hay cosas que no quiero perderme: acompañarlo a un partido de fútbol o el momento de bañarlo.

¡¿Lo bañás a los 10 años?!

Bueno, no, claro que ya no lo baño yo. Pero le sigo preparando la bañera, ¿pueden creer? Como en la casa del padre no tiene bañera, tiene ducha, entonces la casa de mamá es como: espuma, quilombo. Lo re malcrío, ¡sí!

Y con tus viejos, ¿hacen vida familiar?

Sí, bastante, no somos de esas familias que se juntan todos los domingos, pero sí, estamos permanentemente en contacto. Y siento lo fuerte del vínculo. Con mi hijo fuimos a España e Italia, y viendo el mapa me di cuenta de que cruzando el Adriático tenés Croacia, mi abuela era de ahí... Dije: "Qué bueno poder llevar a André al lugar donde nació mi abuela", y finalmente, como era invierno, no salían barcos y me quedó esa inquietud. Cuando volví, empecé a averiguar sobre mi árbol genealógico y me junté hace unas semanas con la poca familia que le queda a mi papá, y de golpe me entero de que tengo un abuelo de Ucrania, y decís: "¿Cómo no supe esto antes?", re importante.

Dicen que en las genealogías se encuentran muchos mensajes.

Sin duda. Sabiendo y empezando a conocer lo que ha sucedido en la familia, te das cuenta de que muchas veces una termina absorbiendo cosas familiares, que las hace cuerpo. Transitás crisis y vivís cosas que no son del todo propias pero que de alguna forma tenían que salir, se tenían que limpiar. Empezás a entender patrones que de algún lado vienen.

Cada vez más, se están usando distintas técnicas de sanación. ¿Sentís que el haber pasado por un proceso de desintoxicación física te dejó herramientas para saber cómo depurar otras áreas de tu vida?

Prefiero no hablar todo el tiempo de esa etapa, ya pasó hace cuatro años.

Vestido (Cher, $2800), zapatos (Mishka, $2980).
Vestido (Cher, $2800), zapatos (Mishka, $2980).

Hablemos de hoy, ¿qué herramientas de ese aprendizaje aplicás en este momento a otro tipo de procesos? Quizás algo que te hayan dicho y te haya servido en el cambio de actitud...

Es que a veces es más que nada reconocer un estado, yo no sé en lo concreto qué cosas hice o me dijeron, es como que te alineás con algo que vos entendés y no tiene nada que ver con algo místico, tiene que ver con algo muy concreto, es una sensación de bienestar y de no dispersión, de quererte más, de estar más tranquila. Yo tuve que atravesar eso. Si pudo haber sido de otra manera, no lo sé, pero fue esa. Entonces, por eso digo que para mí lo importante es mirar hacia atrás y saber a qué lugares una no quiere volver nunca más, y después seguir. Y sí me parece que cualquier herramienta que una pueda tener siempre nutre y hace bien. La limpieza no es solo física. Es espiritual y emocional. No sé, me parece que tiene que ver con atravesar el miedo, en definitiva, la intranquilidad la asocio un poco con el miedo, con el temor. Eso es bastante mental, cuando una piensa demasiado las cosas. A veces hace falta, pero hay otras en que no es necesario analizar todo.

¿Cómo sería eso de atravesar el miedo? ¿Ni negarlo ni darle pelea?

Es que si te peleás con eso, perdés. Porque estás peleando con vos misma, en realidad; es una pérdida de tiempo, básicamente, ¿quién es el otro con el que una pelea? A veces lo ponés en la figura de otra persona, pero, en realidad, es una pelea con una parte tuya; una vez que pasás eso, entendés que no es cuestión de pelea sino de tomar impulso, ir de la mano, llevarlo e ir viendo qué pasa, y ya no está la pelea, al contrario. Yo creo que es algo que recién entendés una vez que lo pasás. Es como parir. Cuando vas a parir, estás re atacada porque no sabés de qué se trata, y una vez que lo estás viviendo, listo, hay que atravesarlo. Cuando lo pasás, decís: "Volvería a tener otro en un mes", como que no pasa nada, y está buenísimo. A partir de esa idea es que yo sentí y siento que hay posibilidad de goce en todo. Entonces, no les esquivo a las pequeñas crisis que pueden aparecer. Ahora sé que me tengo a mí como aliada, que nada es tan tremendo.

Fotos de Gisela Filc. Producción de Geo Bogunovich.

Maquilló Nadia Varela para Estudio Novillo con productos Yves Saint Laurent. Peinó Facundo Díaz para Estudio H.

Agradecemos la colaboración de Ramiro Gonzales y Camila Amann en la realización de esta nota.

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