Cómo fue el festejo de River en el vestuario del Mineirao: mucha alegría y dedicatorias a Boca

Tras la histórica goleada ante Cruzeiro, los futbolistas se desahogaron y celebraron en la madrugada de Belo Horizonte, antes de la vuelta en chárter a Buenos Aires
Pablo Hacker
(0)
28 de mayo de 2015  • 15:22

"Tenemos que ver cómo metemos algunas latas de cerveza en el avión, va a ser una fiesta", se escucha en los pasillos del vestuario Norte del Mineirao, el que ocupan los visitantes. Pasó media hora de la medianoche, ya hace más de 40 minutos que River consiguió un triunfo para la historia al golear 3-0 a Cruzeiro para meterse en semifinales de la Copa Libertadores y la música sigue sonando fuerte como cuando los jugadores salieron festejando del campo de juego, después de cantar y dedicarles la proeza a esas 2500 almas millonarias que llevaron toda su ilusión a Belo Horizonte.

Hay cumbia, gritos, cánticos, dedicatorias a Boca. La goleada se consumó rozando la medianoche y la fiesta se prolonga, pese a que el plantel debía tomar un vuelo chárter para regresar a Buenos Aires durante la madrugada. Afuera, celebran los dirigentes. Brito y Patanian, los vicepresidentes, no pueden ocultar su alegría. Adentro, el espacio es de los jugadores.

"Quiero dar la vuelta en la Copa, para que llore toda La Boca", entonan unos. "El que no salta abandonó", es otra de las dedicatorias. Sale Gallardo del vestuario para dar la conferencia de prensa y al abrirse la puerta del vestuario se vislumbra la gran alegría de los jugadores. Pasa Ponzio de una punta a la otra, se lo ve a Vangioni, Pity Martínez se toma fotos con su celular. Cada uno saluda a sus seres queridos. Aparece Cavenaghi, uno de los líderes de este grupo, pese a que participa poco adentro de la cancha.

"El avión lo podemos retrasar un rato, hay muchos que ni se bañaron todavía", dice alguien que sale del interior del vestuario. Apenas terminó el partido la mayoría de los jugadores de River se fundió en un abrazo inolvidable en la mitad de la cancha y rápidamente se dirigieron de frente al sector donde se encontraban los hinchas millonarios para gritar y cantar con ellos. Remeras al viento, la alegría a flor de piel, había que disfrutar de esta noche inolvidable.

Recién a la 1.15, el platel deja el estadio. Se ven rostros felices de jugadores que saben que se están metiendo en la historia grande de River. Un título local después de seis años, una corona internacional luego de 17, ganar en la Bombonera tras una década y eliminar dos veces a Boca en copas. Ahora, también pueden anotarse el Mineirazo y bien merecido lo tienen.

River volvió esta madrugada a Buenos Aires en un vuelo chárter; el domingo, a las 18.15, recibe a Rosario Central por el campeonato; luego, al semestre le quedarán dos partidos: el miércoles próximo ante Liniers de Bahía Blanca por los 32os de final de la Copa Argentina en Formosa y el otro fin de semana contra Olimpo, en Bahía, por el campeonato. Las semifinales de la Copa Libertadores serán a partir del 15 de julio y hoy River conocerá su rival: Racing o Guaraní, de Paraguay. Del otro lado, se miden Inter de Porto Alegre ante Tigres, de México.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?