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El Congreso, a nuevo: 120 personas trabajan para restaurarlo

Buscan que la obra esté finalizada para la asunción del nuevo gobierno; costará $ 260 millones y falta la fachada
Virginia Mejía
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17 de mayo de 2015  

Un equipo de 120 especialistas trabaja para completar la obra
Un equipo de 120 especialistas trabaja para completar la obra Fuente: LA NACION - Crédito: Emiliano Lasalvia

Pulen mármoles de Bélgica, lustran boiseries de nogal italiano, reparan cerámicas alemanas Villeroy & Boch, limpian cuadros históricos, recomponen estatuas y devuelven su antiguo esplendor a las arañas de cristal. Es un equipo de 120 especialistas que trabaja sin parar. El objetivo es que el Palacio del Congreso esté listo antes de fin de año para recibir al nuevo presidente.

Enfundados en mamelucos y antiparras, estudiantes de varias carreras, desde historia del arte hasta bioquímica, trabajan juntos en los zócalos o colgados con arneses para no alterar el ritmo de legisladores, secretarios y chicos de colegios que transitan por los pasillos del palacio.

Las reformas son parte del Plan Rector de Intervenciones Edilicias (PRIE), que comenzó en 2012. En una recorrida por los cinco pisos, el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, impulsor del proyecto, asegura que hasta el momento se ejecutaron el 70 por ciento de las obras, que insumieron 160 millones de pesos. "Resta reparar la fachada, que es lo más complejo, lo cual tendría un costo de aproximadamente otros 100 millones más", dice.

Los zócalos también son reparados
Los zócalos también son reparados Fuente: LA NACION - Crédito: Emiliano Lasalvia

Cuando empezaron las refacciones, jamás imaginaron el estado calamitoso de la estructura de estilo ecléctico academicista: goteras que caían sobre los diputados en plena sesión, precarios cableados y una eterna humedad de cimientos que combaten con un sistema en el que modifican la polaridad de las paredes. Para colmo, los planos con las sucesivas reformas del palacio estaban desaparecidos.

Bajo una moquette, encontraron los cerámicos Villeroy, los mismos del Titanic, que habían sido tajeados para reparar un caño roto. "Estudiamos 94 familias de baldosas del Congreso, replicamos algunas faltantes y por suerte encontramos en un sótano una bolsa con varias originales", explica Nora Luzzi, jefa del Departamento de Museo de la Cámara de Diputados.

Con lija, recuperan las puertas de madera
Con lija, recuperan las puertas de madera Fuente: LA NACION - Crédito: Emiliano Lasalvia

Como si fueran las fichas de los pacientes en el consultorio médico, cada uno de los 34.000 bienes del palacio -puertas, ventanas, escritorios, boiseries- tiene su historia documentada en la Facultad de Bellas Artes de La Plata. Esto permitió recuperar mil herrajes que se lucen en las puertas de entrada a los despachos, junto a vitraux con el escudo nacional.

En la Sala de los Taquígrafos, donde un grupo de expertos transcribe discursos a la velocidad del habla, se escondieron marañas de cables, se disimularon los splits, y se colocaron, junto a cada uno de los escritorios, las lámparas de mesa de bronce originales de los años 30.

Concluyeron las reformas en el Salón de los Acuerdos, el de Labor Parlamentarias, el de Honor, el de los Bastones y el de los Pasos Perdidos, llamado así ya que estaba cubierto por una alfombra mullida en la que los legisladores caminaban mientras repasaban sus discursos. Incluso se reinauguró la peluquería de damas, con sus espejos y pisos originales para exclusivo uso de las legisladoras antes de cada sesión. Los diputados que quieran afeitarse con brocha tendrán que esperar: la peluquería para caballeros todavía no está terminada.

Esculturas

También se recuperó la cúpula ubicada arriba del Salón Azul, que antes tenía muebles tapizados de azul y era utilizado para grandes recepciones. En ese salón, justo bajo la torre, cuelga una araña de dos toneladas, hecha con bronce de los cartuchos del Arsenal de Guerra. Tiene 331 lámparas y tulipas de cristal de Baccarat.

Cerca de allí está Cuadriga, de Víctor de Pal, una escultura de 20 toneladas que tenía sus pernos corroídos y ahora está reparada. Otras estatuas del palacio son las réplicas de Lola Mora que reemplazaron a las originales, desplazadas en su momento por impúdicas.

Si bien las obras avanzan, falta colocar algunos pisos, el equipamiento vinculado a nuevas tecnologías y lo más importante: la limpieza de la fachada, para la cual se convocará a licitación y se harán pruebas piloto con químicos alemanes que soporten la contaminación.

La historia del palacio es tan ecléctica como su estilo mismo. Su ingeniero, el piamontés Victorio Meano, fue asesinado por su mayordomo, que era el amante de su mujer. No pudo concluir la obra y fue terminada por el belga Julio Dormal. Luego llegaron las críticas: " Se tomó la columnata del Louvre, encima le colocaron el Partenón, sobre él lograron ubicar el Panteón y, finalmente, espolvorearon la torta con alegorías, estatuas, balaustradas y terrazas", dijo el poeta Anatole France.

Por su alto costo inicial se lo llamó el Palacio de Oro y, por la cantidad de tiempo que tardaron en concluirlo, cuando una obra se retrasaba se decía que "dura como un Congreso". Sólo el tiempo dirá, tal como sentenciaba el poeta griego Píndaro, si el día precedente enseñó el día que sigue.

Los números de la refacción del Palacio

El Congreso fue restaurado en varias oportunidades

Fuente: LA NACION

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