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Desde Cuba y con mucha música

Juan Garff
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22 de mayo de 2015  

Se conocieron en un concierto que reunió, en 2002, en La Habana a varios representantes de la música infantil latinoamericana. Ella, Rita del Prado, era ya la referente consagrada de lo que podría llamarse la vertiente de los chicos de la nueva trova cubana. Ellos, Xóchitl Galán y Fito Hernández, eran dos promisorios músicos jóvenes, el Dúo Karma. El resultado de ese primer encuentro fue una cooperación artística que comenzó con un recital conjunto y se extendió en un proyecto que ya forma parte del catálogo más valioso de la música infantil latinoamericana: En Guarandinga por toda Cuba.

¿Qué es la Guarandinga? En su origen, un transporte rural cubano, consistente en un tractor que arrastra un cuerpo de ómnibus o de camión. En su versión musical, un vehículo para viajar a través de tradiciones y culturas sonoras de la isla, "recreando una herencia multirracial muy sólida", según define Rita del Prado. Dos años de investigaciones, de viajes virtuales y reales hacia las fuentes musicales, llevaron a Rita y el Dúo Karma a componer a seis manos un repertorio que se hizo concierto y disco. Durante tres años lo llevaban a modo de peña rodante cada mes a otro escenario. Otros tres años lo dejaron descansar, prosiguiendo sus carreras artísticas por separado. Y ahora lo retoman en la Argentina.

Ya se reunieron sobre escenarios en Rosario y La Plata. Ahora llegan con el recorrido de En Guarandinga? a Buenos Aires (el domingo, a las 17, en Caras y Caretas, Sarmiento 2037). Además asistirán a la primera proyección de un documental filmado sobre el proyecto (el viernes 29 a las 20, en el Ecunhi, Av. del Libertador 8151).

¿Qué los reunió? "Los tres somos perseguidores de la sutileza", define Rita. "Nos encanta jugar con los pequeños giros y matices, eso estableció un primer código entre nosotros." La amistad construida a través del trabajo común permitió además ser rigurosamente honestos y críticos con los resultados, aporta Xóchitl, "eso le hizo bien al proyecto."

La Guarandinga transporta a público de todas las edades, "desde niños de brazos hasta otros que están entrando ya en la adolescencia", según Rita. "La niñez de un niño en particular se termina muy pronto, es una oportunidad muy linda ser parte de ese período, generarle preguntas", agrega. "Y es una responsabilidad muy grande que me da algo de pudor, pero que ojalá sirva para abrir puertas", acota Xóchitl. "Es también un momento para que el niño vea a sus padres disfrutar con la música, cuando los mayores se sensibilizan ante lo que escuchan", rescata Fito, "me gusta también ese camino de la música para niños".

Por: Juan Garff

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