Amalia Pica: “Me gusta el concepto de intimidad cultural”

Radicada en Londres, es una de las artistas argentinas más conocidas hoy a nivel mundial; participará mañana en la Bienal de Performance y la semana próxima en arteBA
Celina Chatruc
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29 de mayo de 2015  

La crisis de 2001 la encontró creando escenografías para actos patrios. La reproducción de la fachada de la Casa de Tucumán era el proyecto más ambicioso en las escuelas porteñas donde trabajaba Amalia Pica, recién recibida de profesora de escultura en la Escuela de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. Apenas cinco años antes había llegado de Cipolletti, la ciudad donde creció, y que la vería regresar convertida en una de las artistas argentinas más conocidas a nivel mundial.

Nacida en 1978, Pica ya expuso su obra en la Bienal de Venecia y en la Tate Gallery de Londres, donde se radicó después de estudiar en Amsterdam. El año pasado compartió cartel con Marta Minujin en la muestra colectiva Bajo el mismo sol: arte actual de América latina, en el Guggenheim de Nueva York, y dos obras suyas vendidas en arteBA pasaron a integrar las colecciones del Macba y de Eduardo Costantini.

Autora de esculturas, instalaciones, videos, fotografías y dibujos, durante la 24a edición de la feria, la semana próxima, exhibirá varias de sus obras y replicará en pequeño formato la performance que mañana, a las 17, realizará en la Plaza del Congreso en el marco de la Bienal de Performance BP.15. Recién llegada a Buenos Aires, adelantó a la nacion que abordará "la idea de la asamblea autoconvocada y de cómo los cuerpos se mueven en relación con la política".

–¿Cómo va a ser la performance de mañana?

–La primera imagen es una línea de gente, que es como si fuera una fila de hormigas cargando sillas en vez de hojas. Son participantes que están convocados con anterioridad. Cada uno tiene su propia silla, distinta de las otras. La primera persona que va adelante de la fila se sienta y los demás se empiezan a sentar en un círculo cuando llegan a la plaza. En el momento en que se está por cerrar el círculo, en que la última persona se está por sentar, la primera se levanta y comienza a caminar otra vez, y forma un círculo en otro lugar. Es como una especie de asamblea; por eso se llama Asamble. Una asamblea que no se cierra nunca. Esta idea de autoconvocarse, pero de seguir siempre en proceso, no cerrar eso como una forma fija. El círculo históricamente es la manera de reunión, desde los anfiteatros hasta Stonehenge... Tiene una cosa muy ritual y también esa cosa de conversación, cuando la gente se sienta en un círculo. Se trata de explorar esa forma, pero también hablar de la dificultad que tiene a veces organizarse y generar formas políticas.

–El círculo y la comunicación son temas muy presentes en tu obra. ¿Por qué?

–Hay una pregunta que los artistas de mi generación heredamos del arte conceptual, sobre la relación entre el arte y el lenguaje. Yo me preguntaba si uno se relaciona con las imágenes como se relaciona con el lenguaje; si uno mira pensando que hay algo que entender o si uno hace arte pensando que tiene algo que decir. Al mismo tiempo, la interpretación de la gente es muy importante. No es un mensaje claro, sino que la manera en que cada uno lo mire completa la obra. Por eso siempre me dediqué a mirar el tema de la comunicación en los momentos en que falla o que no es tan funcional. Porque es la mejor metáfora del ruido.

–La obra que presentaste en el Guggenheim tenía mucho que ver con la comunicación.

–Sí. Era una habitación con distintas piezas de acrílico transparente. Varios participantes invitados tomaban una pieza cada uno y las superponían para formar una composición. Pero como siempre tomaban una pieza distinta y la ponían en otro lugar, la habitación siempre iba cambiando y las formas que ellos componían eran siempre distintas. Para mí, es una especie de testimonio de lo único que es cada momento de encuentro. Tenía que ver con una obra anterior que estaba relacionada con los diagramas de Venn y la teoría de conjuntos. Cuando cursaba el secundario, me enteré de que durante la época del Proceso esta teoría había sido sacada de algunos programas de educación pública. Justo ese sector de la matemática que habla de las relaciones entre grupos de objetos, de cierta noción de colectividad, durante un período de dictadura en que eso era algo sospechado o muchas impedido. Me pareció interesante pensar en la relación entre un modelo que exprese algo matemáticamente y su manifestación social. Y cómo podía haber represión en esos dos niveles: uno sobre el cuerpo y otro más simbólico. En la obra del Guggenheim, exploré ese potencial social de las matemáticas –especialmente de la relación de intersección, de la teoría de conjuntos– desde un lugar afirmativo. Sin situarlo desde la anécdota histórica en la Argentina, sino emancipar ese pensamiento y pensar esa posibilidad matemática como un punto de encuentro.

–La primera de estas obras la exhibiste en la Bienal de Venecia en 2011 y el año pasado en el Museo de Bellas Artes de Neuquén, ciudad en la que pintaste de blanco el caballo del Monumento a San Martín. ¿Por qué te interesan las plazas?

–Me interesan como punto cívico, como metáfora de ese encuentro con gente con la que uno no tiene necesariamente una relación personal y afectiva. La gente no se junta en una plaza para hacer algo íntimo, sino un poquito más afuera. Hay un concepto que me gusta mucho que es el de "intimidad cultural". Eso que uno comparte con gente con la que tiene un pasado en común y ciertos referentes culturales afines, pero con la que no necesariamente tenés una relación de amistad. Las plazas me interesan como lugar de manifestación pública. En el caso de la performance de mañana, obviamente, pensé en hacerla en Plaza de Mayo. Pero como ya hay una historia de un círculo muy marcado por las Madres me pareció que iba a tener una relación forzada en ese sentido. Esa plaza fue ocupada por un círculo tan fuerte que me parecía innecesario traer otro círculo.

El sueño de la maestra de plástica

Amalia Pica

Artista

Edad: 37 años

Origen: Argentina

  • Creció en Cipolletti, Río Negro, y egresó de la Escuela de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. Se fue a estudiar a la Rijksakademie de Amsterdam en 2004 y cuatro años más tarde se radicó en Londres, donde vive.
  • Expuso sus obras en la Bienal de Venecia, en la Tate Gallery de Londres y en el Guggenheim de Nueva York. El año pasado, en arteBA, el Macba y Eduardo Costantini compraron obras suyas.

Mañana, con la nacion

Especial arteBA

Antes de la inauguración de la 24a edición de la feria de arte, que se realizará del 4 al 7 de junio en La Rural, un adelanto exclusivo de todo lo que se podrá ver en el suplemento especial arteBA de adncultura. Esta guía imprescindible, de 36 páginas, ofrece un completo panorama de lo que exhibirán 81 galerías de 18 países de América latina, Europa y Estados Unidos. La feria alcanzará este año un triple récord: de galerías extranjeras, de galerías que participan por primera vez y de compras institucionales.

AGENDA

Bienal BP.15

Mañana, a las 17, en la Plaza del Congreso, presentará la performance Asamble. Una versión más reducida se verá en arteBA, el jueves 4, a las 16 y a las 19.

ArteBA

Del 4 al 7 de junio, en La Rural, exhibirá sus obras en los espacios Dixit Axion y Jóvenes curadores, y en el stand de la galería alemana Johann König.

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