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Massa perdió a otro intendente y se agravan los problemas internos

Othacehé, de Merlo, volvió al kirchnerismo, y con los otros seis que se fueron representan 1,6 millones de electores; Eseverri, de Olavarría, quedó en la mira; la excusa es el rechazo a un frente anti-PJ con Pro
Marcelo Veneranda
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29 de mayo de 2015  

Sergio Massa perdió al séptimo intendente bonaerense en lo que va del año y la estructura provincial del Frente Renovador (FR), base para sus aspiraciones presidenciales, entró en convulsión. Ayer por la mañana, Raúl Othacehé, jefe comunal de Merlo, ingresó a la Casa Rosada para fotografiarse con el secretario general de la Presidencia, Eduardo de Pedro, y el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, y confirmar su regreso al Frente para la Victoria. "Vuelvo al proyecto que conduce Cristina", dijo a LA NACION.

El "Vasco" repitió la ruta que anteayer había tomado el intendente de Pilar, Humberto Zúccaro: ambos trabajarán en la campaña presidencial del gobernador Daniel Scioli. Pero el movimiento de los dos, además, desató otra ola mayor de rumores, que puso en duda la continuidad de cuatro jefes comunales: José Eseverri, de Olavarría; Gabriel Katopodis, de San Martín; Carlos Selva, de Mercedes, y Mario Meoni, de Junín.

En estos casos, se trata de miembros fundadores del massismo. En diálogo con LA NACION, los cuatro negaron su salida. Sin embargo, cerca de Eseverri, que ayer se fotografió con Massa, pero también con el ministro de Transporte, Florencio Randazzo, al que elogió tras la llegada del tren a Olavarría, fueron menos taxativos acerca del futuro político del jefe comunal. "Aún no hay decisión tomada", indicaron (ver aparte).

Las salidas de Othacehé y Zúccaro se suman a la del diputado Darío Giustozzi (cacique de Almirante Brown), hoy cercano al kirchnerismo. Hacia Pro partieron los intendentes de origen radical Gustavo Posse (San Isidro) y Carlos Oreste (Coronel Pringles), pero Pro no los acogió. Más suerte tuvo el peronista Jesús Cariglino, de Malvinas Argentinas, que sí pudo recalar en el macrismo, desde donde intenta atraer a otros massistas.

En el plano nacional, también tomaron distancia de Massa el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, y el diputado Mario Das Neves, que quiere sumar la boleta presidencial de Scioli a su candidatura a gobernador en Chubut.

"Me voy a ver a Wado", avisó ayer Othacehé antes de entrar a la Casa Rosada, para verse con De Pedro y De Vido. Las gestiones de su regreso al kirchnerismo fueron iniciadas por el intendente de La Matanza y titular del PJ provincial, Fernando Espinoza, que no estuvo en la foto. Anteayer, con Zúccaro, el que no salió en la foto fue José María Olazagasti, mano derecha de De Vido.

"Randazzo es mi amigo, pero voy a hacer campaña por Scioli", dijo Othacehé a LA NACION. "No me voy por los votos: yo podría ganar con Massa o con Scioli, e incluso con boleta corta. Tengo buena gestión", continuó, para defender su salida por fuera de la lógica de las encuestas. "Me voy porque Sergio nos quiere llevar a una interna con Pro y yo no puedo ser candidato de Pro. Menos contra el peronismo", dijo.

El rechazo a integrar una alianza antiperonista es la misma alarma que suena en varios municipios del FR. Lo paradójico es que esa estrategia que disgusta a algunos massistas no debería ser excusa, porque viene fracasando rotundamente si se toman en serio las negativas del macrismo. Sucede que los contactos continúan (ver página 8). Este sábado habrá un nuevo round.

Entre quienes rechazan conformar un polo antiperonista con Pro está uno de los intendentes más cercanos a Massa, Katopodis, que ayer negó rotundamente su salida a LA NACION. Lo mismo hicieron Selva, Acuña y Meoni. Los dos últimos son deseados por Pro. "Que no usen al peronismo como excusa para volver al kirchnerismo. Los que huyen están pensando en su distrito, no en el futuro del país", reprochó Acuña.

Othacehé se pasó al FR en 2014, luego de perder con la lista de Massa. Pero desempolvaron viejos lazos fraternales y Othacehé denunció que Cristina convertiría el país en Venezuela. El tigrense era el futuro, dijo.

Eso provocó el portazo de Gustavo Menéndez, el candidato local de Massa, que se pasó con Scioli. "Daniel es mi presidente y tengo su palabra que podré pelear con Othacehé la PASO", dijo ayer a LA NACION.

"Menéndez es un delicuente. Se llevó 600.000 dólares en la gestión del Casino de Mar del Plata. También fue mi empleado y lo eché", acusó Othacehé. "Todos los opositores somos feos y sucios. Nos persigue con métodos nazis", respondió el concejal. Dijo que el municipio lo multó con 700.000 pesos por pegar carteles proselitistas. "No tengo ninguna denuncia del CELS", siguió el intendente. "Es una de las caras más oscuras de la política del conurbano y está desesperado", dijo el concejal.

La disputa siguió por vías aún menos decorosas. Daniel Scioli deberá manejar una interna cruenta.

Eseverri, con un pie afuera del massismo

  • La foto y los elogios que el intendente de Olavarría, José Eseverri, compartió ayer con el ministro de Transporte y candidato kirchnerista, Florencio Randazzo, conmocionaron al Frente Renovador, ya que es uno de los alcaldes más cercanos a Sergio Massa. Eseverri se fotografió luego con el tigrense, en Mar del Plata (ver Pág. 8), pero el daño estaba hecho.
  • "Tengo un enorme aprecio personal por Florencio"; "a la Argentina no le sobran hacedores"; "el cambio [en los trenes] habla de un gobierno que respeta a la gente", dijo Eseverri, según la desgrabación del acto, por la llegada del tren a Olavarría. Para el kirchnerismo, significó el pase del alcalde.
  • "Fue una foto institucional. La llegada del tren es importante", relativizaron cerca del intendente, pero aclararon: "Hoy está dentro del massismo, pero no hay una decisión política tomada".

Del editor: qué significa. El desgajamiento del FR bonaerense asfixia el proyecto presidencial de Massa. Los intendentes están jugando a salvar su propia elección

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