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Quiénes eran los Puccio, el "clan" familiar que se dedicó a los secuestros

El sótano de la casa de los Puccio era donde mantenían cautivas a sus víctimas
El sótano de la casa de los Puccio era donde mantenían cautivas a sus víctimas Fuente: Archivo
Bajo el mando de Arquímedes, capturaron y asesinaron a varias personas; hoy se reveló donde vive el resto de la familia
Sol Amaya
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7 de septiembre de 2016  • 13:04

Corría la década del 80. Los Puccio, una familia que vivía en San Isidro, tenían un local de artículos de deportes náuticos en la planta baja de su vivienda, ubicada en Martín y Omar al 500. También eran dueños de un bar que funcionaba en el edificio de al lado. A Arquímedes, jefe de la familia, se lo veía permanentemente barriendo la vereda, a cualquier hora. La suya y la del frente. Le decían "el loco de la escoba".

Pero esa conducta aparentemente inocente ocultaba algo que saldría a la luz años más tarde: el verdadero negocio de los Puccio eran los secuestros extorsivos. Arquímedes, un contador público que llegó a ser vicecónsul, barría para tapar los ruidos que provenían del sótano en donde retenían a sus víctimas.

Los secuestros

El 22 de julio de 1982 Ricardo Manoukian, de 23 años, desapareció sin dejar rastros. Poco después su familia recibió un pedido de rescate de US$ 250.000, que pagaron con la esperanza de recuperar al joven con vida. Sin embargo, y a pesar del pago, Manoukian fue asesinado el 30 de julio de ese mismo año de tres disparos en la cabeza.

La víctima era conocida de Alejandro Puccio, uno de los 5 hijos del matrimonio de Arquímedes con Epifanía Angeles Calvo, quien era un renombrado jugador del Club Atlético San Isidro (CASI).

No pasó ni un año antes de que tuviera lugar otro hecho similar y en el mismo entorno. El 5 de mayo de 1983 Eduardo Aulet, ingeniero y también jugador del CASI, fue secuestrado cuando iba en auto al trabajo. Su familia pagó el rescate, esta vez de US$ 150.000. Aulet fue asesinado y su cuerpo fue hallado cuatro años después.

En junio de 1984, el empresario Emilio Naum detuvo su vehículo al ver que Arquímedes le hacía señas, sin sospechar que intentaban secuestrarlo. Pero Naum ni siquiera llegó a ser capturado, porque al darse cuenta de lo que sucedía, intentó resistirse y fue asesinado de un balazo.

Durante todo este tiempo no había pistas que vincularan a los Puccio con los asesinatos. Arquímedes había sido acusado de secuestrar a un empresario de Bonafide en 1973, pero fue sobreseído por falta de pruebas. Y ya para la década del 80 ese antecedente parecía haber sido olvidado, o era tal vez desconocido para sus vecinos.

La cuarta víctima

Cuando los Puccio secuestraron a la empresaria Nélida Bollini de Prado ya había sospechas sobre el oscuro negocio de la familia. La policía irrumpió en la vivienda del Clan la noche del 23 de agosto de 1985. Bollini de Prado llevaba más de un mes en cautiverio. Estaba atada al piso del temible sótano de los Puccio. Alejandro y su novia estaban en la casa cuando llegó la policía. El resto del clan fue detenido cuando intentaba cobrar el rescate.

Cuando el caso se hizo público, algunos vecinos ataron cabos al recordar a Arquímedes como "el loco de la escoba". Todavía se preguntan si sus barridas a las 3 de la mañana eran para asegurarse de que no se oyeran los pedidos de auxilio de las personas que mantenían en cautiverio en el sótano, que tenía una salida de aire que daba sobre la calle.

Condenas

Una semana después de las detenciones, el CASI salió campeón. Pero Alejandro no vivió esa alegría. Pasaron casi tres meses para que al rugbier le tocara ir a declarar al Palacio de Justicia. La presión fue demasiada y antes de llegar a la sala se lanzó desde el quinto piso del edificio. Cayó sobre un puesto del vestíbulo de la planta baja, pero sobrevivió.

En diciembre de ese año fue condenado a reclusión perpetua más la accesoria por tiempo indeterminado. Fue liberado en abril de 1997, por la ley del 2x1. Volvió a ser detenido a fines de los 90 porque la Justicia entendió que su liberación no había sido correcta.

Alejandro falleció en 2008, y su abogado aseguró que la muerte estuvo relacionada a las secuelas de ese intento de suicidio en el Palacio de Justicia.

Arquímedes, el líder del clan, también fue condenado a reclusión perpetua más accesoria por tiempo indeterminado. Estuvo en prisión durante 23 años, hasta que la Justicia determinó que por el régimen del 2x1 debían computársele 53 años y ocho meses de prisión. Por ese motivo, fue beneficiado con la libertad condicional. Se fue a vivir a la casa de un pastor evangelista, en General Pico, provincia de La Pampa. Murió en mayo de 2013, a sus 84 años, por una complicación derivada de un accidente cerebrovascular.

Ni Arquímedes y Alejandro reconocieron jamás ser los autores de los secuestros y asesinatos. Para los investigadores también formaron parte de esta organización criminal Daniel Puccio, otro de los hijos de Arquímedes, el militar retirado Rodolfo Franco y sus amigos Guillermo Fernández Laborde y Roberto Oscar Díaz.

En el caso de Daniel, apodado "Maguila", su condena tuvo lugar en 1998. La pena fue de 13 años de prisión, pero él desapareció antes de ser detenido. En agosto de 2011 su pena se extinguió y dos años después fue retirar la constancia de extinción de la condena para seguir en libertad.

El clan, la película del director Pablo Trapero que fue estrenada el año pasado, está basada en la vida de estos personajes que hicieron del secuestro extorsivo un negocio de familia.

En su edición de esta semana, la revista Gente reveló dónde están los miembros de la familia Puccio que siguen con vida. Epifanía (84), la madre, vive en San Telmo; su hija Adriana, la menor de la familia, la visita con frecuencia, y Daniel -alias "Maguila"-, el tercero de los hijos, vive con la madre desde hace un año y medio. Guillermo, el menor de los varones, vive en Australia, desde los años 80. Silvia, otra de las hijas de Arquímedes, murió en 2011.

Por: Sol Amaya
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