La Sinfónica, al fin en casa

Jorge Aráoz Badí
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7 de junio de 2015  

Hacia finales de la década del 50 y comienzos de la del 60, la Sinfónica Nacional fue la mejor orquesta argentina. Medio siglo después, nadie se atrevería a sostener esa afirmación.

En ese entonces, tenía muchos de los mejores instrumentistas locales y, salvo los que se han ido de este mundo, aún los tiene. Sus programas eran interesantes, audaces, imaginativos, y no han dejado de serlo. Pero ha pasado esa cincuentena, en un constante deambular por salas totalmente inapropiadas para una orquesta. Una sala apta es condición indispensable para dar respuesta a sus méritos. Una sala inepta, los borra. Al fin, el viernes, la Sinfónica Nacional inicia su temporada en casa propia, pensada y construida para que ni la menor de sus vibraciones se pierda. Con su bello y sobrio diseño, la Ballena Azul seguramente agregará placer estético y bienestar, dos condiciones que siempre hacen gratificante la audición musical. La Nacional se verá muy expuesta por un programa que incluye el singular y destellante Concierto para violín, de Sibelius, en que actuará como solista Xavier Inchausti (foto), en un arduo y espinoso compromiso musical. Dirigirá el austríaco Gunter Neulhold, quien completará el programa con la Sinfonía alpina, de Richard Strauss. Todo está dispuesto para constatar el potencial de la Sinfónica y su aptitud para la diversidad de colores.

Orquesta Sinfónica Nacional

Centro Cultural Kirchner

Sarmiento 151, El viernes 12, a las 21.

Entrada gratuita

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