Rebajar impuestos sí es posible

Nadín Argañaraz
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21 de mayo de 2015  

Esta columna es una respuesta a la columna de Chequeado del lunes pasado, en donde se calificó como "engañoso" un textual del gobernador De la Sota sobre la baja de impuestos

Es más que relevante que LA NACION ponga en debate un tema fundamental, como es el de la carga tributaria que recae sobre los argentinos formalizados en la actualidad. Como alguien que está dedicado desde hace un par de décadas al estudio de la cuestión tributaria en la Argentina, considero que el contenido de la sección Chequeado relacionado con la rebaja de impuestos llevada a cabo en Córdoba por el gobernador José Manuel de la Sota a partir de 1999 está sustentado en argumentos bastante cuestionables.

La rebaja de los impuestos en Córdoba tuvo como eje central el "si usted cumple, pagará menos impuestos". Es decir que fue una rebaja para contribuyentes cumplidores, con el objetivo de aumentar el nivel de actividad formal, la base imponible y la recaudación.

Es llamativo que se pretenda criticar el camino más adecuado para alentar el crecimiento económico y la creación de empleos privados formales sin dañar la salud financiera del Estado. La realidad es que los impuestos bajados en Córdoba no volvieron a subir. Esto es un hecho que se puede comprobar comparando cedulones del impuesto automotor, por ejemplo, de los años 1999 y 2015.

A la hora de analizar la carga tributaria de las provincias, tampoco puede obviarse su pérdida de participación en la masa de recursos coparticipables. Si Córdoba recibiera la precoparticipación del 15% que debería haberse restituido cuando el sistema de seguridad social pasó de mixto a estatal, la presión tributaria total podría ser mucho menor. En efecto, en 2013 hubiera sido de 5,2% del PBG en lugar de 6,6% que fue del PBG.

Si le sumamos lo que no llega a la provincia del impuesto a las ganancias por el desplazamiento de base imponible provocado por los derechos de exportación, lo que no llega del impuesto al cheque que solamente va a provincias un 15% y otras detracciones directas para financiar la seguridad social, la presión tributaria de Córdoba en 2013 podría haber sido de 1,9% del PBG en lugar del 6,6% que fue.

Es totalmente irrelevante intentar subestimar la importancia de la baja de impuestos realizada en Córdoba recurriendo a la comparación de peras con manzanas. Considero más productivo plantear los lineamientos de la significativa rebaja de impuestos que De la Sota propone para la Nación.

Se prevé la eliminación del impuesto al cheque, del impuesto a la ganancia mínima presunta, de los derechos de exportación a los productos regionales, de los derechos de exportación a los bienes industriales, de los derechos de exportación al trigo y al maíz con un esquema que garantice que el beneficio llegue al productor.

Se van a reducir en un 30% los derechos de exportación a la soja, con esquema que garantice el beneficio a los productores.

Se propone una reforma de mínimo y escalas del impuesto a las ganancias de personas físicas. También se modificarán el mínimo no imponible y la escala del impuesto a los bienes personales.

La filosofía es clara: se bajarán impuestos a los ciudadanos para poner dinero en sus bolsillos, así como a las empresas que inviertan y creen empleos, y como condición para que inviertan y creen empleos.

El autor es asesor económico del gobernador José Manuel de la Sota

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